A Causa del Temor de Dios

«Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios». Nehemías 5:15

 

El temor es bastante convincente. El temor nos impulsa o nos detiene. Evitamos ciertos sectores de la ciudad por temor; no salimos fuera cuando llueve a torrentes por temor; no desobedecemos la ley de nuestro país por temor; y la lista puede seguir.

 

En Nehemías 5, vemos a Nehemías lidiando con un pueblo en persecución, en miedo a causa de sus enemigos, en pobreza extrema, y además de ello, siendo oprimidos por gente de su propio pueblo. Nehemías intenta erradicar la opresión a los pobres, lo cual era contra la Ley de Dios (Deuteronomio 23:19-20), y en el versículo 15 se nos relata que, aunque algunos de los «primeros gobernadores... abrumaron al pueblo», Nehemías no fue como ellos. ¿Y por qué no lo fue? No porque era una persona moral, o con un código ético excelente, o porque era muy «buena onda», sino porque temía a Dios.

 

La Biblia nos habla una y otra vez que a Dios se le debe temer. Recuerdo cuando un muchacho que visitó mi iglesia me dijo, «Mira, yo creo todo lo que dice la Biblia, excepto eso de que se le debe de temer a Dios». Justo allí lo llevé a Proverbios 1:7 «El principio de la sabiduría es el temor de Jehová». En la Biblia tenemos un sin número de ejemplos de gente santa y piadosa que, al ver la Santidad de Dios, cayeron en completo espanto (por ejemplo: Isaías, Manoa, Pedro, Juan, Jacobo, Zacarías, Pablo), porque Dios es tan increíblemente Santo y Sublime que se le debe de tener temor. No solo temor, sino inclusive espanto (Hebreos 10:31).

 

No me malinterpreten. Dios es Amor, y Dios es Bondad; pero con Dios no se juega. Mi conducta y la de usted debe ser regida por la misma convicción de Nehemías: «Pero yo no hice así, a causa del temor de Dios».