Andamos por Fe

“Tienes que tener fe, Emanuel”, me dijo mi profesor.

Tomábamos un café juntos justo afuera del seminario. Yo le había pedido a mi profesor de Antiguo Testamento si podía hablar con él ya que estaba pasando por ciertas dudas acerca de la Fe. Ya que él era un escolar y un hombre piadoso, sabía que me daría argumentos convincentes para aclarar todas mis dudas.

Pero su sencilla respuesta me sorprendió. Tienes que tener fe.

Tradicionalmente se dice que tenemos cinco sentidos: la vista, el tacto, el gusto, el olfato, y el oído. Estos sentidos son un regalo de Dios y debemos usarlos al máximo para Su gloria.

Sin embargo, el Creyente debe constantemente hacer uso de otro sentido; un sentido espiritual: la Fe.

Pablo dice en 2 Corintios 5:7, “Porque por fe andamos, no por vista”. La seguridad del Cristiano no viene principalmente a través de los cinco sentidos. No, el Cristiano tiene seguridad ya que tiene Fe.

La Biblia define la Fe como la “certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1). Este versículo es fascinante. La fe nos da certeza y convicción de cosas que son futuras e invisibles.

La tentación es ser como Tomás. ¿Recuerdas lo que dijo cuando le dijeron que Jesús se había aparecido vivo después de su muerte? Básicamente respondió: Si no lo veo, no lo creo (Jn. 20:25). ¿Qué le dijo Cristo cuando Tomás finalmente lo vio? “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29).

Han pasado algunos años desde que mi profesor de Antiguo Testamento me dio el sencillo (y profundo) consejo de tener fe. Ha sido un gran consejo.

Me he dado cuenta que, como dijo Agustín de Hipona, hay que creer para ver, y no ver para creer.

¿Estás pasando por duda? Ten fe. Dios da vista a los ciegos, pero solo si hay fe.

Breve Biografía de Reina y Valera.

La Biblia Reina Valera debe su nombre a dos personajes: Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Esta es una breve biografía.

Casiodoro de Reina. 
Vivió de 1520-1594. Era un monje en el Monasterio Jerónimo de San Isodoro del Campo de Sevilla. Se convirtió al Cristianismo Protestante y huyó del monasterio. Después fue pronunciado un líder de herejes por la Iglesia Católica.

Aunque era Protestante, prefirió el Luteranismo al Calvinismo, y no era gran fan de Calvino. Tradujo la Biblia al Español de varios textos, incluyendo el famoso Texto Griego de Erasmo. Se le llamó a esta Biblia “La Biblia del Oso” (esto en 1569), por la imagen de un oso en las primeras páginas (imagen a la derecha).

Además de la traducción, escribió libros y ensayos, como una Confesión Cristiana, un tratado contra la Inquisición, y tradujo un libro que criticaba a Calvino en algunos aspectos, en específico la persecución de los herejes.

Cipriano de Valera.
Vivió en c. 1532-1600. Editó la Biblia del Oso, es por eso que es llamada la Biblia Reina-Valera hoy en día, con Valera como editor.

Al igual que Casiodoro, Cipriano era monje (en el mismo monasterio que Casiodoro), e igualmente huyó antes de ser capturado por sus tendencias Protestantes.

Se piensa que conoció a Calvino, pero se mudó a Inglaterra, donde fue profesor en Cambridge. Él, a diferencia de Casiodoro de Reina, era Calvinista, e incluso tradujo al Español los Institutos de la Religión Cristiana de Juan Calvino, la cual publicó en 1597.

Le tomó 20 años terminar la revisión de lo que se llamó la Biblia del Cántaro, la cual publicó en 1602. Escribió otros libros y tratados para la Iglesia.

Hoy en día usamos la Reina Valera 1960, la cual fue revisada por las Sociedades Bíblicas Unidas en dicho año, y es la versión más popular en Español.

Pregunta: ¿Hay alguna otra versión de la Biblia que te gusta leer?


