Lo que dice es lo que quiere decir

«Emanuel, cuando Jesús le dijo al ladrón, ¨Hoy estarás conmigo en el
paraíso¨, ¿qué quiso decir?» Después de pensarlo por un momento,
respondí: «Que ese día estarían juntos en el paraíso.» El hombre
inmediatamente me corrigió, y me explicó cómo para Dios un día son mil
años y vice versa, así que en realidad el ladrón sigue muerto hoy en
día--dormido--hasta el día del rapto, etc., etc.

Mi intención no es criticar la posición del adormecimiento. De lo que
quiero hablar es de la claridad de las Escrituras. Creo firmemente lo
que la iglesia verdadera ha creído por años: la Biblia es entendible; la
Biblia es clara. No sé donde escuché esto, pero resume mi posición: Lo
que la Biblia dice es lo que quiere decir.

La mejor forma de entender las Escrituras es analizándolas literalmente,
gramaticalmente, e históricamente. Tomando en cuenta, claro, los
diferentes géneros que la Biblia contiene, como las expresiones,
simbolismos, y demás, pero siempre tomándola literalmente. Lutero hacía
hincapié en este aspecto repetidas veces, igual que Calvino, los cuales
criticaban severamente la alegorización que era común en sus días y
popularizada cientos de años antes por Orígenes.

Lamentablemente inclusive hoy muchos toman la Biblia como un libro
místico e intentan encontrar cosas que simplemente no existen entre
las líneas. Súbitamente los cuatro ríos representan cuatro países, todo
árbol mencionado representa la cruz, y cualquier tipo de mención de
lo que sea en Daniel o Apocalipsis tienen que ver con el anticristo y la
destrucción nuclear del mundo que ocurrirá este mes. Y aunque yo creo
que Cristo viene pronto, también creo que la Biblia se debe de tomar en
serio. No dudo de la integridad de muchas personas que interpretan la
Biblia de esta manera, pero no creo que sea la mejor.

La Biblia es un libro inspirado. Toda palabra tiene significado. Es
importante tratar de sacarle todo el «jugo» a cada pasaje. Estoy
convencido que la mejor forma de hacerlo es leerla y entender que lo que
dice es lo que quiere decir. Y cuando haya duda, como decía Lutero,
¡para eso sirven las referencias! La Escritura se debe analizar con
la Escritura misma, y un pasaje difícil se esclarece con otro más
sencillo. De esa forma la Biblia cobrará vida, nos hablará directamente
al corazón, y nos hará ver las maravillas que Dios ha escrito.

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