Pandemia Espiritual

"¡Ya estás bien grandote!" Muchos recordamos cuando, de pequeños, alguien nos dijo la mencionada frase. Los humanos crecemos por naturaleza, siempre y cuando nuestro cuerpo sea nutrido. Sin nutrición, el cuerpo se deteriora y muere. La desnutrición es la causa de aproximadamente la mitad de las muertes de infantes, y hoy en día hay más de 923 millones de personas en el mundo que padecen de hambre.

 

Lamentablemente esa cifra no se compara con la pandemia de hambre espiritual que el mundo padece. Y peor aún, esta enfermedad no excluye a los creyentes. ¿Cuándo fue la última vez que leíste la Biblia por una semana seguida? La Biblia es la fuente de pan espiritual que nutre a nuestro espíritu, y sin una dieta balanceada de lectura, meditación y memorización, nuestro interior se debilita.

 

Pedro nos urge a desear la leche espiritual no adulterada (o pura). A juzgar por el contexto (I Pedro 1:23-25), "leche espiritual" es una referencia a la Santa Biblia. Este versículo no habla de estado (es decir, que debemos de quedarnos en inmadurez, como niños) sino de motivación: que de la misma manera que un recién nacido anhela la nutrición natural, nosotros debemos de anhelar la nutrición que proviene de la Palabra.

 

Es la Biblia la que es nuestra regla de fe y práctica. Dios inspiró la Biblia con la eternidad en mente, y es un libro que trasciende época, nacionalidad, color y edad. Sin ella, el creyente no puede crecer apropiadamente. Últimamente he estado meditando en la inspiración y autoridad de la Biblia porque me doy cuenta que está siendo atacada con furia por todos lados. Esos ataques no son nada nuevos, y la Palabra perdurará ("Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre" Isaías 40:8). Aún así, debemos de amarla y defenderla.

 

Si quieres ser un creyente en crecimiento, y con una relación personal y deleitante con Cristo Jesús, lee la Biblia. Como dijo nuestro Señor: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).

 

Termino con otro pasaje. Hablando de las instrucciones y preceptos de Dios, David dice: "Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal" (Salmo 19:10).

1 comentario:

Devora Díaz dijo...

Dios le bendiga.
Le escribo para felicitarle por los artículos que escribe, en este caso "La Pandemia Espiritual" me ha parecido super interesante, felicitaciones porque es verdad lo que escribe.
Me gustaria recomendar esta reflexión al administrador de este sitio: http://red-cristiana.blogspot.com/ para que lo publiquen alli. de vez en cuando colaboro alli.
Dios le bendiga.