Nuevo Semestre

Pues las clases han comensado de nuevo. Es mi tercer año en el seminario (de cinco) y el primero de profesor. Hasta ahorita ningún alumno se ha dormido en mis clases, así que vamos bien.

Hoy he estado meditando en la bondad de Dios, y en lo bueno que es con sus hijos. "Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Increíble que uno pueda recibir la potestad de ser un hijo de Dios tan sólo por creer y recibirle. Es uno de los misterios del infinito amor de Dios.

Este año será uno ocupado ya que como siempre tengo que leer cientos de hojas, componer muchos trabajos, memorizar versículos, nombres y lugares, seguir aprendiendo Griego (materia que sigue siendo la más dificil), y además de todo, la gran responsabilidad de enseñar español en una universidad de alto grado académico.

Pues bien, un nuevo año en el seminario, y una nueva etapa en la docencia; no se me quita la emoción. Termino con una frase de William Carey, el gran misionero: "Espera grandes cosas de parte de Dios; procura hacer grandes cosas para Dios". 




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