Hecho carne.

"Adoración de los magos", Leonaert Bramer, c. 1628.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotrosJuan 1:14.

Es impresionante cuanta teología tiene este versículo. Hoy meditaremos en tres cosas que encontramos en él.

El Verbo.
Primeramente, Jesucristo es llamado el Verbo. En griego la palabra es “logos”, y se puede traducir como “palabra” o “mensaje”.  Jesucristo es el mensaje vivo de Dios para nosotros. Nos declara el camino al Padre y la manera de llegar a Él. La Biblia es clara: la única manera de llegar a Dios es a través de Jesucristo (Juan 14:6). No hay otro camino.

Hecho carne.
Este verbo, siendo Dios, se hizo carne.[1] Cristo Jesús vino al mundo en obediencia y humildad. La frase “se hizo carne” indica que Jesucristo estuvo involucrado en su encarnación. Él, de su propia voluntad, y siguiendo la voluntad de su Padre, de acuerdo al plan de redención formulado en la eternidad pasada, tomó forma humana para poder representarnos y ser el segundo Adán quien nos vivifica (1 Corintios 15:22).

Habitó entre nosotros.
Pero no sólo se hizo carne, tomando forma humana, sino que habitó en medio de nosotros. La palabra griega “eskenosen”, traducida “habitó”, literalmente quiere decir: “puso su tienda entre nosotros”, hablando de una carpa o tabernáculo.[2] Jesús no se fue a vivir a un palacio, o se recluyó en alguna zona desértica. Más bien, decidió habilitar en medio de su pueblo.

Concluyendo...
El ejemplo de Jesucristo nos llama a la humildad. Tenemos un Dios que “no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:6-8).

Esta Navidad, demos gracias a Dios por Jesucristo.




[1] El verbo es “egeneto (ginomai)”, y es un aoristo medio indicativo. Así que la mejor traducción es: “Se hizo”.
[2] De acuerdo al Mounce Greek Dictionary.

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Una Navidad Cristo-céntrica


"Adoración de los magos", Rembrandt.

Vi en la televisión un comentario que me dio mucha tristeza: “La Navidad es el tiempo en el que uno puede tomar en exceso y a nadie le importa”. Para el mundo, la Navidad es una excusa. Una excusa para no ir al trabajo, tomar, gastar dinero, o pasar un tiempo bonito. Entre fiestas, dulces, posadas, piñatas, y comida, Cristo se pierde por completo.

Quisiera desafiarte a tener una navidad Cristo-céntrica. ¿Cómo puedes hacerlo? Aquí algunos consejos.

1. Recuerda qué se celebra.
La palabra “Navidad” viene del latín nativitas, que quiere decir: “Nacimiento”. La Navidad es la celebración del nacimiento del Señor Jesucristo. Cuando Cristo vino al mundo, cumplió innumerables profecías, como las siguientes:[i]
  • Vendría de la línea de Abraham (Génesis 12:3).
  • Su madre sería una virgen (Isaias 7:14).
  • Nacería en Belén (Miqueas 5:2).
  • Saldría de Egipto (Oseas 11:1).
  • Sería miembro de la tribu de Judá (Génesis 49:10).
  • Entraría en el templo (Malaquías 3:1).
  • Del linaje de David (Jeremías 23:5).
  • Sufriría (Jeremías 31:15).
  • Viviría una vida perfecta, una muerte de crucifixión, resucitaría, ascendería el cielo para sentarse a la diestra de Dios (Salmo 22:16; 16:10; Isaías 53:10-11; Salmo 68:18; 110:1).

Así que lo que se celebra es que Jesucristo, cumpliendo innumerables profecías, se hizo carne y nació para morir por nosotros.



2. Recuerda por qué se celebra.
No celebramos la Navidad por la fecha específica. Nadie sabe con seguridad cuando nació Jesucristo, aunque es interesante que muchos de los primeros teólogos identificaban diciembre como la fecha probable. Ya que algunos de estos primeros teólogos eran discípulos de los discípulos de los apóstoles, el dato es interesante.

