Sólo Cristo Salva

Ayer mencioné la importancia que tenemos de ser misericordiosos y hacer el bien. Hoy quisiera balancear lo que escribí con la importancia del evangelismo.

 

El mundo está en tinieblas. Hay guerras y violencia por doquier. Al ver estas imágenes, recuerdo una vez más que lo único que cambia al ser humano es el poder transformador de Cristo. La paz ocurrirá cuando todo el planeta esté saturado del conocimiento y la gloria de Jesús.

 

Cuidar el planeta es bueno. Dar medicina y comida es una práctica admirable. Pero nada se compara con dar a Cristo. Él es el único que tiene el poder de cambiar a una persona de las tinieblas a la luz.

 

Con razón dijo Pablo, "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

 

Cuando una persona recibe a Cristo ocurre un milagro. Hay un cambio radical en su vida porque ya no es la misma persona. Es una nueva persona. Lo pasado es pasado. Como se dice, es borrón  y cuenta nueva.

 

Hay que tener un balance entre obras de misericordia y evangelismo. Sin duda alguna, las dos cosas se cruzan ya que todo lo que hacemos debe ser evangelismo. No caigamos en solamente hacer el bien y nunca mencionar a Cristo, pero tampoco creamos que ser misericordiosos es una pérdida de tiempo.

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