Luz

Venía de la Iglesia y al entrar a la Universidad noté que todo estaba muy oscuro. Nunca, en mucho tiempo, había visto así la Universidad. «Se fue la luz» le dije a la persona que venía conmigo. Al llegar a mi dormitorio, las luces de emergencia brillaban, y los anuncios de emergencia color rojo apuntaban al «EXIT».

 

Yo llevaba mi guitarra en la espalda, mi Biblia, un estuche para mis lentes, y una caja con pollo y papas fritas que me sobró de la cena. El muchacho frente a mí se golpeó con algo, así que yo lo pude evadir—fuera lo que fuera. Subí las escaleras y usé mi iPod como lámpara. Todo estaba en completa oscuridad. A duras penas saqué las llaves y logré entrar a mi cuarto.

 

Es impresionante lo necesaria que es la luz. Sin ella no podemos caminar bien, accesar a nuestra computadora o hacer palomitas en el microondas. La comida en el refrigerador se echa a perder, el aire acondicionado y los abanicos no echan aire, estudiar o leer es prácticamente imposible—¡es la locura! ¿Y qué hacemos? Rápidamente buscamos esas velitas que sobraron en el cumpleaños pasado, o prendemos unas velas aromáticas, usamos la luz del celular, o inclusive tomamos el encendedor de la cocina.

 

La Biblia dice que el mundo en que vivimos está en tinieblas. Pero Cristo dijo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12). ¡Qué declaración más impresionante! Cristo dice que a todos los que están en oscuridad, pueden recibir la Luz al seguirlo a Él. Convertirse en un discípulo de Cristo es como encontrar una fuente de luz en un lugar oscuro. Es poder ver. Es recibir la vista.

 

En este versículo Cristo se declara a sí mismo como solución única. Al decir yo soy la luz del mundo, Cristo excluye a cualquier otra persona o sistema religioso, filosófico, etc., como fuente de luz espiritual. No hay otra forma de ser salvo más que a través de la persona y la fe en Cristo Jesús (Hechos 4:12).

 

Después Cristo dice que la única forma de llegar a tener salvación, o tener la luz de la vida, es siguiéndolo. No hay otra forma. Todo aquel que es de Cristo, es discípulo de Cristo. Si alguien recibe a Cristo es porque lo quiere seguir a Él. Convertirse en cristiano es cambiar completamente: es un cambio de actitud, de mentalidad, ¡de todo! Qué cosa más increíble es saber que, si somos seguidores de Cristo, tenemos la Luz y no andamos en tinieblas. Que Dios nos ayude a permanecer en la Luz y compartirla con otros, porque al ser cristianos, nosotros también nos convertimos en luz (Mateo 5:14)

 

Minutos después, en mi cuarto, regresó la luz eléctrica. Escuché los gritos de victoria en el pasillo. Encendí el aire acondicionado, encendí mi computadora, y me puse a escribir...

 

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