Vasijas de Barro

Tengo una amiga que es maestra de arte y le encanta trabajar con barro. El otro día me contestó un email y debajo de su nombre tenía el siguiente versículo:

 

"Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros" Isaias 64:8.

 

¡Qué pasaje más increíble! Me dejó tan impactado que inmediatamente abrí la Biblia a ese capítulo y leí el pasaje entero. La primera parte es una alabanza a Dios. Muestra al Señor como el Todopoderoso, el hacedor de maravillas. Después habla de la pequeñez del hombre. El verso 6 dice: "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia".

 

Me parece interesante que muchos hoy en día se esfuerzan por decirnos que somos buenas personas. Los libros de auto-estima, que hablan de creer en uno mismo, se venden como si fueran gratis y con cupones de descuento a mitad del libro. Otros nos convencen de que somos especiales, tan especiales que Dios mandó a Cristo a morir por nosotros.

 

Pero la Biblia dice todo lo contrario. De hecho, el punto de la Gracia es que Cristo vino a morir ¡por pecadores! Por gente que no valía la pena. Por criaturas en rebelión total contra Dios. Pablo dice en Romanos 5: 7-8: "Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (NVI).

 

Nunca dejo de asombrarme al pensar que Cristo murió por mí. Que se haya dignado en morir en alguien como yo. De no ser nada, me hizo especial: me convirtió en su hijo. Así que ahora soy lo que soy porque Cristo es quien es. No es nada en mí, sino todo en Él. Así que Dios se lleva toda la gloria.

 

Dios es nuestro Padre. Dios es el Alfarero quien nos formó. Yo no me puedo moldear a mí mismo, sino que Él, con sus manos, me moldea. Obra de tus manos somos todos nosotros, Señor.

 

 

No hay comentarios: