¿Dónde estarás en 50 años?


La mayoría de las personas no están concientes de su propia mortalidad. No mucha gente piensa regularmente que quizá hoy es el último día de su vida. Muchos de nosotros vivimos la vida pensando que tenemos mucho por delante, y sin embargo, sólo basta recorrer un cementerio para darse cuenta que muchísima gente ha muerto más joven de lo que ahorita tú eres.

Este no es un posteo morboso. Sería ridículo sugerir que debiéramos levantarnos cada día temblando, preocupándonos por todo, con el corazón acelerado todo el día por miedo de la muerte. ¡Para nada!

Sin embargo, ¿te has preguntado dónde estarás en cincuenta años? Tal vez respondas, “Jubilado, espero”. Quizá otra persona sinceramente diga, “Pues mi cuerpo, a un metro bajo tierra”. Tal vez tú, que lees este escrito, estarás en cama enfermo, o quizá disfrutando de la vida, o a lo mejor en la próxima vida, ya sea vida eterna o tormento eterno.

La Biblia dice, “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). ¡Qué imagen tan impresionante!

La vida es corta. De acuerdo al libro de Eclesiastés, hay por lo menos dos cosas que debes de hacer con la vida: disfrutarla (Ecl 3:13) y usarla para la gloria de Dios (Ecl 12:13-14; y por cierto el segundo más grande mandamiento tiene que ver con el prójimo, Mk 12:28-31).

La vida es como neblina. No la desperdicies.


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