Quejas

Es increíble la facilidad con la que nos quejamos. Sí, me incluyo. Por más o menos dos meses he intentado rastrear y hacer una nota mental de cuando escucho una queja por otra persona o por mí mismo, y los resultados han sido deprimentes.

 

Para nosotros, nada es como debiera ser. Todo es demasiado: el día es demasiado caluroso o demasiado frío; la comida está demasiado cara; la colegiatura subió demasiado; la gasolina cuesta demasiado; el jefe es demasiado estricto; el límite de velocidad demasiado bajo; y etcétera. ¿Apoco no?

 

Nada nos satisface, a todo le falta algo, y si tan solo nos dejaran todo en nuestras manos (dice cada persona), el mundo sería definitivamente mejor.

 

Ah-já, sí, claro.

 

La Palabra de Dios dice, "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4:29). La palabra "corrompida", del griego saprós, es usada en el Nuevo Testamento en referencia a fruta echada a perder (en Lucas 6:43) o a pescado podrido (en Mateo 13:48).[i] Muchas veces nuestras palabras, si tuvieran olor, sería uno a podrido. ¿Te puedes imaginar? Si esta ilustración fuera una realidad, el mundo apestaría. Estoy exagerando con mi ejemplo, pero creo que es una representación algo gráfica del principio que Pablo trata de enseñar.

 

El creyente debe evitar ser deshonesto en su hablar, decir maldiciones y groserías (Efesios 5:4, truhanería quiere decir grosería), pero su estándar de conducta en cuanto a su hablar va más allá. Pablo nos manda a evitar cualquier tipo de palabra que no sea aquella que edifica y da gracia.

 

Lo malo de quejarnos es que es una actitud de descontento que además compartimos con otros. He notado que cuando una persona se queja de algo, es como abrir la caja de Pandora, porque pronto las personas a su alrededor comienzan a asentir y a agregar sus opiniones en cuanto a su descontento por esta o aquella cosa que es demasiado algo.

 

Esta palabra de exhortación es para mí también. Cada que seas tentado a quejarte, o decir una palabra podrida, no pienses en el cliché de "podría ser peor", sino más bien piensa en lo glorioso de la cruz de Cristo, en Su excelsa redención, en Su rescate por nosotros, en el perdón de nuestros pecados, en Su justicia aplicada a nuestra cuenta, y en lo pequeño que resulta nuestro desconfort comparado con el sacrificio de Cristo por el mundo. Si eso no cambia tu actitud, entonces no sé qué. Busca la respuesta en otro lado, porque aparentemente Cristo no es suficiente.

 

La cruz de Cristo debe ser nuestro enfoque; todo lo demás son meros detalles.

 



[i] ESV Study Bible, nota: Efesios 4:29. Mi traducción.

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