Haciendo Tiempo

Jesucristo, al ser tentado por Satanás, dijo: «No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Cada vez que el Señor fue atacado por Satanás, contestó con las Escrituras (Mateo 4:1-11). Eso nos debe dar la confianza de que ellas son poderosas, y útiles para «enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (II Timoteo 3:16). En ellas encontramos todo lo que necesitamos para vivir una vida santa y recta delante de Dios.

 

Hoy en capilla el predicador nos desafió en cuanto a nuestro tiempo personal con Dios. Nos dijo que si no estábamos teniendo un tiempo real de devoción era probablemente porque no habíamos hecho tiempo para ello.

 

Casi todos nosotros estamos muy ocupados, y no tenemos tiempo para algunas cosas. El punto no es que «siempre hay tiempo» para leer, el punto es que, si no hay tiempo, hay que hacerlo. «¿Qué hay en tu tiempo que puedes recortar para poder pasar más tiempo con la Biblia y en meditación» nos dijo el predicador. «Cuando uno tiene un novio o novia, separa un tiempo especial para pasar con esa persona. ¡De la misma manera con Dios! Si la relación con Él en verdad te importa, tienes que reservar un tiempo sólo para Él».

 

¿Has leído la Biblia hoy? Si no, tal vez es hora de que dejes de hacer algunas cosas que no van a importar en la eternidad, y te ocupes de lo que en realidad importa: tu relación con Dios.

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