Nuestro Buen Pastor

¿Alguna vez has querido ser alguien más? ¿O algo más? ¿Qué tal un animal? Si pudieras ser cualquier animal, ¿cual serías? Tal vez un león, o un águila, un leopardo, o un lobo. Todos estos animales llaman la atención porque son fuertes, rápidos, y depredadores. Cuando pensamos del león, nos imaginamos que es el "rey de los animales". El Águila vuela por los aires con belleza y majestad, ve a su presa desde lejos y se lanza contra ella. El leopardo es veloz, el lobo misterioso.

 

Qué interesante que la Biblia nos compara con un animal que probablemente ninguno de nosotros escogería.

 

Una oveja.

 

El Salmo 23 no tiene sentido a menos que uno piense que, en sentido figurado, ¡somos ovejas! Es por eso que Jehová es nuestro pastor, nos hace descansar en lugares de delicados pastos, y nos pastorea junto a aguas quietas.

 

Aunque queramos pensar que somos fuertes y veloces, la verdad es que somos débiles y de vista corta. Como ovejas nos hemos descarriado del camino del Señor. No hay nadie que, por su propia cuenta, ande por el Camino verdadero.

 

Se necesita un buen Pastor que nos traiga al rebaño. "Mis ovejas oyen mi voz" dijo el Buen Pastor.

 

Señor, necesitamos que con tu cayado nos regreses al rebaño. Ayúdanos a nunca jamás olvidar el timbre de tu voz. Ayúdanos a permanecer en Tu rebaño.

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