La importancia de la separación

La separación de aquellos quienes mutilan la verdad del evangelio debe
tomarse seriamente. Me pareció interesante leer este antiguo documento,
el cual habla de la manera en que los discípulos de Cristo lidiaban con
los herejes de ese tiempo.

"El mismo Policarpo, viniendo a Roma bajo el cuidado del episcopado de
Aniceto, cambió muchos de los mencionados herejes a la iglesia de Dios,
proclamando la única fe verdadera, que él había recibido de los
apóstoles, la cual, a su ves, fue dada por la iglesia. Y aún viven
aquéllos quienes lo escucharon relatar, que Juan el discípulo de nuestro
Señor fue a un baño público en Éfeso, y viendo a Cerintio allí, corrió
sin bañarse y exclamó, «Huyamos . . . mientras que Cerintio, ese enemigo
de la verdad, esté allí». Y el mismo Policarpo, una vez al venir y
encontrarse con Marción, quien le dijo, «Admítenos», le respondió,
«Admito al primogénito de Satanás». Tal precaución los apóstoles y
sus discípulos usaban, tanta que ni siquiera tenían ningún tipo de
comunión, ni siquiera en palabra con cualquiera que de tal manera
mutilaba la verdad, de acuerdo a la declaración de Pablo: «Un hombre
hereje después de la primera y segunda amonestación evita, sabiendo que
el tal es perverso, y que peca, trayendo condenación sobre sí mismo»."
–Eusebio Pamphilus, Eusebius' Ecclesiastical History (reprint, Grand
Rapids: Guardian, 1955), 141-42. Traducción: Emanuel Elizondo.

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