La Voz de Dios

Afuera, la lluvia caía. No muy fuerte, pero lo suficiente para necesitar un paraguas. Paraguas que no tengo, por cierto, pues está perdido. Me senté en la silla azul, dentro de ese pequeño taller mecánico, a esperar a que le cambiar el aceite a mi auto para poder viajar tranquilamente en unos días más.


Se abrió la puerta y entraron dos personas: un señor joven, con un sombrero amarillo estilo safari, vestido con jeans y botas, y un medallón con la bandera de Puerto Rico en su cuello. Junto a él, un señorito, con un gorro estilo El Chavo del Ocho, color azul y blanco, y con dos monitos en sus manos: un Batman y un Power Ranger rojo. Se sentaron allí, a unos cuantos metros de mí.


«Quiero dulces» le dice el niño al Sr. Sombrero Amarillo, apuntando a una maquinita que promete dar un puñado de chocolates M&Ms por tan sólo 25 centavos. «Está bien» le contesta, con una sonrisa cálida, y minutos después los dos disfrutan de los coloridos chocolates.


Estoy convencido que fue el Espiritu Santo el que me habló. No escuché Su voz audible, no sentí que un rayo iluminó mi rostro, mucho menos escuché el Aleluya de Handel, pero la sentí en la forma en que mi corazón se aceleró y en ese cosquilleo que tanto incomoda. Háblales. Pero, ¡no tengo idea de quiénes son! Háblales. Además, estoy muy ocupado… eh… esperando. Entonces un pensamiento vino a mi rescate: mi iPod. Rápidamente lo saqué de mi bolsillo, me acomodé los audífonos, y escuché mi música cristiana. Esa que habla de glorificar a Dios en todo lo que hacemos, y de cómo Cristo dejó Su trono a morir por nosotros.


Por desgracia, la Voz fue más potente que la música. Miré al señor, y al niño, quienes dialogaban acerca de no tengo idea qué. Los dos con sonrisas en la cara y una necesidad interior tremenda. Y allí estaba yo, el estudiante de seminario, el estudiante de teología y de lenguas antiguas, sentado y sin hacer nada.


«Está bien, Señor. Pero me tienes que ayudar». Me quité los audífonos y los metí a mi bolsillo. «¿Cómo se llama?» le dije al señor, refiriéndome al niño. «Alberto» me contestó. Y al niño le dije, «Beto, ¿te gusta Batman?». El niño me volteó a ver. Después de parpadear una o dos veces comenzó a decir rápidamente y casi sin respirar: «Batman, Superman, Gatúbela, Flash, Robin, Spiderman, los Cuatro Fantásticos…». No pude evitar reírme, y pronto entablé una conversación casual con el hombre de sombrero.


Le pregunté de dónde era, a qué se dedicaba, y lo invité a visitar mi Universidad algún día. Me dijo que le gustaría ir a algún concierto de los que se organizan en el auditorio, en especial porque muchos de sus familiares son músicos. «Aunque yo soy roquero» añadió. «La de los ochentas. Esa es mi música». Le dije que yo tocaba la guitarra. «O bueno, intento tocarla». Pronto dirigí mi plática hacia mi Iglesia, y lo invité a asistir. Me dio las gracias, y poco después de eso, anunciaron que su carro estaba listo.


Yo me levanté, corrí a mi carro, ignorando la lluvia, y saqué un folleto el cual incluye una invitación a mi Iglesia y la dirección para llegar. Se lo di antes de que saliera. «Lo invito a mi Iglesia. Sin compromiso, obviamente». Con una sonrisa, me dio las gracias, y pronto se marchó en su camioneta junto con el pequeño súper héroe.


Regresé a mi asiento. De nuevo saque mi iPod. Me pregunté si algún día los volvería a ver. No tengo idea. Sólo me queda orar, y rogar a Dios que tenga misericordia de ellos y los atraiga a Él.


Y con la música en mis oídos, y la lluvia a mis espaldas, le rogué a Dios que nunca me dejara estar tan ocupado que su voz me pareciera inaudible.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabes que me gustó de la historia?...
En estos casos la mayoría esperamos un final con que....había unarazon precisa por la que les tenías que hablar...algo asi que "tenían mucha necesidad"...."tenían x o y problema"...al parecer al menos no lo mencionaste y eso me agradó.
Tambien me ha pasado eso que relatas y tambien ntentó hacerme "oídos zordos".....
Lo importante no es si la persona "tenga o no necesidad". Si el Espiritu Santo nos llama, es porque en realidad todos tenemos necesidad......
saludos

Leila P. dijo...

Que es 'un senorito?'

Leila P. dijo...

Oh, I get it. Like a little senor. :-)

Leila P. dijo...

Gracias por escribir eso, Mani.