No Firmé la Declaración de Manhattan

Cuando escuché de la Declaración de Manhattan, me pareció interesante y necesaria. Este documento es un manifiesto de tres verdades fundamentales los cuales los signatarios consideran inconmovibles para la sociedad: la santidad de la vida humana, la dignidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, y el derecho de conciencia y libertad religiosa. Cualquiera puede firmar esta declaración, y al escribir este artículo, la Declaración ya cuenta con más de 110,000 firmas, y probablemente tendrá muchas más.

 

Cuando comencé a leer el documento, instantáneamente quedé perplejo. Como había escuchado que varios líderes evangélicos que respeto y admiro habían firmado la declaración, asumí que era un documento redactado y firmado por evangélicos, pero no; está firmado por líderes Evangélicos, Católicos Romanos y Griegos Ortodoxos. Todos bajo la bandera de la unión como cristianos en una causa común. Uno sólo tiene que leer el preámbulo para notar que estas tres ramas del Cristianismo son puestas como una sola, pues todas creen en "el Dios tri-uno".

 

No tengo problema con los tres puntos de la declaración. Los creo y los defiendo de todo corazón. El problema es con el ecumenismo del documento. Para mí, la doctrina de la justificación penal y sustitutoria es el evangelio mismo, y sin ella el cristianismo bíblico se destruye por completo.

 

Yo, como cristiano evangélico, y miembro de la iglesia universal de Dios, decidí no firmar el documento por causa de conciencia, pero más importante, en obediencia a la Biblia. Me es imposible leer Gálatas 1 y firmar el documento. Mi lealtad a la Palabra no me lo permite. He leído razones por las cuales otros sí han firmado, y aunque respeto la opinión, en ninguna manera la comparto. El evangelio está siendo comprometido, y eso es fatal.

 

Yo sé lo que es vivir en un país en donde la religión dominante tiene una idea equivocada del evangelio. El cristianismo se fundamenta en la verdad del evangelio, y no solamente en apegarse al credo de los apóstoles. Si la justificación por fe solamente no es verdad, no hay cristianismo, y todo aquel que niega la justificación penal está predicando otro evangelio.

 

Oremos y actuemos para que Dios intervenga y nos permita conservar esas tres verdades delineadas en la Declaración, pero no lo hagamos a expensa del evangelio.

¿Existe la Verdad?

Carlos Fuentes, el famoso escritor mexicano, dijo recientemente que en la literatura hay que jugar "con la verdad y la mentira para que nadie diga que existe una verdad absoluta", pues afirmar eso sería "una dictadura".[1]

 

Es difícil saber exactamente a qué se refería el Sr. Fuentes cuando no asistí a la charla y solamente dependo de lo que el periodista ha escrito (y sé que eso es algo irónico, pues eso es exactamente lo que Fuentes intenta decir), pero si el escritor con su dicho se refiere a que no existe la verdad absoluta de forma general, entonces difiero con él.

 

La cultura post-modernista del día de hoy enfatiza que no hay forma de saber la verdad, pues ésta es relativa. Lo bueno para ti puede ser malo para mí. Mi bien es tu mal, y por lo tanto nadie tiene el derecho de decir, "Esto es la verdad".

 

Hay varios problemas con este pensamiento, y aunque no hay espacio para entrar a detalle, apuntaré un par de cositas. Primero que nada, el decir "La verdad no existe" es en sí una oración que supone ser cierta. Así que un post-modernista no puede afirmar que la verdad no existe, pues ese dicho, al afirmar una verdad, es un oxímoron.[2]

 

Segundo, la existencia de la verdad es indispensable en el punto de vista cristiano. La Biblia está llena de declaraciones que afirman ser ciertas, y nada menos que Cristo mismo dijo, "Yo soy. . . la verdad" (Juan 14:6). En el Antiguo Testamento encontramos incontables veces a Dios hablando verdades. El libro de Romanos está lleno de verdades (el pecado, la caída de la humanidad, el sacrificio de Cristo, la redención penal). Así que afirmar que la verdad no existe es soltar el timón y dejar que el barco se vaya a la deriva.

 

Si la verdad no existe, y si el mal y el bien son relativos, que por favor nadie se lo diga a los asesinos, violadores y secuestradores, porque al final, "Tú sales perdiendo pero yo ganando. . . ¿y quién dice que tu verdad está por encima de la mía?"

 

El post-modernismo dice que la verdad es relativa. Los "cristianos emergentes" intentan convencernos de lo mismo.

