Impresiones de: Willow Creek Seeker Services

El marketing ha invadido nuestro mundo. Es imposible ir a ningún lado sin ver algún tipo de comercial o panorámico. Hay gente quien su única meta es vendernos un producto. Ellos venden, nosotros compramos, punto. Y están dispuestos a hacer lo necesario para que pongamos su producto en nuestro carrito, ya sea uno real o virtual.

 

Lamentablemente, muchos ven así también la iglesia. El producto es el evangelio, el consumidor es la gente. Y están dispuestos a hacer lo que sea por hacernos entrar a la iglesia y consumir el producto. La idea es noble, y hasta cierto punto suena bien. Pero tiene un problema fundamental: al final, el producto no es el evangelio, sino un pseudo-evangelio tan comercializado, empaquetado y con saborizantes artificiales que termina siendo algo completamente diferente.

 

Una de las iglesias que lidera en este movimiento del mercadeo de la iglesia es Willow Creek en Chicago, pastoreada por Bill Hybels. Es una mega iglesia con un auditorio dinosáurico que consta con tecnología de punta en cuanto a luces, sonido, y confort; todo lo que uno espera de un auditorio de Broadway. Ellos tienen la filosofía de proveer un servicio el fin de semana especialmente diseñado para aquellos que no son cristianos ni asisten a una iglesia. Con una mezcla de música contemporánea, drama y predicación, el evangelio es presentado a los asistentes, a los que se les llama seekers—osea, "buscadores", pues están buscando la verdad y están dispuestos a darle una oportunidad al Cristianismo.

 

Willow Creek Seeker Services[1] por Gregory Pritchard analiza a fondo la ideología de esta iglesia. Pritchard asistió a esta iglesia mientras hacía su investigación, tomando notas exhaustivas del número de veces que palabras claves eran mencionadas en el servicio (como pecado, redención, etc.) además de entrevistar a muchos del staff de la iglesia. Pritchard además analizó la forma en que se realizan los servicios, el contenido de ellos, y el impacto en los "buscadores".

 

Al final, Pritchard lanza un elogio y una advertencia. El elogio es por el fervor que tienen los dirigentes de WC hacia los inconversos, y por la excelencia con la que presentan la música y el drama (por ejemplo, Pritchard escribe que en los meses que asistió a WC, ninguna vez escuchó un error de voz o sonido; ni siquiera presenció que a algún actor se le olvidara una línea). Sin embargo, Pritchard critica la forma que toma el evangelio. El problema es que Bill Hybels y el staff de WC están tan seguros de la efectividad de la psicología, que la mezclan con el evangelio para así tener un mensaje "relevante". Palabras como "co-dependencia" o "necesidades" son comunes en las predicaciones, así que al final el mensaje se ve afectado. Prichard no critica las intenciones, sino el producto final.

 

Una vez más, hago hincapié, el fin no justifica los medios; los medios son tan importantes como el fin.

 

Estos métodos de "la iglesia sensible al buscador" o la filosofía del "pastor como ejecutivo" están siendo exportados a nuestros países en Latinoamérica, comenzando en las grandes ciudades.  La iglesia no es una empresa. La iglesia se maneja como Dios lo ha establecido, y no con métodos humanistas. La iglesia es sagrada, la iglesia es diferente. Los pastores no son profesionistas, son hombres llamados por Dios a un oficio santo. La iglesia es fundamentalmente diferente a cualquier otra institución aquí en la tierra.[2]

 

 



[1] Hasta donde yo sé este libro no ha sido traducido. La traducción el título sería algo así: "Willow Creek y los Servicios al Buscador".

[2] Ver, John Piper, Brothers, We are not Professionals (Hermanos, No Somos Profesionistas) (Nashville: B&H Publishing Group, 2006). Para un tratado acerca de la iglesia, ver, Mark Dever and Paul Alexander, The Deliberate Church (La Iglesia Deliberante) (Wheaton: Crossway Books, 2005).