Consejos Para Dormir Tranquilo.


¿Qué hay que hacer para dormir tranquilo? ¿Hay algún buen tip para dormir mejor? Me gustaría hablar de la mejor fórmula para dormir tranquilo: confianza en Dios.
El Salmo 3:5 es una buena oración para dormir: “Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”. Esa es una excelente actitud. Era la actitud del rey David.

De hecho David escribió estas palabras cuando estaba siendo perseguido por su hijo Absalón, quien quería deshacerse de él y apoderarse del reino. Si alguien estaba en riesgo de morir en la noche era David. Sin embargo él depositó su confianza completamente en Dios.

Todo en esta vida es un regalo de Dios. Su corazón late porque Dios así lo desea. Santiago 1:7 dice que “toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.

Como Cristiano, qué bueno es saber que tenemos un Padre que se preocupa por nosotros. Qué bueno es saber que podemos dormir tranquilos y confiar que si Dios lo quiere, despertaremos; y si no, despertaremos en Su presencia.

Así que esta noche, duerma bien. No tiene por qué preocuparse. Para dormir tranquilo, ponga su confianza en Dios.

Pregunta: ¿Qué versículo(s) favoritos usa para afirmar su confianza en Dios?


Existen las Máquinas del Tiempo.


No es muy común leer libros. Pero hay libros que merecen una ovación de pié. Son esos libros que capturan tu imaginación por completo. Que sacuden tus emociones. Que te transportan fuera del lugar en donde estás. Que son máquinas del tiempo. ¿Te ha pasado?

El primer libro (además de la Biblia) que recuerdo que me hizo eso fue “La Isla del Tesoro” de Robert Louis Stevenson.

Tendría unos 10 años (por cierto, todavía lo tengo, es el de la imagen arriba y abajo). Mamá y yo entramos a una papelería a comprar los útiles escolares. Era un lugar pequeño, con libretas, libros, lápices y plumas amontonados por todos lados.

Pero en el centro había una mesa con novelas. Estos eran libros diferentes. Me cautivó el nombre: La Isla del Tesoro.

Tomé el libro. Era de esos libros de antes, con hojas amarillas que huelen a viejo. Mamá lo compró, y lo comencé a leer.

Recuerdo que fuimos a cenar (en El Rey del Cabrito, para ser exacto), pero yo estaba más interesado en el libro que en la comida. Cuando terminamos de cenar, mis papás me llamaron pero ni me di cuenta. 

“¡Emanuel! ¿No oyes?”.

“No”, contesté.

Me di cuenta del poder que tienen las historias. De hecho, a Cristo le encantaba contar historias. El hijo pródigo, las diez vírgenes, el tesoro escondido, la perla de gran precio, el juez injusto, las semillas en la tierra… todas estas son historias (parábolas, como las conocemos) que contó Jesús. ¡Y qué gran impacto han tenido!

¿Te gusta leer libros? ¿Has leído un libro así, que te absorbe por completo? ¡Me gustaría saber cual!

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La Increíble Providencia de Dios.

“¡Fue un milagro!”. Todos hemos escuchado esa expresión. Inclusive, quizá, la hemos dicho. A veces se usa la palabra “milagro” tan casualmente que parece que los milagros son comunes, cuando en la Biblia vemos que no lo son, sino todo lo contrario. Una de las características de un milagro es que es fuera de lo común. Es por eso que causa asombro.

Ahora, primeramente, quiero dejar algo claro: yo sí creo en los milagros. Si no creyera en ellos, no podría creer en la Biblia. Sin duda alguna el día de hoy Dios sigue haciendo milagros (y el más grande de todos es la regeneración). 

Pero muchas veces usamos la palabra milagro cuando nos referimos más bien a la providencia de Dios.

Un milagro, hablando estrictamente, es cuando Dios interviene de manera sobrenatural en las leyes de la naturaleza. Es como convertir agua en vino, o dar vista a un ciego. 

