¿Debemos celebrar la Navidad?


Por estas fechas, cada año, escucho de algunos Cristianos que no celebran la Navidad, o algunos aspectos que culturalmente asociamos con la Navidad, como las luces, el pinito, Santa Claus y los regalos. Quisiera dar algunas razones por las cuales yo sí celebro la Navidad, algunos aspectos que no me gustan o no celebro, y una palabra para aquellos que no la celebran.

¿Qué es la Navidad?
Es importante tener una definición de lo que es la Navidad. Navidad viene del latín nativitas,[1] que quiere decir “nacimiento”. Así que, básicamente, la Navidad es la celebración de la encarnación; es decir el nacimiento del Dios hecho Hombre, nuestro Señor Jesucristo. En la Navidad se celebra algo que ninguna otra religión alega: que Dios se hizo carne con el propósito de salvar a sus criaturas de su pecado y su destino, el infierno.

Esa es, entonces—idealmente—la razón por la cual existe la Navidad. No son los regalos, ni las luces, ni el pinito, ni dar amor. Principalmente es una celebración. Es una fiesta de cumpleaños.

Sin embargo, muchos alegan que no debemos celebrar la Navidad. Me parece interesante que la mayoría de las personas que proponen esto no son ateos o personas de otra religión (ellos simplemente ignoran la razón y disfrutan de la época), sino Cristianos, normalmente conservadores, y con buenas intenciones. Una de las principales alegaciones es que no sabemos si Cristo nació el 25 de diciembre, y que más bien ésta es una celebración Católica con orígenes paganos que no tienen nada que ver con el deseo Cristiano-Protestante de ser regulados sólamente por la Palabra de Dios. Démosle, entonces, un vistazo al origen de ésta celebración.

El Origen de la Navidad[2]
Dejemos en claro algo: la Biblia no dice cuando nació Jesucristo. La mayoría de los teólogos hoy en día están de acuerdo que muy probablemente Cristo no nació el 25 de diciembre, y no voy a discutir las fechas que se proponen porque al final es hacer lo mismo, tratar de poner una fecha cuando simplemente no sabemos.

El registro histórico muestra que la primera persona en asociar el 25 de diciembre con el nacimiento de Cristo fue un historiador Cristiano llamado Sextus Julius Africanus, y ésto fue en el año 221 después de Cristo. Estamos hablando, entonces, que ésta asociación entre el nacimiento de Cristo y el 25 de diciembre comenzó hace más de mil quinientos años.

¿Pero qué no era la Navidad, especificamente el 25 de diciembre, una festividad romana/pagana que celebraba el dies solis invicti nati, es decir, “el día del nacimiento del sol inconquistable”? Hay que dejar otra cosa en claro: esta alegación no es segura. ¿Una posibilidad? Sí. Pero el registro histórico no es claro al respecto, y hay otras teorías del porqué de la Navidad, así que decir con toda certeza que la Navidad no es más que una tradición pagana es ingenuidad. R.C. Sproul, teólogo y pastor, argumenta que la decisión de los Cristianos de mover la celebración Navideña al 25 de diciembre fue consciente y con el propósito de combatir, competir y suplantar la religión pagana que adoraba al sol.

Digamos que sí, la Navidad es la “cristianización” del dies solis invicti nati. ¿Entonces qué hacemos? Ésto que voy a decir ahora es mi opinión, aunque basada en mi teología del Reino de Dios.

El Reino de Dios, representado por los hijos de Dios, es superior al Reino Terrenal. Por lo tanto los Cristianos tenemos el deber y el poder de “redimir” ciertos aspectos de nuestra cultura, siempre y cuando se haga con cuidado y con el propósito de expandir el Reino. Un ejemplo contemporáneo sería cómo muchos Cristianos celebran el Día de la Reforma el 31 de Octubre, en lugar de celebrar el Halloween.

Si hace mil quinientos años, los Cristianos, cuya Fe se expandía vorazmente por el Imperio Romano y hasta los lugares más remotos del mundo conocido, decidieron cambiar ésa tradición pagana por una tradición Cristiana... ¡bien por ellos! Hicieron una buena labor, porque hoy en día nadie sabe lo de la tradición pagana, y todo mundo sabe de la tradición Cristiana.

Es increíble que la celebración de la Navidad tiene aproximadamente mil años, cuando hoy en día nadie sabe ni se acuerda de la tradición pagana del dies solis invicti nati. Es decir, los Cristianos ganamos, si pudiera ponerlo de ésa manera.

¿Pero... qué del pinito, las decoraciones, y Santa?
Es verdad que antiguamente algunas naciones paganas adoraban árboles. Igualmente, algunas civilizaciones (incluída la Hebrea) veían el árbol como símbolo de la vida eterna.

El uso del pinito como decoración navideña se remonta a aproximadamente el siglo 16, en Alemania. En el siglo 17 se introdujo a los EUA a través de colonos alemanes, y en el siglo 18 era una tradición muy popular entre los Luteranos alemanes. Para el siglo 19 y 20 ya era una tradición Cristiana popular alrededor del mundo, y algunos argumentan que la figura del pino representa la Trinidad por su forma triangular; y por supuesto, la estrella en la cima representa la estrella de Belén.

Aunque puede ser que el pino venga de ciertas tradiciones alemanas no-Cristianas, para los Cristianos alemanes era ciertamente una tradición Cristiana.

La tradición de las luces es relativamente moderna por el obvio motivo de que la electricidad es una invención moderna. Sin embargo, esta tradición se remonta al siglo 17, en donde los Cristianos decoraban sus casas con velas para celebrar la Navidad.

La tradición de dar regalos data de los finales del siglo 18, y es un recordatorio de que así como Dios dio a su Hijo, y como los Magos trajeron presentes a Cristo, los Cristianos debemos igualmente ser dadivosos y dar regalos a los demás. Un regalo siempre es inmerecido, al igual que Cristo.

En cuanto a Santa... no tiene nada que ver con la Navidad, en mi opinión. Yo no soy uno que demonice a Santa Claus. No me "rasgo las vestiduras" cuando veo a un Santa en el centro comercial, o en la TV tomándose un refresco popular. Sin embargo, creo que aquellos que incluyen a éste personaje en su celebración deben de hacerlo con cuidado. Yo, personalmente, no tengo problema con ponerme un gorro rojo de vez en cuando, ya que lo hago en broma. Sin embargo no tengo pensado decirle a mis hijos que Santa les dio los regalos. No señor, si yo los compré entonces yo se los regalé, no un hombre de barba larga con extraña vestimenta.