Ireneo, por ejemplo, quien vivió en el 130-202 d.C., creía que Jesucristo nació en diciembre, y él era discípulo de Policarpo, quien a su vez será discípulo de Juan el evangelista. Lo mismo creía Tertuliano, quien vivió en cerca del 200 d.C. El pastor Agustín de Hipona (354-430 d.C.), quizá el más grande teólogo de la iglesia, celebraba la navidad el 25 de diciembre.[ii]

Ultimamente se ha dicho que la Navidad tiene raíces paganas, y que su celebración es el reemplazo de la antigua celebración pagana del Sol Invictus. Sin embargo, un buen número de escolares e historiadores, tanto seculares como cristianos, han desafiado esta afirmación, ya que hay evidencia histórica de que la fecha de Navidad se postuló antes de que la celebración del Sol Invictus fuera instituida por el emperador Aurelio. Además, el cristianismo primitivo no acostumbraba mezclar sus fiestas con el paganismo, y como ya he escrito, la fecha del 25 de diciembre comenzó a ser postulada por teólogos y pastores muy temprano en la historia de la Iglesia.

¿Por qué el 25 de diciembre? Porque algunos teólogos pensaban que Jesús había sido concebido el 25 de marzo (en Semana Santa), y si se le agregan nueve meses marzo, se llega a diciembre.[iii]

Aunque otras culturas celebraban fiestas en diciembre dedicadas al sol, es mentira que esta celebración siempre fuera el 25 de diciembre, ya que estas celebraciones cambiaban de fecha año con año, y podían caer entre diciembre y enero.

Entonces, si no celebramos la fecha, ¿que celebramos? ¡El evento! El evento que celebramos es la encarnación de Jesús. También celebramos el propósito. Cristo vino al mundo a nacer con una misión, la cual Pablo nos explica:

1Tim. 1:15 “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. 


También celebramos una magnitud del evento. CS Lewis dijo: “El Hijo de Dios se hizo hombre para que los hombres pudieran hacerse hijos de Dios” (Mero Cristianismo, 189). 


3. Recuerda quienes lo celebran.
La Navidad es una celebración cristiana que está bajo secuestro. El mundo ha secuestrado y se ha adueñado de la Navidad, de manera que ha perdido mucho de su impacto y valor. Creo que como cristianos tenemos la responsabilidad de saber que es una celebración que nos pertenece.

A veces nos da pena pedir la palabra en alguna celebración navideña para leer un pasaje, dar testimonio, o enseñar y cantar algún canto navideño. Pero no debería ser así. ¡Pidamos la palabra, compartamos el Evangelio, cantemos los grandes cantos de navidad compuestos por nuestros hermanos en Cristo a través de las épocas!

Tenemos mucho que celebrar. Proclamemos, como Isaías:

“Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado [gobierno, autoridad] sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (9:6). 




[i] La fuente para esta lista es: http://theresurgence.com/2012/12/24/10-prophecies-about-jesus-birth. Lamentablemente la página ya no está en existencia.
[ii] Andrew McGowan, “How December 25 became Christmas”, http://www.biblicalarchaeology.org/daily/biblical-topics/new-testament/how-december-25-became-christmas/ ; ver también: “December 25”, http://www.compellingtruth.org/December-25.html (páginas consultadas en: Dic. 14, 2015).
[iii] Ibid. En este mismo artículo, el autor cita lo siguiente de Agustín, escribiendo en el año 400: “Porque él [Jesús] se cree que ha sido concebido el 25 de marzo en el que día también sufrió; [...] él nació, según la tradición [histórica], en diciembre del 25”, Sermón 12.

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¿Debemos celebrar la Navidad?

Peter Bruegel, "Belén en los tiempos de Cristo", 1566.

Esta época es una en que tenemos la oportunidad especial de dar testimonio de nuestra fe. Quisiera dar algunas razones por las cuales yo sí celebro la Navidad, algunos aspectos que no me gustan o no celebro, y una palabra para aquellos que no la celebran.

¿Qué es la Navidad?
Es importante tener una definición de lo que es la Navidad. Navidad viene del latín nativitas,[1] que quiere decir “nacimiento”. Así que, básicamente, la Navidad es la celebración de la encarnación; es decir el nacimiento del Dios hecho Hombre, nuestro Señor Jesucristo. En la Navidad se celebra algo que ninguna otra religión alega: que Dios se hizo carne con el propósito de salvar a sus criaturas de su pecado y su destino, el infierno.

