Impresiones de: Jesús en Beijing

Es increíble lo rápido que olvidamos que no somos los únicos Cristianos en el mundo. Es tan sencillo sumergirnos en nuestro propio mundo lleno de tareas, juntas y reuniones, que olvidamos que los Cristianos no son las cien personas que vemos todos los Domingos. No, los Cristianos somos una comunidad de hermanos y hermanas de muchas denominaciones, orígenes étnicos, y naciones. La Fe, como dice el antiguo credo de los Apóstoles, es universal.


Leí un interesante libro que me recordó que Dios está activo y haciendo grandes cosas en otras partes del mundo, específicamente en China. El libro, que sólo está disponible en inglés (hasta donde tengo entendido), se titula: Jesús en Beijing: Cómo el Cristianismo Está Transformando China y Cambiando el Balance Global del Poder.[1]


Este libro fue escrito por David Aikman, un bastante reconocido reportero norteamericano de la revista Time. Aikman escribe con una prosa clara y bien editada, se nota que se empeña por escribir con claridad. Aunque el libro, sin duda, es bastante atractivo para los que ya profesan ser Cristianos, especialmente Cristianos Protestantes Evangélicos, en sí Jesús en Beijing está escrito para el público en general, en especial porque es inevitable escuchar hoy en día de la revolución que está sucediendo en China. Se escuchan reportes de miles de personas convirtiéndose al Cristianismo, además de grandes redes de iglesias "subterráneas", lideradas por Chinos convertidos a Cristo.


Como Aikman pasó muchos años en China, mucha de la información en el libro es de primera mano. Para mí, los capítulos más interesantes fueron en los que se narra las vidas de los líderes de las iglesias subterráneas, quienes en China son llamados los "Patriarcas". Estos hombres han sufrido persecución y tortura, y muchos de ellos pasaron una gran parte de su vida en la cárcel. Sin embargo, de forma milagrosa salieron con fuerzas para continuar ganando almas para Cristo, además de formar y liderar los diversos grupos subterráneos. Éstos hombres son los héroes de China, muy parecido a como nosotros vemos a William Carey o Hudson Taylor.


Sin duda alguna hay problemas con algunos grupos Cristianos en China, de la misma manera que los hay en México y América Latina. Algunos de estos grupos se basan excesivamente en sus sentimientos, tanto que algunos de ellos son conocidos como "Los Gritones" (porque tienden a gritar en sus reuniones) o "Los Llorones" (porque lloran inconsolablemente por sus pecados). Además, algunos grupos tienen tendencias no-ortodoxas, pero aún así, la mayoría son bastante conservadores teológicamente, y algunos de ellos inclusive están ya en plena lucha en contra del liberalismo teológico y su consecuencia: la duda.


Algo absolutamente impresionante del Cristianismo en China es que muchos de éstos hermanos están saliendo como misioneros a campos sumamente difíciles, como los países Musulmanes e inclusive Israel. Aikman escribe: "Los Cristianos Chinos creen—inclusive algunos de ellos dicen que es un llamado divino—que los creyentes Cristianos de China traerán el Evangelio a las naciones Musulmanas del mundo" (12, mi traducción). Ya que muchos países musulmanes se han cerrado contra los países, e inclusive los misioneros, que vienen del Oeste, el Evangelio parece haber muerto en el Medio Oriente. Pero los Chinos creen que ellos son la respuesta. Ya que los Musulmanes ven con buenos ojos a China, ellos tienen la oportunidad de penetrar éstos países con el Evangelio.


La historia de los Cristianos en China es una llena de historias épicas y heróicas. Historias de hombres y mujeres que han dedicado su vida totalmente al esparcimiento de las Buenas Nuevas de Cristo Jesús a pesar de ser rechazados por sus familias, buscados por el gobierno, e inclusive torturados.


Recomiendo ampliamente este libro. Me abrió los ojos para ver que Dios nunca descansa. Él siempre está haciendo grandes cosas a través de Su Iglesia.


[1] Jesus in Beijing: How Christianity is Transforming China and Changing the Global Balance of Power.

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