Sin Sentido Aparente

Ayer leí Marcos 6. Los versículos 14-29 me dejaron pensando. Aquí se relata la muerte de Juan el Bautista. Él estaba en la cárcel porque reprendía a Herodes por su relación ilícita con Herodías, la mujer de su hermano.

 

Resulta que un día, en la fiesta de cumpleaños del Rey, la hija de Herodías danza de tal manera que el Rey Herodes le promete darle lo que quiera, "hasta la mitad de mi reino" (6:23). La muchacha, aconsejada por su mamá, pide la cabeza de Juan el Bautista en un plato. Aunque al Rey le entristeció la petición, pues le gustaba oír a Juan y porque sabía que era un "varón justo y santo" (6:20), por causa de su juramento, mandó decapitar a Juan.

 

Y así murió éste gran hombre de Dios.

 

Qué episodio más triste. Este gran hombre muere de una forma tan horrible que uno se pregunta cómo algo así pudo haber sucedido. Murió gracias a la danza inmodesta de una muchacha, la sed de venganza de una mujer adúltera, y un Rey sin escrúpulos. Y así nada más, entró el verdugo a la celda, sacó su espada y le pidió al profeta que se inclinara.

 

¿Cómo puede ser que le haya pasado algo así a Juan el Bautista? Al mismo Juan que anunció la venida de Cristo, que reprendió sin temor a los hipócritas, y cuya venida había sido profetizada cientos de años antes. ¿Cómo puede ser?

 

Y luego escucho de historias como la de la familia de misioneros que fueron confundidos por traficantes, y en segundos la esposa y la hijita del misionero fueron asesinadas por el ejército. O la historia de Jim Elliot y sus amigos, asesinados con lanzas y flechas. Y aunque menos impactante pero igual de triste, historias de fervientes cristianos que mueren en accidentes o por cáncer.

 

Luego pienso en mi vida, y me doy cuenta que no soy absolutamente nadie en mí mismo, y que todo lo que soy es por Cristo, y que Dios tiene el derecho de hacer conmigo lo que Él quiera. Y que sólo porque estudie teología no me exenta de morir mañana en un accidente o en cinco años por alguna enfermedad.

 

Pero lo que me reconforta es que lo que Dios quiere es siempre lo mejor. E inclusive cuando pasan horribles tragedias, como la muerte de Juan el Bautista o la de un pastor que muere en un accidente automovilístico, todo tiene un propósito, todo es parte de un plan más grande que nosotros. A veces no lo podemos entender, y en ocasiones lo entendemos años después.

 

Al final, la verdad es que Dios es Soberano, y todo lo que hace lo hace para Su gloria. Mi deber es reconocer eso y confiar en que Dios sabe lo que hace, y no tiene por qué explicármelo a mí. Mi tarea es tener fe.

2 comentarios:

Gian dijo...

Buen post sr.

Este es el tipo de material que le vendría bien a 2contracorriente.

Anónimo dijo...

"Dios es soberano, Él puede hacer lo que le plazca con su creación."