¿Presumidos?

"Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado" Romanos 12:3, NVI.


Hay un término sociológico llamado «etnocentrismo», el cual se usa cuando un individuo cree que su cultura es mejor que otra. Hay otro término llamado «presumido», el cual se usa cuando una persona piensa ser mejor que otra. ¿Has conocido a alguien así? Seguro que sí. ¿Y te digo algo? Seguramente has caído (como yo) en el orgullo también. ¿Apoco no hemos pensado, «mi papá es mejor, mi ropa es de mejor calidad, mi intelecto es superior, tengo más dinero, etc.?».


En Romanos 12:3, Pablo manda a los creyentes romanos (y nos aplica hoy en día) a que "nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener”. Pablo les dice, «¡No se crean la gran cosa!» De hecho, continúa Pablo, su concepto personal debe ser “con moderación”. ¿Por qué? El final del versículo 3 y los versos 4 y 5 responden a esta pregunta.


Primero que nada, todo lo que hacemos bien—lo cual proviene y es por la fe—viene de Dios (ver Santiago 1:17). Todo don es repartido por Dios, y todo lo bueno en nosotros proviene y es para Dios.


En segundo lugar: todo creyente, aunque tiene diferentes roles y dones (Romanos 12:6-8), es uno en Cristo. Todos somos partes de un solo cuerpo. Dios no tiene favoritos. Todo cristiano es parte vital de la Iglesia, el cuerpo de Cristo.


Algo para pensar: todo lo que somos, desde la salvación hasta nuestros dones y buenas obras, son un regalo de Dios. No debemos alabarnos a nosotros mismos, mejor alabemos al Dios misericordioso y lleno de gracia, que sin que mereciéramos nada, nos dio la salvación, vida eterna, y la habilidad de servirle con gozo.


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