 

No, Sr. Fuentes, la verdad existe. Podemos estar seguros que toda palabra que sale de la boca de Dios, es verdad de Dios.

 

 

 

Lectura recomendada: Recomiendo leer "Verdad en Guerra" por John MacArthur, a la venta aquí. Este es un tratado extenso del post-modernismo y el cristianismo.



[1] El Universal, "Carlos Fuentes valora la verdad y la mentira en la literatura"; disponible en http://www.eluniversal.com.mx/notas/640923.html; Internet; accesado el 19 de Nov., 2009.

[2] Oxímoron, "Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; p. ej., un silencio atronador", Real Academia Española.

Cómo No Escribir

Hace poco me entablé en una discusión con otro joven escritor acerca de mi disgusto por los adjetivos calificativos y los adverbios de modo. A él le gusta usarlos, y yo hago lo posible por deshacerme de ellos. ¿Por qué? Creo que son aburridos, tramposos, y llenan la prosa de palabras innecesarias. Estoy de acuerdo con Mark Twain, quien dijo, "Cuando veas un adjetivo, ¡mátalo!"

 

Primero, los adjetivos calificativos expresan alguna cualidad de la persona o cosa nombrada. Por ejemplo, el carro azul. Los adverbios de modo a menudo terminan en -mente: cuidadosamente, sigilosamente, horrorosamente.

 

En ocasiones es inevitable usarlos, pero en mi opinión, los adjetivos calificativos y los adverbios de modo son como verduras en un plato: mientras menos haya, mejor.

 

Déjenme ilustrar. Noten la diferencia entra estas dos oraciones:

 

"El soldado tiró su rifle al suelo y sacó su pistola. Apuntó e hizo dos disparos".

"El heroico soldado tiró estrepitosamente su amado rifle al suelo y sacó su pistola con furia. Apuntó cuidadosamente e hizo dos estrepitosos disparos".

 

La primera oración es directa, evita palabrerías, y es por así decirlo, una oración limpia. La segunda. . . bueno, apesta. La oración es tan larga que para cuando uno llega al final, seguramente el enemigo ya llenó de plomo el cuerpo del soldado que tardo años en disparar. Todo gracias al calificativo heroico, la aburrida palabra estrepitosamente (que por cierto muchos adjetivos de modo terminan en –mente), el detalle sin importancia de que amaba su rifle (a menos que fuera una parte vital de la historia), y la furia (usar "estrepitosamente" y "furia" en la misma oración debe ser pecado). Después apunta cuidadosamente, un detalle que fácilmente se puede omitir, y peor aún son los dos estrepitosos disparos, lo cual es una repetición. La segunda oración es lenta, melodramática y cursi. Veredicto: es mala.

 

Repito, algunos calificativos y adverbios son necesarios (ya he usado varios), pero deben evitarse. Una maestra de escritura dijo que usar esas palabras es como gritar: "¡Soy amateur!" Yo mantengo que mientras menos palabras de esas se usen, la calidad de la prosa aumenta.

 

Así que allí está. Al principio mencioné que usar calificativos y adverbios de modo es hacer trampa, pero eso lo dejaré para otra ocasión.

 

Además, en esta era de e-mails en la ke a ndie le imprtaaa eskribir biennn, este posteo es una completa pérdida de tiempo.

 

Mi he desahogado. Gracias por escucharme. Te deseo un hermoso y largo día. Úsalo abundamentente.  :P

La Única Alternativa

 Dudo que haya alguien que pueda decir, "Mi vida me fascina. Tengo pocas responsabilidades, y sin embargo vivo al máximo". Todos cargamos con trabajos arduos, plazos que cumplir, tareas que acabar, exámenes que pasar, inventarios que terminar, y por si fuera todo, el tráfico, el calor, problemas con la familia o amigos, preocupaciones con la violencia, y un sin número de otras ansiedades que nos mantienen ocupados y con el corazón latiendo un poco más rápido de lo normal.

 

Vivimos una vida acelerada.

 

Pero todas esas cargas y trabajos no se comparan en lo más mínimo con el peso del pecado en nuestras vidas. Como el personaje de aquél famoso libro,[1] nuestro pecado es como una pesada mochila sobre la espalda que nos dificulta el caminar y nos hace miserable el camino de la vida. Peor aún, Dios es claro cuando dice que todos los que han pecado (y eso incluye a la humanidad entera [Rom. 3:10]) no pueden ver a Dios (Rom. 3:23) y merecen la muerte eterna (Rom. 6:23) en el infierno (Apoc. 20:15).

