El Espíritu en Nosotros

“Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” Romanos 8:9b.

Caminaba con un amigo por las calles de un pueblo en las montañas de San Luis Potosí invitando a las personas a un evento especial que se llevaría a cabo en una iglesia a la cual ayudábamos en ese tiempo. Un señor de ojos de color y tez blanca nos detuvo y nos preguntó si éramos Cristianos. Al decirle que sí, nos dijo que él también, y nos preguntó si teníamos la borrachera del espíritu. Al instante supe que algo andaba mal. Pronto el hombre comenzó a balbucear y a hablar incoherencias, así que nos retiramos de allí algo tristes, con el hombre gritando a nuestras espaldas.

Hoy en día hay mucha confusión en cuanto al Espíritu Santo. Mucho de lo que se hace en nombre del Espíritu es en realidad una blasfemia contra Él.

La Biblia enseña que aquellos que verdaderamente son Cristianos tienen al Espíritu Santo morando en ellos. Aquellos que se han arrepentido y han creído en Cristo de todo corazón han sido sellados por el Espíritu. Pablo lo dejó muy claro: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Efesios 1:13).

El verdadero creyente sabe que no necesita de “segundas unciones”, extrañas manifestaciones o cualquier otra señal extra-bíblica para saber que tiene al Espíritu. 

El Espíritu Santo está bastante involucrado en la vida del Cristiano. Por ejemplo, es el Espíritu quien nos da la fortaleza para vivir una vida espiritual y no carnal (Rom 8:9a). Él nos ayuda a pedir cuando no sabemos cómo hacerlo (Rom 8:26). Y hay muchas otras funciones que Él hace en nuestras vidas.

Es una maravilla saber que tenemos a un Consolador junto a nosotros (Jn 14:16). No importa qué clase de día has tenido o estás por tener, hay algo que debes saber por seguro: si eres de Cristo, no estás solo.


Si hoy pasas por una dificultad, recuerda: no estás solo. Dios está contigo.  

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