Historia Navideña

He decidido... bueno, más bien, espero poder terminar una pequeña historia navideña para antes de Navidad, y publicarla aquí en el blog.
La comencé hoy, y será un pequeño cuento basado en los personajes de una historia que escribí hace más de cinco años para una pequeña película actuada por un amigo y unos amigos de él, titulada "Tic Tac". Espero tener el guión de esa película convertido en historia pronto.
Pero la historia que escribo ahora es algo melodramática, un poco cursi, pero hasta ahorita me he divertido escribiéndola. Todavía no decido si publicarla por pequeños capítulos aquí en el blog, o publicarla completa (en PDF) unos días antes de Navidad.
Bueno, como no puedo resistir la tentación, aquí les va la mitad de la primera página.
El título está en progreso, pero hasta ahora se llama:

Cuando Suenen las Doce, Será Navidad

Una historia Navideña

Por Emanuel Elizondo Orozco

I

—Mira, Pinocho, eso es completamente imposible. No puede pasar. Vivimos en Monterrey, en el mero norte de México, así que es imposible. Im-po-si-ble.

Miré a Violeta por un segundo, decidí no responder, y bajé la mirada de nuevo al reloj que estaba componiendo. Una bella pieza. Un reloj antiguo, de muñeca, de oro puro, de un tal Sr. Jiménez, quien lo había dejado a mi encargo no sin antes asegurarme que era una valuable posesión que había estado por años en su familia (me llegan muchos relojes de ese tipo), y que si algo le llegara a pasar, él se aseguraría de personalmente modificar con su puño mi expresión facial.

Bueno, tal vez exagero algo, pero estoy seguro que eso es lo que estaba pensando. Ustedes no le vieron la cara cuando me dijo: «Que no le pase nada, ¿eh, hijo?». No se preocupe, Señor, estuve a punto de contestarle, prefiero conservar mi cara, así de fea como está, sobre todo porque ya le vi esos tres gigantescos anillos en la mano derecha.

—¿Qué, ya te convencí?—me dijo Violeta.

—Nop.

—Eres imposible, Pinocho—dijo meneando un poco la cabeza y tratando de no sonreír—. Eres una de las personas más ilógicas sobre la faz de la Tierra.

continuará...
¿Les gusta? Ya sé que fue poco, pero algo es algo. Pronto, ¡el primer capítulo!

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