 

Cristo Jesús ofrece una alternativa. "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:28). Las palabras de Jesucristo son como una botella de agua helada para alguien que acaba de correr un maratón en la ciudad de Monterrey, México, en pleno Agosto. Cristo dice: "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga" (Mat. 11:29-30).

¡Un momento! ¿Cómo está eso de que para quitarme la carga de mi pecado tengo que ponerme encima un yugo[2]? ¡Eso no suena nada bien!

La clave está en la última parte del versículo: porque mi yugo es fácil y ligera mi carga. Sin duda alguna que la vida cristiana no es la vida más fácil. Es una vida de sacrificio y devoción. Es una vida en dónde uno debe estar dispuesto a perderlo todo por seguir a Cristo. Sin embargo es la mejor alternativa.

La paz que Cristo da es inigualable y infinitamente mejor que la que cualquier persona tiene sin Él (Juan 14:27). Cristo es el único que nos puede dar verdadero reposo. Tener a Cristo es tener vida, paz, gozo, satisfacción, amor, y la lista continúa.

La única, única forma de apropiarte de Cristo, y de ser perdonado de los pecados es la siguiente: arrepentirse de los pecados y creer en Cristo. Y me refiero a verdaderamente creer en Cristo. No creer de la misma forma en que uno cree en que existe Saturno, sino depositar en Él toda tu fe y creer que Cristo murió en la cruz para salvar a pecadores, siendo tú uno de ellos (1 Tim. 1:15).

Sinceramente, el punto no es qué tan satisfecho estás con tu vida. Eso no importa. La verdad es que todos necesitan a Cristo, y eso me incluye y te incluye.

Hoy puedes convertirte en un seguidor de Cristo. ¿Lo harás?

 



[1] Llamado "Cristiano" en el libro de El Progreso del Peregrino por Juan Bunyan.

[2] Para una definición de yugo: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=yugo

Lluvia, Condenación, Gracia.

Hoy en la mañana salí bien abrigado y con mi paraguas. El viento era tan fuerte que sujeté el paraguas con ambas manos por miedo de que saliera volando, o de que el viento me levantara estilo Mary Poppins… bueno, no es para tanto. La cosa es que llovía con fuerza, y aún con mi mega-paraguas terminé con los pantalones y zapatos mojados. Predeciblemente, ya me duele la garganta y se me congestionó la nariz.

 

No me gusta mucho la lluvia cuando estoy afuera, sólo cuando estoy dentro. Lo digo porque hay gente a la que sí le gusta salir cuando llueve, pero no a mí, no señor. Eso de tener los pantalones mojados y los calcetines empapados como que no'más no va conmigo. Sin embargo me encantan las tormentas. Me fascinan. Siempre y cuando yo esté dentro, con chocolate caliente o café, y una buena novela. Eeeeso sí me gusta.

Estos días lluviosos me recuerdan lo que el Señor Jesucristo dijo en Mateo 5:43-45: "Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos."

Mucha gente duda de la bondad de Dios. Ven cierto tipo de accidentes inexplicables, como la muerte de un infante o una tsunami que barre con un pueblo, y se cruzan de brazos, menean la cabeza, y afirman su ateísmo, o simplemente dudan de la existencia de una Deidad bondadosa.

Sin embargo ignoran el hecho que mientras negaban con su cabeza o meneaban su puño hacia el cielo, los tres respiros que dieron no son más que un regalo de Dios. Dios muestra su bondad porque, aunque merecemos ser exterminados debido a nuestro pecado (Ezequiel 18:20), Su misericordia permanece y nos da un día más. La Biblia dice que "por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias" (Lamentaciones 3:22). Cada latido de nuestro corazón nos demuestra que Dios es bueno, y que no nos da lo que nos merecemos (castigo), sino lo que no merecemos (gracia y bondad).

Cada que llueve es un recordatorio que Dios es un "Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad" (Salmo 86:15). Él hace llover sobre todos, sean buenos o malos. Así que si eres un verdadero seguidor de Cristo, alaba a Dios cada que veas la lluvia. ¡Nuestro Dios es bueno!

Pero si no eres un seguidor de Cristo—si nunca te has arrepentido de tu pecado y te has convertido en un seguidor de Él (Hechos 3:19)—, entonces la lluvia te debe de recordar que sólo por la misericordia de Jehová sigues con vida, y que Él te está dando otra oportunidad más de que vengas a Él. No pierdas más tiempo y entrégate a Cristo. La Biblia dice, "ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de salvación" (II Corintios 6:2, LBLA).

