Neblina

"Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece". Santiago 4:14

 

La semana pasada cumplí años. Es increíble como el tiempo ha pasado tan rápido. Parece que ayer todavía jugaba con mis G.I. Joe's y escribía mis cuentos en esa vieja Mac . . . y ahora mi vida es totalmente diferente. ¡Cómo pasa el tiempo!

 

Me puse a pensar que una buena parte de mi vida ya ha pasado y que, como no tengo idea de cuánto tiempo voy a vivir, puede ser que ya haya vivido una tercera parte de mi vida, o tal vez la mitad, o quizá la gran mayoría.

 

Santiago 4:14 es un versículo que deja a cualquiera pensando. Dice que nuestra vida es como la neblina, o vapor. ¿Has escuchado la expresión, "se evaporó"? Quiere decir que algo desapareció rápidamente. Este Lunes venía manejando por las montañas, y era a veces difícil ver bien a causa de la neblina. Sin embargo, una hora después toda desapareció por completo. Así es nuestra vida. Un día nacemos, pasa el tiempo, y morimos.

 

Mira lo que dice 1 Pedro 1:24. "Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae". La palabra "carne" es una expresión que se refiere a la humanidad. Así que vemos que la Biblia nos compara con neblina y con la hierba; ¡ambas cosas no duran!

 

Ahora, el Señor no dejó estos pasajes, y otros similares, para que nos deprimamos y pasemos el resto de nuestras vidas sumergidos en un sillón meditando en nuestra existencia. Mira lo que dice Santiago 4:15, "En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello". Nota bien los verbos, viviremos y haremos. Dios quiere que hagamos cosas, que seamos activos, pero que lo hagamos con el conocimiento de que dependemos totalmente de Dios, y que nosotros no somos los soberanos de la tierra; Él lo es.

 

Te sugiero meditar: ¿Qué estás haciendo hoy que vale la pena? ¿Estas aprovechando tu vida? Pero más importante: ¿Lo estás haciendo para Dios? Si no, tus esfuerzos no valen nada (Isaías 64:6) a menos que lo hagas para la gloria de Dios (I Corintios 10:31). Si es así, tu vida, aunque neblina, vale la pena.

 

La vida solamente con Cristo vale la pena.

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