Sangre Salvadora

Hebreos 9:14 "¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?"

 

En el antiguo testamento, el sumo sacerdote israelita ofrecía un sacrificio una vez al año por los pecados suyos y los del pueblo. Dios había mandado que «sin derramamiento de sangre no se hace remisión (de los pecados)» (Hebreos 9:22). Dios había instituido distintos sacrificios para borrar los pecados del pecador. Sin embargo, estos sacrificios eran imperfectos. Eran solamente un tipo--una representación--del sacrificio que el Señor Jesucristo haría en la cruz.

 

En Hebreos 9:14, el autor contrasta los sacrificios del antiguo testamento con el de Jesucristo. Hay varias cosas que llaman la atención en este versículo. La «sangre de Cristo» es una referencia a la obra de Cristo en la cruz. Muchos piensan que a Cristo lo asesinaron contra Su voluntad, pero la verdad es que, en la eterna soberanía de Dios, la muerte de Cristo era un plan del Padre (Hechos 4:28) y un sacrificio voluntario de Cristo llevado a cabo mediante el Espíritu ("mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo") para así hacer efectiva la redención de muchos (Hebreos 4:29). ¡La salvación, vemos, es un acto conjunto de la Trinidad!

 

Este acto tiene un propósito muy específico: la salvación del alma. Cuando dice, "limpiará vuestras conciencias", se refiere a que el poder salvador de Cristo es tal que penetra y limpia hasta lo más profundo de nuestro ser (Hebreos 10:22), y de esa manera nos limpia nuestro pecado.

 

Termina diciendo, "para que sirváis al Dios vivo"; esto es importantísimo: los únicos que pueden verdaderamente servir y glorificar al Dios vivo son aquellos quienes han sido cubiertos con la sangre de Cristo.

 

Dios te creó para que te deleites en comunión con Él y para que le glorifiques, pero sólo puedes hacerlo si te arrepientes de tus pecados y pones tu fe completamente en Cristo. ¡Tus pecados pueden ser borrados hoy! ¡Conviértete a Él!

 

La Palabra dice, «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio» (Hechos 3:19).

1 comentario:

fdap dijo...

Hola querido hermano, te dejo este Blog para que lo Leas y lo Medites. Dedícale Una Hora de tu Precioso Tiempo. No persigo otro Fin que no Sea Compartir esta Información, pues "Nadie Enciende una Lámpara y la Coloca Debajo de la Mesa". Que Dios te Bendiga.