Impresiones de: Willow Creek Seeker Services

El marketing ha invadido nuestro mundo. Es imposible ir a ningún lado sin ver algún tipo de comercial o panorámico. Hay gente quien su única meta es vendernos un producto. Ellos venden, nosotros compramos, punto. Y están dispuestos a hacer lo necesario para que pongamos su producto en nuestro carrito, ya sea uno real o virtual.

 

Lamentablemente, muchos ven así también la iglesia. El producto es el evangelio, el consumidor es la gente. Y están dispuestos a hacer lo que sea por hacernos entrar a la iglesia y consumir el producto. La idea es noble, y hasta cierto punto suena bien. Pero tiene un problema fundamental: al final, el producto no es el evangelio, sino un pseudo-evangelio tan comercializado, empaquetado y con saborizantes artificiales que termina siendo algo completamente diferente.

 

Una de las iglesias que lidera en este movimiento del mercadeo de la iglesia es Willow Creek en Chicago, pastoreada por Bill Hybels. Es una mega iglesia con un auditorio dinosáurico que consta con tecnología de punta en cuanto a luces, sonido, y confort; todo lo que uno espera de un auditorio de Broadway. Ellos tienen la filosofía de proveer un servicio el fin de semana especialmente diseñado para aquellos que no son cristianos ni asisten a una iglesia. Con una mezcla de música contemporánea, drama y predicación, el evangelio es presentado a los asistentes, a los que se les llama seekers—osea, "buscadores", pues están buscando la verdad y están dispuestos a darle una oportunidad al Cristianismo.

 

Willow Creek Seeker Services[1] por Gregory Pritchard analiza a fondo la ideología de esta iglesia. Pritchard asistió a esta iglesia mientras hacía su investigación, tomando notas exhaustivas del número de veces que palabras claves eran mencionadas en el servicio (como pecado, redención, etc.) además de entrevistar a muchos del staff de la iglesia. Pritchard además analizó la forma en que se realizan los servicios, el contenido de ellos, y el impacto en los "buscadores".

 

Al final, Pritchard lanza un elogio y una advertencia. El elogio es por el fervor que tienen los dirigentes de WC hacia los inconversos, y por la excelencia con la que presentan la música y el drama (por ejemplo, Pritchard escribe que en los meses que asistió a WC, ninguna vez escuchó un error de voz o sonido; ni siquiera presenció que a algún actor se le olvidara una línea). Sin embargo, Pritchard critica la forma que toma el evangelio. El problema es que Bill Hybels y el staff de WC están tan seguros de la efectividad de la psicología, que la mezclan con el evangelio para así tener un mensaje "relevante". Palabras como "co-dependencia" o "necesidades" son comunes en las predicaciones, así que al final el mensaje se ve afectado. Prichard no critica las intenciones, sino el producto final.

 

Una vez más, hago hincapié, el fin no justifica los medios; los medios son tan importantes como el fin.

 

Estos métodos de "la iglesia sensible al buscador" o la filosofía del "pastor como ejecutivo" están siendo exportados a nuestros países en Latinoamérica, comenzando en las grandes ciudades.  La iglesia no es una empresa. La iglesia se maneja como Dios lo ha establecido, y no con métodos humanistas. La iglesia es sagrada, la iglesia es diferente. Los pastores no son profesionistas, son hombres llamados por Dios a un oficio santo. La iglesia es fundamentalmente diferente a cualquier otra institución aquí en la tierra.[2]

 

 



[1] Hasta donde yo sé este libro no ha sido traducido. La traducción el título sería algo así: "Willow Creek y los Servicios al Buscador".

[2] Ver, John Piper, Brothers, We are not Professionals (Hermanos, No Somos Profesionistas) (Nashville: B&H Publishing Group, 2006). Para un tratado acerca de la iglesia, ver, Mark Dever and Paul Alexander, The Deliberate Church (La Iglesia Deliberante) (Wheaton: Crossway Books, 2005).

Bendiciones

No puedo imaginar cómo va a ser el futuro. A veces uno ve películas o lee libros "futuristas", pero son solamente una reflexión de la imaginación del autor. Sin duda alguna algunos autores le han "atinado", como Julio Verne o algunos analistas de los medios, quienes con precisión algo extraña han logrado predecir algunos de los inventos o situaciones del futuro. Pero la verdad es que, muchas de las cosas que leemos no son más que inventos ya creados, solamente que mejorados. Me refiero, por ejemplo, a carros que vuelan o robots inteligentes. Ambas cosas han sido ya creadas, sin embargo es interesante imaginar hasta dónde pueden llegar esos inventos.


