¡Feliz Navidad!

Escribí el siguiente programa para mi Iglesia. Espero que lo disfruten. ¡Feliz Navidad a todos!
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Lectura: El mundo estaba en completa oscuridad. Las guerras habían plagado el planeta por cientos de años. Había hambre, desnudez y espada por doquier. Luego llegó el Imperio Romano, quien sujetó al mundo conocido con sus garras, y a punta de espada instituyó la llamada “Paz Romana”. ¿Paz? ¿Cual paz? La humanidad estaba en completa perdición, llena de vicios y pecados, sin esperanza y sin luz.

Todo comenzó hace dos mil años en un pequeño pueblo en el medio oriente, llamado Israel. La gente esperaba un Salvador que los rescatara de la opresión que el imperio Romano tenía sobre ellos. Los profetas habían predicho que el Salvador, el Mesías, vendría. La profecía era clara. Todos la sabían; todos la esperaban. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Sí. Príncipe de paz. Verdadera paz.

Y entonces, una noche inesperada, en un pequeño pueblo llamado Belén, unos pastores cuidaban de su rebaño. Súbitamente el silencio celestial fue roto cuando el cielo se iluminó. Era un ángel del Señor en toda su gloria. Los pastores se aterrorizaron al ver tal aparición, pero el ángel les dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

Coro: “Al Mundo Paz, nació Jesús.”

Lectura: Es increíble que Dios use cosas insignificantes y les de valor incalculable. En manos de Dios, un pedazo de barro se convierte en una perfecta vasija. En Sus manos, un pedazo de tela se transforma en un lienzo artístico. Él puede usar lo último y convertirlo en punta. Dios es un Dios que hace de paradojas, realidades, y de pequeños, hace gigantes.

Es asombroso que el Hijo de Dios, el mismísimo Creador del Planeta, del Sistema Solar, de los cometas, planetas, estrellas, súper novas, hoyos negros, y en fin, las billones de galaxias, naciera en un establo, en un pequeño pesebre. En ese establo, el único coro que cantó su llegada fueron los balidos, mugidos, graznidos, y chirridos de los animales alrededor. Y sin embargo, el Rey de reyes y Señor de señores había nacido. El Salvador del mundo estaba aquí.

Cristo Jesús nació en una pequeña aldea al sur de Jerusalén. Sí, en una pequeña aldea. Pero no para Dios. Setecientos años antes del nacimiento de Cristo, el profeta Miqueas había dicho: “ Y tú, Belén, de la tierra de Judá, No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel.”

De todas las ciudades del mundo, fue ese pueblo de Belén el escogido para darle la bienvenida al niño Jesús. Remóntate a esa bella noche, en donde la paz llegó al mundo.

Coro: “Noche de Paz”

Lectura: Una caravana de hombres se movía por el desierto, lentamente, con un destino específico. Iban montados en diferentes animales—camellos, caballos, inclusive tal vez elefantes. Algunos de los animales cargaban las provisiones para el largo camino pues habían salido desde un reino del oriente en una larga travesía. Cargaban además ciertos tesoros y presentes: un regalo para alguien especial.

Habían salido sin mapa, pues los guiaba una estrella en el cielo. Estos hombres, expertos astrónomos, habían notado la particular estrella que súbitamente había aparecido en el firmamento y que anunciaba la llegada de un Rey, tal como lo decían las antiguas profecías de los Judíos. Así que salieron con destino a donde la estrella los llevara, atravesando montes y desiertos, en día y por la noche, en calor y frío, sin que nada los detuviera.

“Y he aquí—dice la Biblia—, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.

Coro: “Vamos Reyes a Belén.”
Coro: “Santa la Noche”

Lectura: La Biblia dice que esa hermosa y santa noche en la que Cristo nació, los hoteles estaban tan llenos que se tuvieron que hospedar en un humilde establo, y por eso Cristo nació en un pesebre. Qué cosa tan increíble, que no se encontrara lugar para Cristo en el día de su nacimiento. Qué cosa tan increíble que, Cristo Jesús dejó su trono y corona para venir al mundo, pero el mundo no lo recibió como Él se merecía.

Amigo mío, la pregunta en esta mañana es la siguiente . . . ¿ha hallado Cristo un lugar en tu vida? ¿Ha entrado Cristo en tu corazón? Cristo Jesús nació, murió por tus pecados y resucitó para darte vida eterna si tú crees en Él. La Biblia dice, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

Así que vuelvo a preguntar . . . ¿vive Cristo en ti?

Coro: “Tú dejaste Tu trono” (congregación canta la estrofa 4).

En Casa para Navidad

Estoy muy contento porque, después de un año, estoy de nuevo en casa para pasar aquí la Navidad. Fue un buen semestre en el seminario, y gracias a Dios saqué buenas notas (aunque sin duda sigo batallando un poco con Griego), pero ya extrañaba los buenos tacos mexicanos.


Lo que no extrañaba es el tráfico y las calles en las que parece que tronaron varias granadas, pero ni hablar.


¡Pues estamos en época navideña! Para los que somos Cristianos, esta es una perfecta oportunidad para compartir con otros acerca del por qué de la Navidad, es decir, el nacimiento de Cristo.


Cristo Jesús nació hace dos mil años (y es verdad que probablemente no sucedió en Diciembre, pero eso qué importa) y vino a morar entre nosotros. ¡El Dios del universo se hizo hombre! Y lo hizo con una razón específica. Él tenía una misión. Había un «por qué» de su venida.


Cristo Jesus vino al mundo a morir por pecadores (1 Timoteo 1:5). Cristo vino a morir por nosotros, pues la Biblia dice que todos sin excepción han pecado (Romanos 3:23) y necesitan de Cristo. Él nos da vida eterna cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y creemos en Él (1 Juan 5:11-12).


Ése es el verdadero significado de la Navidad: Cristo nació para morir.


Ojalá que aprovechemos estas fechas, en las que las personas están receptivas al mensaje de Cristo, para compartir el Evangelio con ellos.

Cristo, el Buen Pastor

Cuando perdemos algo de valor, no descansamos hasta encontrarlo. Hace poco no podía encontrar mi cartera, así que calmé mi inquietud, y como todo buen detective traté de recrear mis pasos ("entré al cuarto, me quité el abrigo, me senté en el escritorio . . ."), hasta que finalmente recordé haberla puesta en el bolsillo interior de mi saco, el cual había dejado en el clóset. Allí la encontré, y caso cerrado.

 

Ayer leí Mateo 18:12-13, donde Cristo usa una parábola con una situación familiar para sus oyentes: un pastor con una oveja perdida.

 

"¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en las colinas para ir en busca de la extraviada? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se pondrá más feliz por esa sola oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron"(NVI).

 

Como no soy pastor, nunca he perdido una oveja. Pero estoy seguro que perder una debe ser estresante (a juzgar por el estrés que me entra al perder mi cartera, llaves, o iPod). Desde hace ya rato he estado escribiendo una novela corta cuyo protagonista es un pastor de ovejas, así que he tenido la oportunidad de investigar acerca de la vida de los pastores en los tiempos de Jesús.

 

Qué interesante que el Rey David era un pastor, y él describe a Jehová como el buen pastor (Salmo 23). Cristo, también, dijo que Él era el buen pastor (Juan 10:11). Y en las cartas del Nuevo Testamento vemos que los ancianos y obispos de la Iglesia son llamados pastores.[1]

 

En el pasaje de Mateo vemos al amor que Cristo tiene, en esta parábola, por aquellos creyentes que se extravían.[2] ¿Quién de nosotros no se ha extraviado, al irse por los placeres de este mundo, ya sea por una temporada o unos cuantos minutos? Cuando nuestros pensamientos son pecaminosos, nos extraviamos. Cuando dejamos la lectura y la meditación sustituyéndola por la TV y el internet, estamos alejándonos del rebaño. ¡A todos nos ha pasado!

 

Sin embargo Cristo, en su amor y misericordia, nos busca, nos haya, y nos regresa al rebaño. Qué lindo es poder confiar en nuestro Buen Pastor, y saber que Él se preocupa por nosotros.

 

 



[1] Ver las cartas a Timoteo y Tito. También Ef. 4:11; Heb. 13:7,17, entre otros. Cf. 1 Pe. 2:25.

[2] En Lucas 15:3-7, la oveja representa a un inconverso, pero no en este pasaje, a juzgar por el contexto.

La importancia de la separación

La separación de aquellos quienes mutilan la verdad del evangelio debe
tomarse seriamente. Me pareció interesante leer este antiguo documento,
el cual habla de la manera en que los discípulos de Cristo lidiaban con
los herejes de ese tiempo.

"El mismo Policarpo, viniendo a Roma bajo el cuidado del episcopado de
Aniceto, cambió muchos de los mencionados herejes a la iglesia de Dios,
proclamando la única fe verdadera, que él había recibido de los
apóstoles, la cual, a su ves, fue dada por la iglesia. Y aún viven
aquéllos quienes lo escucharon relatar, que Juan el discípulo de nuestro
Señor fue a un baño público en Éfeso, y viendo a Cerintio allí, corrió
sin bañarse y exclamó, «Huyamos . . . mientras que Cerintio, ese enemigo
de la verdad, esté allí». Y el mismo Policarpo, una vez al venir y
encontrarse con Marción, quien le dijo, «Admítenos», le respondió,
«Admito al primogénito de Satanás». Tal precaución los apóstoles y
sus discípulos usaban, tanta que ni siquiera tenían ningún tipo de
comunión, ni siquiera en palabra con cualquiera que de tal manera
mutilaba la verdad, de acuerdo a la declaración de Pablo: «Un hombre
hereje después de la primera y segunda amonestación evita, sabiendo que
el tal es perverso, y que peca, trayendo condenación sobre sí mismo»."
–Eusebio Pamphilus, Eusebius' Ecclesiastical History (reprint, Grand
Rapids: Guardian, 1955), 141-42. Traducción: Emanuel Elizondo.

La Televisión es mi Pastor

La TV es mi pastor,

Mucho me faltará.

En mi delicado sofá me hará descansar.

Lejos de la fe me pastoreará.

Destruirá mi alma.

Me guiará por sendas de sexo y violencia

Por amor a los patrocinadores.

Aunque ande en el valle de la responsabilidad Cristiana,

No temeré interrupción, porque la TV está conmigo.

Sus cables y control remoto me infunden aliento.

Prepara comerciales delante de mí en presencia de mi mundanalidad.

Unge mi cabeza con humanismo y consumismo;

Mi codicia está rebosando.

Ciertamente la pereza y la ignorancia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa viendo TV moraré por largos días.

 

 

 

Mi traducción. De: http://purechurch.blogspot.com/2009/11/tv-is-my-shepherd.html