¿Vale la Pena?

“Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” Lucas 9:25.

“Cuando Alexandro vio lo vasto de su imperio, lloró, pues no había más mundos qué conquistar”. Aunque esta frase quizá es espuria, se atribuye al gran conquistador Alejandro Magno. Hay pocos hombres en la historia de la humanidad que han gobernado la mayoría del mundo conocido, y a muchos de ellos los recordamos, pero ya no son más que eso: historia. Sus imperios han desaparecido, y sus tesoros han sido robados o están en exhibición en algún museo.

Una de las más grandes ambiciones del ser humano es tener más cosas. Hay una frase en inglés que dice, “El que tiene más juguetes gana”. Es decir, el que tiene más dinero, más carros, más tierras, más gente, más aparatos, gana. Pero… ¿qué gana?

El Señor Jesucristo dice, “El que me tiene a mí gana”. Porque al final, lo único que perdura es el alma, y los únicos tesoros que no se destruyen son los espirituales.

Por eso dijo Jesús, “Haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín [óxido] corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan” (Mateo 6:20).

¿Cómo podemos hacer tesoros en el cielo? Haciendo las cosas para la gloria de Dios. La Biblia dice, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís” (Colosenses 3:23-24). 

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