Esa es, entonces—idealmente—la razón por la cual existe la Navidad. No son los regalos, ni las luces, ni el pinito, ni dar amor. Principalmente es una celebración. Es una fiesta de cumpleaños.

Sin embargo, muchos alegan que no debemos celebrar la Navidad. Me parece interesante que la mayoría de las personas que proponen esto no son ateos o personas de otra religión (ellos simplemente ignoran la razón y disfrutan de la época), sino Cristianos, normalmente conservadores, y con buenas intenciones. Una de las principales alegaciones es que no sabemos si Cristo nació el 25 de diciembre, y que más bien ésta es una celebración Católica con orígenes paganos que no tienen nada que ver con el deseo Cristiano-Protestante de ser regulados sólamente por la Palabra de Dios. Démosle, entonces, un vistazo al origen de ésta celebración.

El Origen de la Navidad.[2]
Dejemos en claro algo: la Biblia no dice cuándo nació Jesucristo. La mayoría de los teólogos hoy en día están de acuerdo que muy probablemente Cristo no nació el 25 de diciembre, y no voy a discutir las fechas que se proponen porque al final es hacer lo mismo, tratar de poner una fecha cuando simplemente no sabemos.

El registro histórico muestra que la primera persona en asociar el 25 de diciembre con el nacimiento de Cristo fue un historiador Cristiano llamado Sextus Julius Africanus, y ésto fue en el año 221 después de Cristo. Este dato es muy importante ya que la celebración del Sol Invictus fue inaugurada por el emperador Aureliano en el 274 d.C., casi 50 años después. Así que alegar que la fecha navideña es simplemente lo mismo al Sol Invictus es problemático.

Estamos hablando, entonces, que ésta asociación entre el nacimiento de Cristo y el 25 de diciembre comenzó hace más de mil setecientos años.

¿Pero qué no era la Navidad, específicamente el 25 de diciembre, una festividad romana/pagana que celebraba el Sol Invictus, o el dies solis invicti nati, es decir, “el día del nacimiento del sol inconquistable”? Hay que dejar otra cosa en claro: esta alegación no es segura, por las razones vistas arriba. ¿Una posibilidad? Sí. Pero el registro histórico no es claro al respecto, y hay otras teorías del porqué de la Navidad, así que decir con toda certeza que la Navidad no es más que una tradición pagana es ingenuidad. R.C. Sproul, teólogo y pastor, argumenta que si los Cristianos celebraban el 25 de diciembre de manera consciente y con el propósito de combatir, competir y suplantar la religión pagana que adoraba al sol, ¡bien por ellos!

Digamos que sí, la Navidad es la “cristianización” del dies solis invicti nati. ¿Entonces qué hacemos? Ésto que voy a decir ahora es mi opinión, aunque basada en mi teología del Reino de Dios.

El Reino de Dios, representado por los hijos de Dios, es superior al Reino Terrenal. Por lo tanto los Cristianos tenemos el deber y el poder de “redimir” ciertos aspectos de nuestra cultura, siempre y cuando se haga con cuidado y con el propósito de expandir el Reino. Un ejemplo contemporáneo sería cómo muchos Cristianos celebran el Día de la Reforma el 31 de Octubre, en lugar de celebrar el Halloween.

Si hace mil quinientos años, los Cristianos, cuya Fe se expandía vorazmente por el Imperio Romano y hasta los lugares más remotos del mundo conocido, decidieron cambiar esa tradición pagana por una tradición Cristiana, hicieron una buena labor, porque hoy en día nadie sabe lo de la tradición pagana, y todo mundo sabe de la tradición Cristiana.

Es increíble que la celebración de la Navidad tiene cientos de años, cuando hoy en día nadie sabe ni se acuerda de la tradición pagana del Sol Invictus. Es decir, los Cristianos ganamos, si pudiera ponerlo de esa manera.

¿Pero... qué del pinito, las decoraciones, y Santa?
Es verdad que antiguamente algunas naciones paganas adoraban árboles. Igualmente, algunas civilizaciones (incluida la Hebrea) veían el árbol como símbolo de la vida eterna. Sin embargo, ninguna persona que pone un pino de navidad tiene remotamente en su mente el deseo de adorar el árbol.