A mis hermanos que no celebran la Navidad
Ya di algunas razones por las cuales yo celebro la Navidad. Una última: la gran mayoría de la gente está espiritualmente un poco más sensible en ésta época. Es más probable que acepten una invitación a la reunión de la iglesia, que lean algun folleto, vean una película evangelística, escuchen villancicos o acepten una lectura de los Evangelios en Nochebuena.

Además, no celebrar la Navidad es visto con desconfianza por los que no creen. “¿Qué no son Cristianos? ¿Y no celebran el nacimiento de Jesús? Han ser de alguna secta”. Es decir, no celebrar la Navidad resulta muchas veces contra-producente.

Pero si tú, mi hermano, por motivos de conciencia, o por cualquier otro motivo (por ejemplo, la secularización de la Navidad, lo cual a mí también me preocupa), no celebras la Navidad... estás en tu derecho. La Biblia dice que tenemos la libertad, y también la obligación, de no ir contra nuestra conciencia. Igualmente, ya que la celebración de la Navidad no es mandada en la Biblia, no estás obligado a celebrarla. Los Puritanos no la celebraban, y tú no tienes qué hacerlo. No me molesta ni me enoja, aunque no creo que sea la mejor decisión.

En cuanto a mí, sí celebro la Navidad. Me gustan las luces, el pinito, y dar regalos (¡y recibir también!). Y es verdad que el verdadero motivo de la Navidad se está perdiendo y está siendo suplantado por otras cosas. Pero por la gracia de Dios, no será así en mi vida.


Así que... ¿debemos celebrar la Navidad? No debemos (no es una obligación), pero podemos (es una oportunidad).

Sin más qué decir...

¡Feliz Navidad!




[2] Un buen lugar para consultar es la Enciclopedia Britannica, http://www.britannica.com/EBchecked/topic/115686/Christmas

Sermón: Salmo 23

¿Te has sentido insatisfecho? ¿Temeroso? ¿Necesitado? Si tienes a Cristo, Jehová es tu Pastor. Este mensaje es un vistazo a lo que el Salmo 23 nos enseña acerca de Dios.




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Mentiras


“Una gran cantidad de vergüenza y convulción social puede ser pulcramente evitada al seguir un sólo precepto en la vida: no digas mentiras”.[1] Estas palabras vienen de la pluma de Sam Harris, el famoso ateo, doctor en neurociencia y autor de inumerables libros en contra de la religión y la fe.

Cuando vi que había escrito un ensayo titulado, Lying (Mintiendo), me interesó bastante así que decidí leerlo. Harris es un buen escritor, y debo decir que disfruté el ensayo. Él escribe: “La mentiras son el equivalente social de desechos tóxicos—todo mundo es dañado potencialmente por su esparcimiento”.[2]

Mi principal interés al leer su ensayo era encontrar en dónde basa su creencia de que decir la verdad siempre es mejor que mentir. Harris, obviamente, no cree en Dios, así que su estándar moral no viene de Él. Harris escribió un libro titulado The Moral Landscape (El Paisaje Moral),[3] en donde arumenta que la moralidad no es relativa y que la ciencia nos puede decir cómo debemos comportarnos moralmente. Creo que está equivocado, pero eso será para otro artículo.

En Lying, los argumentos que Harris da son simplemente pragmáticos. Por ejemplo, Harris argumenta que mentir trae tristeza,[4] daña las relaciones personales y la confianza pública,[5] trae sufrimiento y verguenza,[6] etc. Por ejemplo, Harris escribe que “al comprometernos a ser honestos con todos, nos comprometemos a evitar una gran variedad de problemas al largo plazo, pero con el costo de desconfort ocasional y de corto plazo”.[7] Harris argumenta que debemos decir la verdad siempre (habla en contra de las mentiras “blancas”) porque decir la verdad es mejor que decir mentiras. Decir la verdad trae más alegría que decir mentiras. No me parece un argumento muy convincente, ya que muchas personas podrían decir que son más felices a consecuencia de mentir. Sólo pregúntenle a cualquier estafador.

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Últimamente he estado viendo un programa titulado Lie to Me (Miénteme). La premisa del programa es que uno puede saber cuándo otra persona está mintiendo tan sólo al ver los movimientos del cuerpo, como tics, pupilas dilatadas, o otros tipos de movimientos involuntarios.

El cuerpo, por alguna razón, reacciona al mentir. Para que una persona pueda mentir sin que su pulso se acelere, comienze a sudar, o mueva el cuerpo de cierta manera, necesita entrenamiento extenso o ser un psicópata. Es por eso que existen detectores de mentiras. Esto dice algo bastante interesante: el cuerpo humano sabe que mentir es malo, y en base a este conocimiento reacciona de cierta manera.

La pregunta es, ¿por qué? ¿De dónde viene esa percepcion moral y automática que hace reaccionar al cuerpo de manera involuntaria cuando miente? Si en nuestra mente hemos decidido mentir, ¿por qué nos traiciona el cuerpo en contra de nuestra voluntad?

La Biblia tiene la respuesta a estas preguntas. Los humanos somos hechos a la imagen de Dios (Gen 1:26), y por lo tanto somos un reflejo—si bien manchado por La Caída—de Dios. Dios es un ser moral, y Él no puede mentir (Num 23:19). Nuestro cuerpo sabe que mentir es malo porque ésta información está incrustada en nuestra esencia.

El Cristiano sabe que mentir es malo porque hacerlo va en contra de nuestro Creador. Él, Dios, ha mandado a sus hijos que no mientan: “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo” (Ef 4:25; ver Mt 5:37). Estoy de acuerdo que decir siempre la verdad lo hace a uno, al final de todo, feliz. Pero el por qué debemos hacerlo va más allá de ello. Tiene que ver con nuestra creación y nuestro Creador.

Sin embargo, hay una legítima objeción a esto. Si la Biblia enseña que tenemos incrustada en nuestra esencia un código moral que ha sido puesto allí por Dios; y que éste código moral nos insta a decir siempre la verdad, de modo que el mismo cuerpo reacciona cuando mentimos... ¿de dónde viene la mentira? ¿Qué no, entonces, Dios puso en nosotros también la capacidad, e inclusive la necesidad de mentir?

La respuesta no es facil, pero satisfactoria. Brevemente mencioné La Caída. Éste título se le da al evento narrado en Génesis 3 que ocurrió en el Jardín del Edén. Dios enseña que cuando Adán, nuestro representante, pecó, la humanidad “cayó” en pecado con él, y entró en nuestro ser la capacidad para hacer el bien y el mal. Nuestro ser, entonces, aunque originalmente fue diseñado para hacer el bien siempre, ahora tiene la capacidad, e inclusive la propensidad, a pecar. Nuestro ser entero es habitado por el mal a causa de La Caída, y es de allí, de nuestro propio ser, de donde salen las verdades y las mentiras, lo bueno y lo malo (ver Lk 6:45). Sin la gracia de Dios, y sin el poder transformador de Cristo Jesús, es imposible hacer el bien siempre y agradar a Dios.

En conclusión, como Cristianos debemos saber que decir la verdad siempre es mejor. La razón por la que que lo hacemos no es meramente pragmática—porque nos evitará vergüenzas, o porque tendremos mejores relaciones interpersonales—sino porque es un mandato de Dios, y hemos sido diseñados para ser como Él. En algo estoy de acuerdo con Harris. Decir la verdad nos hace felices. Pero esa felicidad proviene de nuestro ser, porque nuestro mismo cuerpo sabe que fue creado para reflejar al Creador, y nunca somos tan felices como cuando reflejamos a Dios.



[1] Sam Harris, Lying (Amazon Digital Services, 2011), location 10.
[2] Ibid., 479.
[3] Sam Harris, The Moral Landscape (Free Press, 2011).
[4] Harris, Lying, 10.
[5] Ibid., 25, 91.
[6] Ibid., 27.
[7] Ibid., 99.

Sermón: Doce Hombres Revolucionarios Parte 1

Cristo no fue un viajero. No escribió libros. Pero preparó a doce hombres que revolucionaron el planeta. ¿Quienes eran estos hombres? Un vistazo a la vida de Pedro, Juan, Jacobo y Andrés.




Parte 2: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/2818911


Parte 3: http://sermon.net/emanuelelizondo/sermonid/119742317

Tecnología y la Biblia


"A diario, más personas están descargando una app de la Biblia que la increíblemente famosa app Angry Birds", reportó Publishers Weekly en Oct. 14, 2012[1]. Han llamado a éste fenómeno la "Explosión de la Biblia Digital". El New Yorker, igualmente publicó una pieza similar[2].

Muchas publicadoras de Biblias en los EUA han optado por ofrecer gratuitamente muchas de sus traducciones de la Biblia. Yo, por ejemplo, he podido descargar la ESV (mi traducción favorita en inglés) en mi Kindle, iPod, e igualmente está disponible gratis en línea.

En otro interesante artículo, el autor hablaba acerca de cómo la tecnología, específicamente la inventada por Apple[3], ha ayudado a difundir el mensaje del evangelio alrededor del mundo, ya que cada vez es más facil tener pequeños dispositivos con la Biblia entera.

Me parece que como Cristianos, debemos usar (con dicernimiento, claro) todos los medios posibles para difundir el mensaje de Cristo Jesús. Vivimos en un mundo inundado por tecnología y gadgets, ¿por qué no aprovechar y usar estos medios para bien?

En Latinoamérica creo que hay mucho potencial, pero no tantos resultados. Por ejemplo, es dificil encontrar una aplicación que tenga Biblias en español gratis, aunque ultimamente he escuchado de varias. He estado pensando que alguien debería inventar un folleto evangelístico, usando visuales, para el iPod u teléfonos inteligentes. Me parece, también, que más iglesias deberían ofrecer sermones, conferencias y seminarios en audio y video gratuitamente en el internet, ya que muchas veces son las sectas las que se nos adelantan.

De todas maneras, me parece fantástico que mucha gente esté siendo expuesta a la Palabra de Dios. Hay que aprovechar este fenómeno.

¿Cómo usas la tecnología para el Reino de Dios?

Depravación

Una de las doctrina esenciales del Cristianismo es la de la Depravación Total de la Persona. Esta doctrina no quiere decir que todos somos tan malos como podríamos ser (es decir, hay gente más mala que otra), más bien que el pecado está infiltrado en nuestra esencia, y que nuestro ser, fundamentalmente, está vendido al pecado. Nacemos pecadores, y por eso pecamos. Nuestra inclinación natural es a pecar. Cuando alguien me dice que no cree esa doctrina, pienso en fotografías como éstas: (estas fotos del holocausto son horribles e impactantes, por favor ver con discreción) http://www.theatlantic.com/infocus/2011/10/world-war-ii-the-holocaust/100170/

Lo único que puede redimir nuestra depravación y darnos una esencia nueva, un corazón nuevo por así decirlo, es Jesucristo. ¿Has experimentado este cambio radical en tu vida?

Sermón: Jesús Sana en el Día Prohibido

Serie: Evangelio de Marcos.
Pasaje: Marcos 3:1-12.

Los religiosos de la época odiaban tanto a Jesús, y amaban tanto sus tradiciones, que decidieron matarlo porque Jesús se atrevió a sanar a un hombre en Sábado, un día en el que estaba prohibido hacer cualquier cosa. Jesús nos enseña que debemos hacer el bien sin importar si somos acechados, perseguidos, si estamos cansados, o si estamos siendo oprimidos.



 Más predicaciones en: www.sermon.net/emanuelelizondo

Sermón: Jesús y las Tradiciones Parte 2

Serie : Marcos
Pasaje : Marcos 2:23-28

Cristo es un defensor de la Biblia y está en contra del mero tradicionalismo. Los judíos religiosos habían elevado el sábado a tal grado que rompían la Ley de Dios sin darse cuenta. ¿Has elevado tú algunas tradiciones como si fueran mandatos de Dios?





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¿Qué te arruina el día?



Me desperté a las 7:18 de la mañana. La noche anterior había puesto tres alarmas, a las 6:50, 7:00, y 7:10. Vagamente recordaba haber escuchado una. Mi primer pensamiento fue, “No es justo”. Me quedé en la cama unos treinta segundos enojado conmigo mismo, cuando un pensamiento vino a mi mente: “No dejes que esto te arruine el día. Tu satisfacción es Cristo”.
Me levanté de la cama y encendí la cafetera, me di un regaderazo express y me cambié rápidamente; la meta era llegar a tiempo a la clase de las ocho.
Antes de salir vacié el café en mi taza y estaba tan caliente el vapor que moví la mano para evitar quemarme y derramé café en el buró. Sentí que el termómetro de mi temperamento subió uno o dos grados. “No hay problema”, pensé. Corrí al otro buró, tomé un kleenex, limpié el café, y salí de mi cuarto a toda velocidad.
Al llegar al salón y sentarme, recordé que había dejado mi libro en el librero. La prueba iba a ser de ese libro, y ahora no tenía con qué repasar. Hmm. Luego recordé que no había terminado la tarea en línea. Lo había olvidado por completo. El termómetro temperamental comenzó a subir de nuevo, pero  entonces me di cuenta de que, quizá, Dios tenía un plan diferente para mi día. Estaba siendo tentado a enojarme, pero podía resistir (1 Cor 10:13). “No dejes que esto te arruine el día. El propósito de la vida no es sacar un cien en la clase sino glorificar a Dios”.
La cosas tal vez iban un poco mal (aunque, en realidad, iban exactamente como Dios quería), pero mínimo tenía mi café. Ahhh, mi café. Le di un sorbo o dos. Al ponerlo de nuevo en la mesa frente a mí, noté que goteaba un poco. Entonces supe. Mire hacia abajo.
Rayos centellas recórcholis truenos y relámpagos.
Había tres manchas de café en mi camisa. ¡Noooo! “No es justo,” pensé. “Ahora me voy a ver como un menso. Me voy a tener que cambiar, y ésta es la camisa chida que me gusta, que va bien con el pantalón y el… bueno, Emanuel, tranquilo, el propósito en la vida no es verte bien sino…. ¡Pero mi camisa!… No, el propósito en la vida es glorificar a Cristo inclusive con mis actitudes”. Fue difícil. Muy difícil. Tenía ganas de golpear mi cabeza contra la mesa sin importar lo que pensaran mis compañeros. Vaya día. Era como levantarse con el pié izquierdo sólo para golpearse el dedo chiquito contra la pared.
Tuve que tomar una decisión. La decisión de dejar que las situaciones arruinaran mi día, o dejar que Cristo fuera mi satisfacción y gozo.
Déjame preguntarte: ¿Qué arruina tu día? ¿El tráfico; un comentario ofensivo; una llanta ponchada; una mala nota en una clase; malos resultados en el trabajo? Haz una lista mental.
¿Qué arruinaría tu vida? ¿La muerte de una persona querida; la pérdida de alguna posesión; cáncer; alguna discapacidad?
¡Tu satisfacción debe ser Dios! Mira lo que dice Jeremías 2:13, “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua”. Cualquier cosa—y en serio lo digo, pues lo dice Dios—que esté reemplazando a Dios como la fuente de satisfacción no es más que una cisterna con una fuga. Es decir, puede que te traiga satisfacción momentánea, pero al final te vas a levantar un día y la encontrarás vacía. No estoy diciendo que tengas que sentirte insatisfecho con tu trabajo, educación, o posesiones, sino que te dejarán vacío si en ello buscas la esencia de tu satisfacción.
¿Cual es la solución? Cristo dijo, “Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33, RVC). Busca el Reino de Dios, y no tu propio reino. Busca su justicia, su piedad, y no tu propia satisfacción. ¿Y lo demás? Lo demás viene como bonus.
Así qué… ¿qué arruina tu día? La respuesta puede que te suene radical. Pero sólo hay una respuesta correcta: nada debe arruinar tu día.
¡Nada! ¿Por qué? Porque tu satisfacción es Cristo. Porque tu día es excelente no porque sacas un 100% o porque te dan un aumento en el trabajo, sino porque eres hijo de Dios, co-heredero del Reino, salvo por gracia, en camino al cielo. Porque tienes un Padre que te ama y que se comunica contigo. Porque sabes que, sin importar qué tanto te duela el golpe en el dedo chiquito, no se compara con el gozo de conocerle a Él, de ser partícipe de un amor incomprensible que completamente te llena (Ef 3:17-19).
Al final, llegué a tiempo a la clase, saqué un cien en la prueba, la corbata que me puse cubrió las manchas, y el café… bueno, el café estaba más amargo de lo que me hubiera gustado, ¡pero qué importa! Tengo a Cristo.

Asesinar es Asesinar



Dios es Padre de los indefensos, los débiles y los necesitados. No hay duda al respecto (por ejemplo: Ex 22:22; Deut 10:17-18; 24:17; Sal 146:9; Is 1:17; Sant 1:27; estas referencias no son exhaustivas).


El Cristiano tiene el deber, sí, la obligación como hijo de Dios y heredero del Reino a ser un defensor de la justicia y de los derechos de los indefensos.
Esto incluye a los bebés que se encuentran en el vientre de su madre.

El Salmista escribió, “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Sal 139:16). Sin duda, para Dios, la vida comienza inclusive cuando el humano se encuentra en su estado como embrión.

En México hay un debate en estos momentos en cuanto a la constitucionalidad del aborto.1 Por supuesto que yo estoy en contra de su legalidad por el simple hecho de que matar un bebé es asesinato, sin importar cuan pequeño sea. Me parece completamente incomprensible que haya personas que crean que tienen el derecho de asesinar a una criatura completamente indefensa. Sí, la mujer tiene derecho sobre su cuerpo, pero no sobre el cuerpo de otro. Asesinar es asesinar, sin importar cómo queramos expresarlo.

He leído comentarios que me han dejado perplejo. “Las naciones de primer mundo lo han legalizado”. ¡A quién le importa! Si las naciones de primer mundo legalizan matar a niños con discapacidad, o asesinar a ancianos que ya no trabajan y sólo reciben su pensión, ¿qué, ya es correcto? ¡Absurdo! “Si es por violación, entonces está bien abortar”. La violación es una pecado horrible. Es un crimen inhumano. El violador debe ser perseguido y se le debe aplicar todo el peso de la ley. No puedo imaginar el trauma de una mujer que ha pasado por algo así. Pero aún así, ¿vamos a añadir un crimen sobre otro? ¿Vamos a matar al niño por el pecado de otro? “Pero si los dejamos vivir, van a crecer en pobreza y morirán, o se convertirán en la basura de la sociedad”. Pero si los matamos antes de nacer, ni siquiera les damos la oportunidad de triunfar. Es tomar una decisión que no nos pertenece. El problema es que la psicología dice que no hay remedio, que un niño crecerá a ser un producto de su sociedad alrededor. Tonterías.

Ah, ¿qué va a ser de nuestro mundo? Hitler asesinaba a gente que no consideraba humana. Asesinó a gente con discapacidad. Al paso que vamos, lo único que falta para que se levante otra nación con filosofía Hitleriana es un loco carismático que tenga el poder para hacer lo que la sociedad ya aprueba.


Miscelánea Sep. 22

Algunas ligas interesantes. (Click en el nombre).

YouVersion. Esta Biblia on-line tiene bastantes versiones de la Biblia en español, incluyendo la nueva Reina Valera Contemporánea. Siempre me he beneficiado de leer la Biblia en varias versiones, así que ésta es una buena herramienta. Además tiene muchas otras opciones, como lectura diaria, la Biblia narrada (es la NVI, y lo que no me gusta es que tiene música de fondo. Pero el gusto se rompe en géneros). La desventaja de la aplicación para teléfono es que se necesita estar conectado para acceder a algunas de las Biblias. Otras, como La Biblia de las Américas, Nueva Biblia Latinoamericana (ambas muy buenas), la querida Reina Valera 60 y la RV Antigua, pueden ser descargadas, el requisito es tener una cuenta.


OliveTree. Mi aplicación favorita para leer la Biblia en mi iPod es Olive Tree. También está disponible para casi cualquier teléfono inteligente. Pronto tendrán una aplicación para Mac/PC, la cual voy a bajar sin duda alguna. Las ventajas de OliveTree son fácil navegación, lectura de pantalla completa, y una gran variedad de libros gratis (en inglés). La desventaja es que la mayoría de las Biblias en español cuestan.

Acentos en iPod. Para los que son un poco mensos como yo, y no sabían cómo escribir acentos en el iPod/iPhone, la respuesta es simple.

Fe de erratas: Al principio escribí que YouVersion requería estar en línea para ver las Biblias, pero gracias a Danni M. por hacerme saber que algunas pueden ser descargadas si tienes cuenta.

Nueve Once

Esa mañana no fui a la escuela porque llovía fuertemente en la ciudad. Normalmente mamá nos levantaba a las seis de la mañana para ir a la escuela, pero no hoy.
Estaba en la cama cuando una de mis hermanas—no recuerdo cual porque estaba medio dormido—entró a mi cuarto y me dijo, “Un avión se estrelló en una torre gemela”.
No tenía idea de qué era una torre gemela, y mucho menos por qué era relevante que un avión se hubiera estrellado en ella. Se me hacía un poco raro, ¿un avión estrellándose en una torre? Minutos después me levanté para encontrar a mi familia viendo la televisión. Al ver las imágenes rápidamente me di cuenta de la seriedad del asunto.
Cuando se cayó la primera torre llamé a un amigo Norteamericano, y me dijo que su familia estaba viendo la televisión. “Mi mamá está llorando”, me dijo. Pronto cayó la torre dos, y el mundo cambió.
La semana pasada me puse a ver videos de la tragedia, para recordar lo sucedido. Increíble como, aún diez años después, las imágenes me siguen dando escalofríos. Escuchar el impacto, los gritos de horror de la gente al ver el segundo avión aproximarse a la torre, la gente tirándose de la torre y otros corriendo al verla desplomarse.
Ese día vimos la capacidad que tiene el hombre para la maldad.
Muchos se preguntaron en ese día, ¿dónde estaba Dios cuando sucedió el 9/11? Me gusta la respuesta que dio el teólogo y pastor R.C. Sproul: “Dios estaba en 9/11 exactamente en el mismo lugar que estaba el día antes y el día después. Estaba en Su trono y continúa estando en su trono ahora porque Él es el Señor Dios omnipotente quien reina”.[1]
Al ver la enseñanza bíblica nos damos cuenta de la realidad de la maldad y las tragedias. Inclusive en los tiempos de Cristo, algunos le preguntaron la razón por la cual una horrible tragedia había sucedido (ver Lk 13:1-5). El hombre, en su completa depravación y su rebelión en contra de su Creador, ha cometido y seguirá cometiendo actos de terror y maldad.
La respuesta es Cristo. El mensaje de Cristo son buenas nuevas. Que Dios nos reconcilia consigo mismo a través de la obra redentora de Jesús en la cruz.
Después de los eventos del nueve de Septiembre, las iglesias se llenaron y muchos hicieron votos de devoción. Diez años después, las cosas no parecen haber mejorado mucho, espiritualmente hablando. De nuevo, cito a Sproul: “Lo más trágico es que cuando se nos dio una sacudida para despertarnos hace diez años en 9/11, apretamos el botón de snooze y nos regresamos a dormir”.[2]



Sermón: Jesús y las Tradiciones

¿Sigues a Cristo, o sigues tradiciones "cristianas"? Los religiosos de la época estaban tan obsesionados con sus tradiciones, que no entendieron el mensaje de Cristo.



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Miscelánea

Les paso dos ligas interesantes.

Mi amigo Gian tiene un post de unos mártires en el año 180 después de Cristo. Sin duda, el Cristianismo ha sufrido a manos de gobiernos hasta el día de hoy. Oremos por nuestros hermanos en persecución. http://www.theolo-gian.com/2011/09/los-martires-escilitanos.html

Este corto documental, producido por un compañero de la universidad, relata la historia del piloto que estuvo a punto de volar el vuelo 11 que se estrelló en el WTC. Es impactante, por decir poco. (En inglés) http://www.youtube.com/watch?v=cLj4akmncsA




Sermón: Un Leproso es Sanado

Serie : Marcos
Pasaje : Mar 1:40-45

Un leproso es sanado por el Señor Jesucristo. Este leproso, quien es un reflejo de nosotros mismos, nos da algo que imitar, y algo que evitar.




Para escuchar más sermones: www.sermon.net/emanuelelizondo

Sermón: Transformación Espiritual

Serie : Marcos
Pasaje : Mar 1:29-39

La gente busca a Cristo porque Él los puede sanar, y Cristo los sana con toda misericordia. Sin embargo, Cristo no busca sanar solamente lo físico, sino especialmente lo espiritual.



Más sermones en: www.sermon.net/emanuelelizondo

¿Cuántos tipos?

Cada que leo una cita que comienza con, "Hay [número] tipos de personas en el mundo...", mi mente se va por default a, "no lo creo". Tal vez sea algo cínico, pero he leído tantas citas similares que me he dado cuenta de que en el mundo hay mucha variedad de personas. Por ejemplo, esta semana leí una cita que decía, "El problema con el mundo es que los tontos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas". Es una cita interesante. Es más, me gusta; pero no creo que sea una completa representación de la realidad (y dudo que el autor piense que lo sea). Tan sólo hoy leí dos artículos que decían, "Hay cuatro tipos de personas en el mundo", y los dos artículos tenían una lista diferente. (Por cierto, mi favorita es, "Hay tres tipos de personas en el mundo, los que saben contar y los que no saben").

A nuestra sociedad le encanta catalogar, y muchas veces el catalogar a personas en dos campos es hasta cierto punto una representación de la verdad. Por ejemplo, en México hay Pri-istas y Pan-istas, en los EUA hay Demócratas y Republicanos. Extrovertidos e introvertidos. Los que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío. Y yo puedo inventar otros: hay altos e bajos; buenos y malos; hombres y mujeres; fuertes y débiles.

Pero al analizar ésas categorías a fondo, es fácil darse cuenta de que hay tantas sub-categorías, o inclusive otras opciones (el problema de la "falsa dicotomía", pero eso será para otro posteo), de modo que decir "Hay dos tipos de personas en el mundo" es difícil de creer. Por ejemplo, en México y en EUA hay gente que no vota. Hay gente que es extrovertida con sus amigos e introvertida con gente nueva. Yo no soy ni alto ni bajo. Depende de como definamos las palabras, podríamos decir que además de hombres y mujeres también hay niños y niñas. Y así podríamos continuar.


Ahora, no estoy peleado con esas frases. Algunas de ellas son verídicas en su propio contexto (para evitar malentendidos aquí va de nuevo, algunas de ellas son verídicas en su propio contexto), pero muchas de ellas, finalmente, no son exclusivamente correctas.


Ahora voy a decir algo que sonará a una contradicción. Yo creo que existen fundamentalmente dos tipos de personas en el mundo. Más bien, creo que la Biblia divide a la humanidad en dos.


Están los que tienen al Hijo y los que no (1 Jn 5:12). Incrédulos y creyentes (Jn 20:27). Es decir, los que son salvos y los que no, los que son Cristianos y los que no. Los que son del Reino de Dios y los que no.


La pregunta es, ¿en qué campo estás? Te invito a leer mi pequeño ensayo titulado, Ignorar o no ignorar, el cual habla un poco más al respecto.





Nuevo semestre

Un nuevo semestre ha llegado. Este es mi cuarto año (de cinco) en el seminario, y estoy francamente emocionado por ver lo que Dios tiene este semestre. 

Por ejemplo, comenzaré a aprender Hebreo, ya que mis estudios de Griego han terminado, además de tomar dos clases que se centran en la consejería bíblica. Además, continuaré enseñando Español a nivel universitario, trabajo que me encanta por cierto.

Otra cosa nueva es que tendré la oportunidad de predicar prácticamente todos los domingos en la Iglesia Bautista Sonpoint, ya que desde Junio de este año comencé a colaborar allí como predicador principal. Estoy predicando una serie de mensajes del libro de Marcos, los cuales se encuentran aquí. Además los postearé en el blog.

Por otra parte, este verano pude avanzar bastante en mi novela, la cual está titulada (por ahora, ya que es un título en progreso) "Mi Mesías: El Relato de un Pastor". La meta es terminarla este semestre, y tenerla lista para el próximo verano. Todavía me queda mucho por delante, ya que además de terminarla falta editarla. 

Pues es todo por el momento, pero espero tener otros artículos por aquí pronto.





¿Dónde estarás en 50 años?


La mayoría de las personas no están concientes de su propia mortalidad. No mucha gente piensa regularmente que quizá hoy es el último día de su vida. Muchos de nosotros vivimos la vida pensando que tenemos mucho por delante, y sin embargo, sólo basta recorrer un cementerio para darse cuenta que muchísima gente ha muerto más joven de lo que ahorita tú eres.

Este no es un posteo morboso. Sería ridículo sugerir que debiéramos levantarnos cada día temblando, preocupándonos por todo, con el corazón acelerado todo el día por miedo de la muerte. ¡Para nada!

Sin embargo, ¿te has preguntado dónde estarás en cincuenta años? Tal vez respondas, “Jubilado, espero”. Quizá otra persona sinceramente diga, “Pues mi cuerpo, a un metro bajo tierra”. Tal vez tú, que lees este escrito, estarás en cama enfermo, o quizá disfrutando de la vida, o a lo mejor en la próxima vida, ya sea vida eterna o tormento eterno.

La Biblia dice, “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). ¡Qué imagen tan impresionante!

La vida es corta. De acuerdo al libro de Eclesiastés, hay por lo menos dos cosas que debes de hacer con la vida: disfrutarla (Ecl 3:13) y usarla para la gloria de Dios (Ecl 12:13-14; y por cierto el segundo más grande mandamiento tiene que ver con el prójimo, Mk 12:28-31).

La vida es como neblina. No la desperdicies.


Porque somos como somos


Ayer comí con un amigo que se dedicaba a transportar carga en México. Me contó cómo con el paso del tiempo se hizo amigo de varios federales de caminos. —No recuerdo un solo federal que no fuera corrupto—me dijo.

—Y los federales, ¿cómo eran? ¿Gente mala, buena…?—le pregunté.

—Pues, gente normal—me respondió.

No sé por qué a veces pienso que la gente corrupta debe ser de lo peor, no sé, personas machistas que golpean a su “vieja” y que lo único que saben hacer bien es tomar alcohol. Y aunque es verdad que una persona corrupta es una persona que no tiene honor, sino sólo precio, muchos (no todos) de ellos son gente normal.

Disfrutan ver juegos de futbol en familia, con una carnita asada. Se ríen de chistes. Le dan un beso a su hijo antes de mandarlo a la escuela.

Y eso es una tragedia. Es una tragedia cuando una sociedad ha aceptado la corrupción como una norma de vida. Es una tragedia cuando ser honesto es la excepción, algo que se ve como una tontería, un chiste.

Puede que yo sea un idealista, pero uno de los personajes de mi novela corta, “El Artista de la Muerte”, es un policía honesto. Creo que existen, y que hay varios. Y espero que los números sigan creciendo hasta hacer de la corrupción lo que debe ser: una anomalía.

Bien dice el dicho, “Estamos como estamos porque somos como somos”. Para que nuestros países se queden estancados, sólo se necesita que la sociedad se quede sin hacer nada.


Feliz Cumpleaños, John Wesley. Dos Cucharas de Plata. Miles de Almas

El siguiente artículo me causó mucho impacto. Fue escrito por John Piper en su blog, y lo he traducido. Espero que les sea de impacto.
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Gracias, John Wesley, por practicar lo que predicabas acerca del dinero. John Wesley nació hoy en 1703 (mismo día que Jonathan Edwards). Él fue uno de los grandes evangelistas del siglo 18. Hoy quiero celebrar su actitud al dinero.


Él es famoso por haber dicho: “Habiendo, primero, ganado todo lo que puedas, y luego ahorrado todo lo que puedas, entonces da todo lo que puedas”. (Sermón 50, “El Uso del Dinero” en Las Obras del Reverendo John Wesley [The Works of the Reverend John Wesley], 1840, editado por John Emory, Vol. I, 446). Veamos cómo es que lo puso en práctica.


En 1731 él comenzó a limitar sus gastos para tener más dinero para dar a los pobres. En el primer año sus ingresos eran 30 libras y se dio cuenta que podía vivir con 28, así que dio dos. En el segundo año sus ganancias se doblaron pero mantuvo sus gastos igual, así que tuvo 32 libras para dar (el ingreso de un buen año). En el tercer año sus ingresos saltaron a 90 libras y él dio 62 libras. En su larga vida sus ingresos avanzaron hasta tener 1,400 libras al año. Pero rara vez dejaba que sus gastos subieran más de treinta libras. Él dijo que casi nunca tenía más de cien libras en su posesión.


Esto desconcertó tanto a los Comisionados de Impuestos Ingleses que lo investigaron en 1776 insistiendo que un hombre con sus ingresos debía tener bandejas de plata y que no estaba pagando impuestos por ellas. Él les respondió:


“Tengo dos cucharas de plata en Londres y dos en Bristol. Esos son todos los platos que tengo en este momento, y no compraré más mientras que tantos a mi alrededor necesitan de pan”.
Cuando murió en 1791 a la edad de ochenta y siete, el único dinero mencionado en su testamento fueron las monedas que se encontraron en sus bolsillos y su buró. Casi todo el dinero--30,000 libras--que había ganado en su vida lo había dado a otros. Él escribió,
 “No puedo evitar dejar mis libros cuando Dios me llame; pero en lo que a lo demás concierne, mis propias manos serán mis ejecutoras”.
En otras palabras, pondré control en lo que gasto, e iré más allá del diezmo por causa de Cristo y Su reino.


(Las citas vienen de Mission Frontiers, Sep./Oct. 1994, nos. 9-10, pp. 23-24.)


Escrito por John Piper para DesiringGod.org. El artículo original en inglés se encuentra aquí: http://www.desiringgod.org/blog/posts/happy-birthday-john-wesley-two-silver-spoons-and-thousands-of-souls



Circo, Maroma y Teatro


“Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;  y toda la ciudad se agolpó a la puerta. [...] Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1: 32-33, 35).

Marcos capítulo 1 nos narra el principio del ministerio de Cristo en la región de Galilea. La misión de Jesucristo es simple: predicar el Evangelio del Reino, el cual se nos es dado en el capítulo 1, versículo 15: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Sin embargo, la gente de Galilea no parece estar muy interesada en el mensaje central del Evangelio, el cual tiene que ver con su vida espiritual (arrepentirse y tener fe); más bien la gente se interesa en el poder sanador de Cristo. Después de que Cristo sana a la suegra de Pedro, la gente se entera de lo sucedido y pronto toda la ciudad se amontona a la puerta de la casa de Pedro para ser sanados por el Señor.

Uno pensaría que la situación era ideal. De la noche a la mañana Cristo se ha convertido en una celebridad, tanto que muchísima gente quiere verlo para ser sanado. ¡Excelente! ¿No?

Cristo no piensa igual que nosotros. De hecho, el próximo día se aleja a un lugar solitario. Al parecer ni siquiera les avisa a sus discípulos ya que éstos tienen que irlo a buscar (“rastrear”, en Griego). En el Evangelio de Marcos, Jesús se aleja a un lugar solitario en tres diferentes ocasiones, siempre en relación con alguna crisis.

¿Cuál era la crisis en este caso? Que la gente lo buscaba para ser sanada físicamente, pero no espiritualmente. La gente prefería ser sanada de su ceguera física antes de su ceguera espiritual.

¿Y no es igual hoy en día? La gente viene a Cristo porque piensa que encontrará prosperidad, dinero, etc. Pero poca gente viene a Cristo por su mensaje. Poca gente viene a Cristo para ser sanada de su pecado. Para ser reconciliada con Dios. Los estadios se llenan cuando viene un supuesto (y farsante) hacedor de milagros, pero cuando se trata de la predicación del Evangelio, es difícil atraer a las multitudes. La gente quiere ver lo espectacular. Quiere ver a los cojos saltar. Quiere ver a los mudos gritar. Pero no le interesa ver a un alma ser trasformada espiritualmente. Eso no es emocionante. Preferimos el circo, maroma y teatro.

Cuando Pedro y otros encuentran a Jesús, uno casi puede escuchar la exasperación en su voz: “Todos te buscan”. Como diciendo, «Señor, ¿qué haces aquí? ¡Tengo una casa llena de gente, y tú aquí en medio de la nada!»

Cristo les responde: “Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido” (1:38). Aquí vemos la importancia que Cristo le da a la predicación del Evangelio del Reino.

Hoy en día la verdadera predicación ya no es popular en el Cristianismo. Ha sido suplantada por monólogos, obras de teatro, películas, coros, etc. No que éstas cosas sean malas en sí (excepto tal vez los monólogos, sobre todo cuando el que habla parece más un comediante que un predicador), pero cuando suplantan, hacen a un lado, o menosprecian la pura y santa predicación de la Palabra, entonces se ha perdido el Evangelio; lo hemos puesto a un lado ya que es demasiado ofensivo, demasiado aburrido, demasiado impráctico en nuestra sociedad post-moderna. En su lugar preferimos un poco de circo, unas cuantas maromas, y mucho teatro.


Miscelánea


Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que escribí un post, y creo que hay buenas razones por ello.

Primeramente, hace aproximadamente un mes y medio me contactó una pequeña iglesia Hispana, la Iglesia Bautista Sonpoint, pidiéndome que fuera su predicador por los próximos dos años que me quedan en el seminario.

Después de consultarlo con el Señor en oración, y al identificar en mi corazón un fuerte deseo a responder a este llamado, lo consulté con mis padres y mi pastor actual y al ver la unanimidad en Espíritu, atendí al llamado. Así que desde hace aproximadamente un mes, sirvo en función de Predicador de la Palabra en esta iglesia.

Ya que tengo la convicción de esparcir el Evangelio a toda persona a través de todos los medios posibles, pondré en el blog un podcast con los sermones dominicales y los devocionales de mitad de semana, con la esperanza segura de que la Palabra de Dios nunca vuelve vacía, y tiene el poder para convencer, desafiar, y dar gozo y descanso al que la escucha.

Así que aquí está el link a mis sermones: http://sermon.net/emanuelelizondo

Hablando de sermones, otro link a la página de sermones de una de las iglesias en Monterrey a la cual pertenezco: http://www.grupovidanueva.com.

Por último, mi amigo Gian escribió un excelente y acertado post acerca de la pregunta: “¿Puede Dios crear una piedra que no pueda levantar?”  http://www.theolo-gian.com/2011/05/puede-dios-crear-una-piedra-mas-grande.html

La Guía

Hace poco vi un reportaje el cual aseguraba que es imposible para los humanos caminar en línea recta con los ojos vendados. Los experimentos son fascinantes. Aunque mucha gente ha intentado, por alguna razón indescifrable para los científicos hoy en día, los humanos simplemente no pueden caminar en línea recta a menos que tengan algún punto de referencia—como una estrella, una montaña, o una brújula. De lo contrario los humanos tienden a caminar en círculos. ¡Muy interesante!
 

En la vida Cristiana, ¡qué facil es caminar en círculos! ¿A qué me refiero? Pues a ésas temporadas por las que todos pasamos en las que nada parece ser nuevo. Todo es rutinario. Leemos la Biblia por la mañana (si nos acordamos); oramos por los alimentos—una oración rápida y robótica; y nos reunimos con la iglesia, pero echándole un vistazo a nuestro reloj cada quince minutos.
 

Caemos en los mismos pecados, el tráfico nos sigue llevando al punto del desquicio, la misma gente nos cae mal y nos juntamos con la misma gente.
 

Nada es nuevo. Todo es circular. Si pudiéramos vernos en un espejo espiritual, veríamos que tenemos los ojos vendados. Que caminamos en círculos por andamos sin guía.
 

Quisiera animarte. La vida Cristiana no es aburrida sino todo lo contrario. Vivir para Cristo es el privilegio más grande del mundo. Ahora no estoy diciendo que nuestra vida deba ser casi como la de Indiana Jones, tampoco creo que debamos querer una vida sitcom, ya sabes, con amigos graciosos que dicen chistes cada que abren la boca y situaciones que se resuelven en treinta minutos. Lo que sí estoy diciendo es que la vida Cristiana debe de disfrutarse. Tienes mucho que disfrutar; todo lo bello viene de Dios; todo lo amoroso viene de Dios; toda verdad proviene de Dios, y puedes y debes disfrutarla. (Dios nos manda disfrutar la vida en el libro de Eclesiastés).
 

En cuanto a caminar sin guía, recuerda que la Biblia es nuestra guía (recuerda el Sal 119:105). Si tu lectura bíblica es aburrida es probablemente porque no le pones atención, porque lo haces como un deber y no un privilegio, o porque la lees cuando estás medio sonámbulo por la mañana o tarde en la noche.
 

Déjame darte algunos tips para tu lectura diaria. Recuerda que son solamente recomendaciones y no mandatos.
 

  • Lee el Antiguo y el Nuevo Testamento. Yo tengo una pequeña hojita de papel (y también una aplicación en mi iPod) en la que puedo tachar cada vez que leo un capítulo. Cada que leo la Biblia leo dos capítulos del Antiguo y uno del Nuevo. ¿Por qué? Porque así siempre estoy leyendo o un Evangelio o una Epístola, las cuales me enseñan de Cristo y de la vida Cristiana.
  • Lee con un marcador o con una libreta (o computadora en mano). Cuando leas algún pasaje, puedes hacerte las siguientes preguntas: ¿Hay alguna verdad que debo recordar? ¿Una promesa que pedir? ¿Un mandamiento a seguir? ¿Un pecado que evitar?
  • Lee diferentes versiones. Aunque en Latinoamérica no hay tantas versiones disponibles como en inglés, hay varias que yo uso en mi estudio personal, como la Reina Valera 1960 y 1995, la Biblia de las Américas, la Biblia de los Hispanos, la Biblia Dios Habla Hoy, y la Nueva Versión Internacional. Leer la Biblia en diferentes versiones puede ayudarte a ver un pasaje de una nueva manera. A mí me ha ayudado mucho.
  • Medita en lo que leíste. Ya lo he dicho varias veces, pero recomiendo escribir en una pequeña tarjeta algún versículo o meditación, y a diferentes horas del día puedes sacar tu tarjetita, leerla, y meditar en lo que aprendiste. ¡Inténtalo!

 

No tienes que caminar con los ojos vendados. Tienes una guía, un mapa escrito nada más y nada menos que por tu Padre Celestial. Úsala.