El título de este posteo es "Bendiciones". Hoy en la tarde, mientras estudiaba y escribía un trabajo, recordé que las facilidades de estudio que tenemos hoy en día son una gran bendición, sobre todo si eres estudiante. Lo que nos separa de la información que queremos es a veces el tiempo que nos toma el teclear. Yo a veces tengo abierta una ventana con un sin número de Biblias, una en Griego, dos diccionarios, Google, Británica, y claro, Twitter.


Es increíble. No puedo ni imaginarme a Lutero o a Calvino, estudiando a la luz de una vela, con columnas de libros a su alrededor y una pluma que es de a deveras una pluma. El tiempo que nos ahorramos hoy en dia comparado al de ayer es grande.


Yo sé que hay peligros con la tecnología (como lo he dicho antes), pero no puedo más que dar gracias a Dios por las herramientas que tenemos hoy, y mirar al futuro con cierta expectación.



¿Qué es la Gloria de Dios?

¿Qué es la Gloria de Dios? Por John Piper.[1]

La gloria de Dios es la santidad de Dios en despliegue. Es decir, es la manifestación del valor infinito de Dios. Nota como Isaías cambia de "santo" a "gloria": "Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria" (Isaías 6:3). Cuando la santidad de Dios llena la tierra para que la gente la vea, a eso se le llama gloria.

El significado básico de santo es "separado" de lo común. Entonces, cuando tomas esa definición hasta significar la infinita "separación" de Dios de todo lo que es común, el efecto es hacerle el infinitamente "único"—como el más raro y más perfecto diamante en el mundo. Sólo que no existen otros dioses-diamantes. La unicidad[2] de Dios como el único Dios—su esencia como Dios—lo hace infinitamente invaluable, es decir, santo.

El significado más común de la gloria de Dios en la Biblia asume que este valor infinito ha entrado la experiencia creada. Ha, por así decirlo, brillado. La gloria de Dios es el resplandor de su santidad. Es la afluencia de su valor infinito. Y cuando fluye, es visto como hermoso y grande. Tiene infinita calidad e infinita magnitud. Así que podemos definir la gloria de Dios como la belleza y grandeza de las múltiples perfecciones de Dios.

 

 



[1] Por John Piper. © Desiring God. Website: www.desiringGod.org. Para leer todo el artículo (en inglés): http://www.desiringgod.org/ResourceLibrary/TasteAndSee/ByDate/2009/4377_Rebuilding_Some_Basics_of_Bethlehem_The_Centrality_of_the_Glory_of_God/ Traducido por Emanuel Elizondo para Las Crónicas de Emanuel.

[2] Unicidad, "cualidad de único", Real Academia Española, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=unicidad

¡Vivos!

Las fotografías del día de los muertos me llamaron mucho la atención esta mañana. Máscaras, dulces, velas y colores son parte de la celebración. Es interesante que en muchos países alrededor del mundo se celebra un día dedicado a los muertos, como lo es el 2 de Noviembre, llamado el "Día de todos los santos". Para muchos, este día no es más que una excusa para celebrar. Para otros, es el día de los dulces gratis. Para algunos pocos es una celebración sagrada.

 

El verdadero Cristianismo no tiene nada que ver con este tipo de celebraciones. Cuando una persona muere con Cristo, tenemos la seguridad de que está en Su presencia, y nosotros no tenemos nada qué hacer prendiendo velas y poniendo dulces en su tumba.

Nosotros como Cristianos celebramos la vida. ¡La verdadera vida, la vida eterna! Pablo escribió: "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)" (Efesios 2:4-5).

Celebrar el "Día de los Muertos" es absurdo porque, de acuerdo a la Biblia, todos están muertos y eso no es nada qué celebrar. El pecado está presente en la vida de todo ser humano y por lo tanto todos están muertos espiritualmente. Esa es una muy mala noticia. Y lo peor es que no importa qué tan viva una persona se sienta, qué tanto dinero tenga o cuanto se goce, la Biblia dice que está muerta.

Sin embrago, Dios, que es bueno y misericordioso, ama tanto al pecador que entregó a Su Hijo, su único, en rescate por los muertos. Y por medio de Cristo, todo aquel que cree es resucitado espiritualmente. Es por eso que Pablo escribe que Dios "nos dio vida juntamente por Cristo".

Cristo es el único que tiene el poder de dar vida. El día que una persona—quienquiera que sea—se arrepiente de su pecado, pone su fe en Cristo, y lo recibe como Señor y Salvador, la muerte pierde todo poder sobre esa persona.

Estar en Cristo es estar vivo.