Instituciones Judías (Parte III)

La Sinagoga

 

Según el Evangelio de Lucas, Cristo acostumbraba ir a la Sinagoga en el sábado. Es increíble que el Dios del universo, el Creador de todo, fuera a la Sinagoga, una institución creada por el hombre para adorarle a Él.

 

En el tiempo del exilio, el pueblo de Israel no tenía un templo dónde adorar, y siguiendo la costumbre de la oración dada por el Rey Salomón en II Crónicas 6:38, los judíos oraban hacia Jerusalén; aún así no contaban con un lugar visible, un templo. Fue el «espíritu de devoción y oración que se sintió en el período del exilio [lo que] llevó a los orígenes de la Sinagoga» (Kohler, 16). Fueron personas laicas de suma devoción, quienes «temblaban con asombro al nombre de Dios», quienes crearon la Sinagoga en el tiempo del exilio como un consuelo y esperanza del Mesías que había de venir (Kohler, 26).

 

La Sinagoga era bastante diferente al Templo. No había sacrificios, ni incienso, ni una construcción impresionante. Era un lugar en donde aquellos que temían a Jehová podían reunirse y adorar en canto y al escuchar la lectura y enseñanza de las Escrituras. La Sinagoga, pues, dio a la pueblo judío la inteligencia y conocimiento que el Templo nunca dio. Este lugar se convirtió, verdaderamente, una «casa de oración para todos los pueblos» (Isaías 56:7), un lugar en donde gente normal podía adorar al Dios real y tener comunión con Él.

 

En los Evangelios vemos que Cristo enseñó regularmente en la Sinagoga, así que se puede concluir que nuestro Señor aprobaba de ella. La Sinagoga era y sigue siendo una parte vital de la vida judía tradicional.

 

Conclusión

 

Con el conocimiento provisto en este artículo, el lector deberá ser capaz de entender mejor estos grupos e instituciones y cómo impactaron la vida cotidiana en los tiempos nuevo-testamentarios, y cual fue su rol en las vida de Cristo y Sus apóstoles. Los Creyentes deberán tomar este conocimiento y aplicarlo a la lectura diaria de la Biblia, y sacarle así provecho, sabiendo que todo lo escrito en la Biblia tiene un propósito y una razón específica para haber sido inspirado.

 

 

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Citaciones:

Kaufman Kohler, The Origins of the Synagogue (New York: The MacMillian Company, 1929).

 

 

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