La Providencia es el gobierno soberano de Dios sobre todo lo creado. Es la manera en que Dios arregla situaciones, personas, y el tiempo para cumplir su voluntad.

¿Alguna vez te ha pasado que justamente cuando más necesitabas ayuda, alguien estuvo cerca para darte la mano? ¿O que cuando pensabas que ya nada podía solucionarte un problema, de alguna manera todo resultó bien de una manera impresionante? Eso no es suerte o casualidad. ¡Esa es la providencia de Dios!

Dios mueve a personas, pensamientos, deseos, etc., para cumplir lo que Él quiere. Si nos ponemos a pensar, la providencia de Dios es absolutamente increíble. Nos enseña que Dios es un Dios detallista, que se fija en las pequeñas cosas, y que en ocasiones ajusta detalles para nuestro beneficio.

¿Has visto la providencia de Dios en tu vida? ¿De qué manera?

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Un Buen Cambio.

Mi vida cambió hace seis meses. Después de cinco (largos) años estudiando las maestrías en el seminario, regresé a mi ciudad a enseñar teología e inglés en la Universidad Cristiana de las Américas.

Estar del otro lado del escritorio es diferente. Antes me preocupaba por estudiar para el examen, ahora me preocupo por escribir un buen examen. Antes me preocupaba por terminar la lectura, ahora me preocupo por qué lectura encargar. Antes me desvelaba seguido… ahora no. ¡Eso no lo extraño para nada!

Uno de los “problemas” de la docencia es que, como es bien sabido, no es un trabajo remunerado. Depende de cómo definimos “remunerar”. Si estamos hablando estrictamente de dinero, sin duda alguna, no es bien remunerado. Pero si agregamos a esa definición la habilidad de impactar personas, impactar la sociedad, y cambiar vidas para el bien, entonces es un trabajo soñado.

Los que son docentes saben de qué hablo. No puedo decir que tenga mucha experiencia en esto (tengo poco enseñando), pero pocas cosas se comparan con ver en un estudiante el momento “¡Eureka!” en sus ojos. O cómo se arquean las cejas cuando escuchan algo nuevo o interesante. O inclusive cómo se tornan los ojos vidriosos cuando das un ejemplo emocional.

Y no olvidemos que nuestro Señor Jesucristo era un rabí, un maestro. ¡Las enseñanzas de Cristo han cambiado millones de vidas, y el mundo entero!

No importa en qué ámbito te desempeñes. De alguna manera puedes impactar a otros. Si enseñas, produces, cuentas, investigas, curas, o planificas, puedes usar tus talentos para Dios.


Dios nos usa en donde estamos. ¿De qué manera te está usando a ti?


Párrafos

Como escritor, hay párrafos que leo y recuerdo que me encantó haberlos escrito.

"Mi Mesías" es hasta ahora la novela más larga que he escrito. Me tomó cinco largos años terminarla, ya que la escribí mientras estaba en el seminario.

Quiero compartir una de las muchas partes que me gustan de la novela. Esto es del capítulo 15. Espero que le guste.

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Seguimos la travesía. El señor Jacob me dijo que llegaríamos pronto al lugar donde pastarían las ovejas. Aunque la región de Belén era relativamente árida, había varios lugares verdes que en mi opinión eran perfectos para las ovejas. Pero el señor Jacob me dijo que a sus ovejas no les daba lo bueno, sino lo mejor. Así que las guiaba a pastos verdes y delicados, junto a aguas quietas y de reposo, en donde podían comer y dormir sin temor.

El señor Jacob y Razzi trataban a sus ovejas bastante bien. Eran unos pastores modelo. En realidad no conocía a otros pastores, pero yo estaba completamente convencido en mi mente que no había en todo Israel mejores pastores que los dos con quienes caminaba en ese momento.