El uso del pinito como decoración navideña se remonta a aproximadamente el siglo 16, en Alemania. En el siglo 17 se introdujo a los EUA a través de colonos alemanes, y en el siglo 18 era una tradición muy popular entre los Luteranos alemanes. Para el siglo 19 y 20 ya era una tradición Cristiana popular alrededor del mundo, y algunos argumentan que la figura del pino representa la Trinidad por su forma triangular; y por supuesto, la estrella en la cima representa la estrella de Belén.

Aunque puede ser que el pino venga de ciertas tradiciones alemanas no-Cristianas, para los Cristianos alemanes era ciertamente una tradición Cristiana.

La tradición de las luces es relativamente moderna por el obvio motivo de que la electricidad es una invención moderna. Sin embargo, esta tradición se remonta al siglo 17, en donde los Cristianos decoraban sus casas con velas para celebrar la Navidad.

La tradición de dar regalos data de los finales del siglo 18, y es un recordatorio de que así como Dios dio a su Hijo, y como los Magos trajeron presentes a Cristo, los Cristianos debemos igualmente ser dadivosos y dar regalos a los demás. Un regalo siempre es inmerecido, al igual que Cristo.

En cuanto a Santa Claus, el personaje moderno se parece poco al personaje histórico de Nicolás de Myra, el pastor que, según la leyenda, al llegar al concilio de Nicea, ¡le dio una cachetada a Arrio el hereje! [3] Lamentablemente, el Santa Claus de hoy se parece poco al personaje histórico. Si, tiene un traje rojo (como los obispos), y da regalos a los niños (se dice que Nicolás era muy generoso), pero además de eso… no mucho

Yo no soy uno que demonice a Santa Claus. No me "rasgo las vestiduras" cuando veo a un Santa en el centro comercial, o en la TV tomándose un refresco popular. Sin embargo, creo que aquellos que incluyen a éste personaje en su celebración deben de hacerlo con cuidado.

A mis hermanos que no celebran la Navidad
Ya di algunas razones por las cuales yo celebro la Navidad. Una última: la gran mayoría de la gente está espiritualmente un poco más sensible en ésta época. Es más probable que acepten una invitación a la reunión de la iglesia, que lean algún folleto, vean una película evangelística, escuchen villancicos o acepten una lectura de los Evangelios en Nochebuena.

Además, no celebrar la Navidad es visto con desconfianza por los que no creen. “¿Qué no son Cristianos? ¿Y no celebran el nacimiento de Jesús? Han ser de alguna secta”. Es decir, no celebrar la Navidad resulta muchas veces contra-producente.

Pero si tú, mi hermano, por motivos de conciencia, o por cualquier otro motivo (por ejemplo, la secularización de la Navidad, lo cual a mí también me preocupa), no celebras la Navidad... estás en tu derecho. La Biblia dice que tenemos la libertad, y también la obligación, de no ir contra nuestra conciencia. Igualmente, ya que la celebración de la Navidad no es mandada en la Biblia, no estás obligado a celebrarla. Los Puritanos no la celebraban, y tú no tienes qué hacerlo. No me molesta ni me enoja, aunque no creo que sea la mejor decisión.

Concluyendo...
En cuanto a mí, sí celebro la Navidad. Me gustan las luces, el pinito, y dar regalos (¡y recibir también!). Y es verdad que el verdadero motivo de la Navidad se está perdiendo y está siendo suplantado por otras cosas. Pero por la gracia de Dios, no será así en mi vida.

Así que... ¿debemos celebrar la Navidad? No debemos (no es una obligación), pero podemos (es una oportunidad).

Sin más qué decir...

¡Feliz Navidad!


Nota: si te gustó este artículo, quizá también te interese: "4 razones bíblicas para celebrar la Navidad".





[1] Definición, Real Academia Española, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=navidad
[2] Un buen lugar para consultar es la Enciclopedia Britannica,http://www.britannica.com/EBchecked/topic/115686/Christmas
[3] uno de los mejores artículos al respecto se puede encontrar (en inglés) En la siguiente liga: http://blogs.thegospelcoalition.org/kevindeyoung/2012/12/14/who-was-st-nicholas/ (consultado: Dic. 13, 2015).

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