Cristo, el Buen Pastor

Cuando perdemos algo de valor, no descansamos hasta encontrarlo. Hace poco no podía encontrar mi cartera, así que calmé mi inquietud, y como todo buen detective traté de recrear mis pasos ("entré al cuarto, me quité el abrigo, me senté en el escritorio . . ."), hasta que finalmente recordé haberla puesta en el bolsillo interior de mi saco, el cual había dejado en el clóset. Allí la encontré, y caso cerrado.

 

Ayer leí Mateo 18:12-13, donde Cristo usa una parábola con una situación familiar para sus oyentes: un pastor con una oveja perdida.

 

"¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en las colinas para ir en busca de la extraviada? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron"(NVI).

 

Como no soy pastor, nunca he perdido una oveja. Pero estoy seguro que perder una debe ser estresante (a juzgar por el estrés que me entra al perder mi cartera, llaves, o iPod). Desde hace ya rato he estado escribiendo una novela corta cuyo protagonista es un pastor de ovejas, así que he tenido la oportunidad de investigar acerca de la vida de los pastores en los tiempos de Jesús.

 

Qué interesante que el Rey David era un pastor, y él describe a Jehová como el buen pastor (Salmo 23). Cristo, también, dijo que Él era el buen pastor (Juan 10:11). Y en las cartas del Nuevo Testamento vemos que los ancianos y obispos de la Iglesia son llamados pastores.[1]

 

En el pasaje de Mateo vemos al amor que Cristo tiene, en esta parábola, por aquellos creyentes que se extravían.[2] ¿Quién de nosotros no se ha extraviado, al irse por los placeres de este mundo, ya sea por una temporada o unos cuantos minutos? Cuando nuestros pensamientos son pecaminosos, nos extraviamos. Cuando dejamos la lectura y la meditación sustituyéndola por la TV y el internet, estamos alejándonos del rebaño. ¡A todos nos ha pasado!

 

Sin embargo Cristo, en su amor y misericordia, nos busca, nos haya, y nos regresa al rebaño. Qué lindo es poder confiar en nuestro Buen Pastor, y saber que Él se preocupa por nosotros.

 

 



[1] Ver las cartas a Timoteo y Tito. También Ef. 4:11; Heb. 13:7,17, entre otros. Cf. 1 Pe. 2:25.

[2] En Lucas 15:3-7, la oveja representa a un inconverso, pero no en este pasaje, a juzgar por el contexto.

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