—¡Obstinada!—gritó el señor Jacob al ver a una ovejita que se alejaba hacia la derecha hacia unos árboles medio secos rodeados por matorrales. A esta oveja en particular le quedaba bien el nombre. Ya había intentado huir en tres ocasiones y nunca hacía caso cuando la llamaba el señor Jacob o Razzi. El señor Jacob había dicho que ésta era una de las problemáticas, y que por las noches siempre se aseguraba de tenerla cerca ya que era experta en escaparse. Parecía disfrutar de hacerles la vida difícil.

—¡Obstinada!—grito de nuevo el señor Jacob, y noté que sonaba molesto. Inclusive preocupado. La ovejita seguía su rumbo. Normalmente el señor Jacob caminaba hacia ellas y las tomaba por el cuello con su callado, pero esta ves comenzó a correr.

Con mi vista periférica noté alguien moviéndose rápidamente a mi izquierda, era Razzi, que venía a toda velocidad con algo en sus manos que no era su cayado. ¿Qué estaba pasando?

Cuando miré hacia donde estaba el señor Jacob, lancé un grito. Me di cuenta de por qué los dos pastores corrían.


De los matorrales había salido un inmenso oso.

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Predícate a ti Mismo

No se dónde escuché por primera vez esta verdad transformadora: "Predícate el Evangelio a ti mismo". No sabrás de qué hablo hasta que lo pongas en práctica. Pero antes, ¿a qué me refiero? Me refiero a que cuando Satanás o tu carne te atacan con pensamientos anti-bíblicos, tú puedes y debes luchar en contra de ellos al predicarte a ti mismo las verdades de la Biblia.

Los salmistas ponían esto en práctica. Fíjate como usan la frase "alma mía" para predicarse a sí mismos.

En tiempo de temor, David escribe: "Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti" (Salmo 16:1-2).
En turbulencia interna, los hijos de Coré dicen: "¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío" (Salmo 42:5).

De nuevo David, en tiempo de dificultad, dice: "Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio" (Salmo 62:5-7).

Acerca de esto, Jerry Bridges escribe: "Predicarte el Evangelio a ti mismo, entonces, quiere decir hacerle frente a tu propia pecaminosidad y huir a Jesús por la fe en su sangre vertida y su vida justa. Quiere decir apropiarte, de nuevo por la fe, del hecho de que Jesús completamente satisfizo la ley de Dios, que Él es tu propiciación, y que la santa ira de Dios ya no está dirigida hacia ti" (La Disciplina de la Gracia [recomiendo mucho este libro]).

¿Y cómo se pone en práctica?

  • Cuando te sientes insatisfecho: "Alma mía, ¡Cristo es suficiente!" (Colosenses 2:10, "y vosotros estáis completos en Él").
  • Cuando no te sientes perdonado: "Emanuel, 'Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones' (Salmo 103:12)".
  • Cuando sientes la necesidad de hacer algo para ganarte el perdón: "Alma mía, 'Jehová cargó en él [Jesús] el pecado de todos nosotros' (Isaías 53:6)".
  • Cuando te sientes condenado: "Emanuel, 'Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús' (Romanos 8:1).


Hay más versículos: Sal. 130:3-4; Is. 1:18; 38:17; Miq. 7:19; Ef. 1:7; Col. 2:13-14; Heb. 8:12; 10:17-18, entre muchos otros. Por supuesto, no son oraciones "mágicas". Se necesita fe verdadera en las promesas de Dios. Es necesario "esforzarte en la gracia" por el poder de Cristo. Yo encuentro que constantemente tengo que luchar contra pensamientos anti-bíblicos que atentan contra la gracia de Dios. Para eso Dios nos ha dado su Espíritu y su Palabra.

Pues bien, cuando seas atacado en tu mente, usa el arma más poderosa--la Palabra--, y ¡predícate a ti mismo!





-Versos y cita tomada de: http://www.challies.com/quotes/jerry-bridges-preaches-the-gospel-to-himself
-El Libro de Jerry Bridges, "La Disciplina de la Gracia", se puede conseguir en librerías o en línea en: http://www.amazon.com/Disciplina-Gracia-Discipline-Grace-Spanish/dp/958914988X/