Niños, Oración, y yo

"Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos" Mateo 19:14
Me quedé escuchando sus oraciones por unos momentos. Guardé silencio, y escuché. Sus oraciones eran simples, muchas de ellas comenzaban con: "Señor, gracias por este día...". Pero eran oraciones sinceras, que venían desde el corazón. Oraban por los demás, por hermanos de la Iglesia, por decisiones de la Iglesia, y por ellos mismos.

El Miércoles pasado tuve la oportunidad de cuidar a los niños de la Reunión Bíblica que dirige mi papá mientras tenían su reunión de oración. Me senté en la mesita, con ellos, y escuché mientras cada uno de ellos oraba por turno.

Me impresionó la seriedad con la que tomaban la oración. Ellos sabían que estaban orándole a Dios, al Creador del Universo. Me hizo reflexionar en mis propias oraciones. ¿Son verdaderas, o simples vanas repeticiones? Muchas veces me parece que al orar, solamente estamos haciendo un tipo de formalidad. Lo hacemos porque es lo que debemos hacer. No lo vemos como un privilegio. ¡Y sí que lo es! Que el Soberano Rey del Universo se digne a escuchar mis plegarias es algo que no puedo comprender, es algo completamente increíble.

Y sin embargo, nos oye. ¡Gracias, Señor, por escucharme!



No hay comentarios: