Fe es Confiar

Dios obra de formas que no entendemos. Cuando suceden cosas en nuestra vida que nos traigan gozo o tristeza, hay un punto en el que simplemente debemos decir, “Sucedió porque Dios quiso”. Encontrar la razón por la cual Dios hace lo que hace es tan misterioso como le sería un sudoku a un niño de un año.

Dios no piensa como nosotros. Dios no actúa como nosotros. Decir “Si yo fuera Dios, yo…” es absurdo. Nadie es ni puede ser como Él. Él es perfecto en sus decisiones y perfecto en sus razonamientos. Aún cuando no entendemos por qué decreta lo que quiere, no tenemos el derecho de cuestionarlo (Rom 9:20). Después de todo Él es Dios.

Muchas veces me pongo a pensar qué sería si Dios fuera un Dios malvado, como algunos de los dioses paganos. Si Dios fuera Todopoderoso y malvado, ¡hay de nosotros!

Sin embargo una y otra vez la Biblia nos enseña la naturaleza de Dios. Dios es clemente y misericordioso (Ps 145:8). Él es bueno para con todos (Ps 145:9). No solamente es amoroso, Él es amor (1 Jn 4:8).

No puedo negar que cuando suceden tragedias, a veces mi corazón se entristece y soy tentado a preguntarle a Dios, “¿Por qué?”. Y sigo en el proceso de confiar. Ya lo he dicho antes, pero con mucha razón decimos que somos de la Fe Cristiana. Uno no puede decir que tiene fe y al mismo tiempo decir que tiene duda. ¡Fe es creer, es confiar!

Así que cuando vienen las pruebas, las tragedias, las tristezas, no digas “Por qué”, sino más bien “Gracias”, porque el Señor sabe lo que hace y jamás ha cometido un error; y nunca lo hará.

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