La Increíble Providencia de Dios.

“¡Fue un milagro!”. Todos hemos escuchado esa expresión. Inclusive, quizá, la hemos dicho. A veces se usa la palabra “milagro” tan casualmente que parece que los milagros son comunes, cuando en la Biblia vemos que no lo son, sino todo lo contrario. Una de las características de un milagro es que es fuera de lo común. Es por eso que causa asombro.

Ahora, primeramente, quiero dejar algo claro: yo sí creo en los milagros. Si no creyera en ellos, no podría creer en la Biblia. Sin duda alguna el día de hoy Dios sigue haciendo milagros (y el más grande de todos es la regeneración). 

Pero muchas veces usamos la palabra milagro cuando nos referimos más bien a la providencia de Dios.

Un milagro, hablando estrictamente, es cuando Dios interviene de manera sobrenatural en las leyes de la naturaleza. Es como convertir agua en vino, o dar vista a un ciego. 

La Providencia es el gobierno soberano de Dios sobre todo lo creado. Es la manera en que Dios arregla situaciones, personas, y el tiempo para cumplir su voluntad.

¿Alguna vez te ha pasado que justamente cuando más necesitabas ayuda, alguien estuvo cerca para darte la mano? ¿O que cuando pensabas que ya nada podía solucionarte un problema, de alguna manera todo resultó bien de una manera impresionante? Eso no es suerte o casualidad. ¡Esa es la providencia de Dios!

Dios mueve a personas, pensamientos, deseos, etc., para cumplir lo que Él quiere. Si nos ponemos a pensar, la providencia de Dios es absolutamente increíble. Nos enseña que Dios es un Dios detallista, que se fija en las pequeñas cosas, y que en ocasiones ajusta detalles para nuestro beneficio.

¿Has visto la providencia de Dios en tu vida? ¿De qué manera?

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4 comentarios:

Emanuel dijo...

En una ocasión tuve un fuerte choque. Increíblemente nadie salió herido, aún cuando el choque fue de alta velocidad. Un ejemplo de providencia.

Nelly Camacho dijo...

Un claro ejemplo en mi vida es la vida de mis hijos, los 4 fueron prematuros, de 6 meses de gestación los primeros 3, y de 8 meses el más pequeño de mis hijos; mi primer hijo solamente estuvo conmigo 17 días, aún así, el plan de Dios es perfecto para cada uno de nosotros, aún sin entender en algunas ocasiones la forma en que actúa...

Emanuel dijo...

Qué buen ejemplo, Nelly, gracias por compartirlo. :)

Emanuel Elizondo dijo...

Qué buen ejemplo, Nelly. Gracias por compartirlo :)