Mientras Estemos Aquí

En el capítulo 14 de Job, encontramos a Job prácticamente en depresión. Sus amigos lo están reprendiendo aunque él sabe que es inocente, y además de todo sigue sobre sus hombros la muerte de sus hijos y la pérdida de sus posesiones. Se puede decir que si alguien tiene la "excusa" para estar en depresión, es Job.

 

Job contrasta la vida del humano con la de un árbol. Dice, "Si a un árbol se le derriba, queda al menos la esperanza de que retoñe y de que no se marchiten sus renuevos. Tal vez sus raíces envejezcan en la tierra y su tronco muera en su terreno, pero al sentir el agua, florecerá; echará ramas como árbol recién plantado" (14:7-9, NVI[1]). En otras palabras, cuando un árbol muere, tiene la esperanza de volver a vivir. La naturaleza de los árboles es tal que aún si es cortado, hay esperanza que el agua le de vida de nuevo.

 

Con los humanos es diferente. "El hombre, en cambio, muere y pierde su fuerza; exhala el último suspiro, y deja de existir" (14:10). Job sabe que cuando un humano muere, su vida terrenal llega a su fin. No hay re-encarnación. Nada de quedarse en forma de fantasma hasta que complete su trabajo en la tierra. Cuando un humano muere, muere. Job está tan entristecido en su corazón, que termina el capítulo bastante nostálgico, diciendo que cuando un hombre muere, nunca sabrá si sus hijos son exitosos o perdedores (v.21).

 

Este capítulo nos debe de servir de ejemplo. Estos pensamientos son comunes. Hay momentos en la vida que nuestra pequeñez se hace especialmente evidente, tanto así que es fácil comparar nuestra vida con la "esperanza de vida" de una flor (v.2): prácticamente inexistente. Muchos jóvenes no le creen a sus abuelos cuando dicen, "El tiempo vuela", hasta que pestañean y súbitamente se encuentran frente a sus nietos pronunciando las mismas palabras.

 

Debemos siempre vivir con el conocimiento de que no sabemos cuánto tiempo viviremos. Sólo Dios sabe. Sin embargo, no hay que usar este pensamiento para quedarnos sin hacer nada. Inclusive Job dijo, "Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte" (Job 19:25).

 

Dios nos ha mandado a ser productivos en este corto tiempo que nos ha dado. Dejémonos de vanidades, y busquemos hacer lo que verdaderamente importa. Como dijo el Predicador, "El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre" (Eclesiastés 12:13).

 

Sería bueno preguntarte:

  • ¿Cómo está mi relación hoy con Dios? Si Él lo deseara, ¿estoy listo para verle?
  • ¿Qué he hecho (o haré) hoy que tendrá impacto en la eternidad? ¿Estoy haciendo tesoros en el cielo?

 

 

 

 

 



[1] A menos de que lo indique de otra manera, todas las referencias vienen de la Biblia Nueva Versión Internacional.