Luz

Venía de la Iglesia y al entrar a la Universidad noté que todo estaba muy oscuro. Nunca, en mucho tiempo, había visto así la Universidad. «Se fue la luz» le dije a la persona que venía conmigo. Al llegar a mi dormitorio, las luces de emergencia brillaban, y los anuncios de emergencia color rojo apuntaban al «EXIT».

 

Yo llevaba mi guitarra en la espalda, mi Biblia, un estuche para mis lentes, y una caja con pollo y papas fritas que me sobró de la cena. El muchacho frente a mí se golpeó con algo, así que yo lo pude evadir—fuera lo que fuera. Subí las escaleras y usé mi iPod como lámpara. Todo estaba en completa oscuridad. A duras penas saqué las llaves y logré entrar a mi cuarto.

 

Es impresionante lo necesaria que es la luz. Sin ella no podemos caminar bien, accesar a nuestra computadora o hacer palomitas en el microondas. La comida en el refrigerador se echa a perder, el aire acondicionado y los abanicos no echan aire, estudiar o leer es prácticamente imposible—¡es la locura! ¿Y qué hacemos? Rápidamente buscamos esas velitas que sobraron en el cumpleaños pasado, o prendemos unas velas aromáticas, usamos la luz del celular, o inclusive tomamos el encendedor de la cocina.

 

La Biblia dice que el mundo en que vivimos está en tinieblas. Pero Cristo dijo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12). ¡Qué declaración más impresionante! Cristo dice que a todos los que están en oscuridad, pueden recibir la Luz al seguirlo a Él. Convertirse en un discípulo de Cristo es como encontrar una fuente de luz en un lugar oscuro. Es poder ver. Es recibir la vista.

 

En este versículo Cristo se declara a sí mismo como solución única. Al decir yo soy la luz del mundo, Cristo excluye a cualquier otra persona o sistema religioso, filosófico, etc., como fuente de luz espiritual. No hay otra forma de ser salvo más que a través de la persona y la fe en Cristo Jesús (Hechos 4:12).

 

Después Cristo dice que la única forma de llegar a tener salvación, o tener la luz de la vida, es siguiéndolo. No hay otra forma. Todo aquel que es de Cristo, es discípulo de Cristo. Si alguien recibe a Cristo es porque lo quiere seguir a Él. Convertirse en cristiano es cambiar completamente: es un cambio de actitud, de mentalidad, ¡de todo! Qué cosa más increíble es saber que, si somos seguidores de Cristo, tenemos la Luz y no andamos en tinieblas. Que Dios nos ayude a permanecer en la Luz y compartirla con otros, porque al ser cristianos, nosotros también nos convertimos en luz (Mateo 5:14)

 

Minutos después, en mi cuarto, regresó la luz eléctrica. Escuché los gritos de victoria en el pasillo. Encendí el aire acondicionado, encendí mi computadora, y me puse a escribir...

 

Serpientes y Escaleras

Ayer toqué una serpiente por primera vez. No es que les tenga fobia, pero tampoco les tengo afecto. Normalmente cuando veo una (y he visto varias en mi vida) mi primer pensamiento es «Emanuel, hay que salir de aquí». Pero ayer trajeron una serpiente al trabajo.

 

No trabajo en un zoológico, por si se lo preguntaban. Trabajo en una compañía cristiana de educación a distancia. Creamos programas educacionales que se transmiten por satélite o se venden en discos, y con mi trabajo pago mis estudios en el seminario. Uno de los programas se transmite en vivo por satélite y por el Internet (pronto les tendré el link para que lo vean), y ayer en el show vino un hombre obsesionado con bichos y animales exóticos. El hombre es exterminador de día y colecciona animales de hobbie. Vaya contraste. Así que trajo todo tipo de especies al estudio, incluyendo dos serpientes.

 

A mitad del show, uno de los miembros del crew me dijo, «Mira, cuando yo te diga, quiero que le quites el nudo a esa bolsa y la abras» me dijo apuntando a una bolsa de tela color azul que se encontraba encima de una caja de plástico de la cual provenían ruidos extraños. «¿Qué hay adentro?» le pregunté. «Una serpiente» me respondió. En la torre, pensé. «Ehh… ¿quieres que yo la abra?». Me dijo que sí. «¿No es venenosa?». Me dijo que no. De todas maneras, pensé.

 

Así que minutos después recibí la señal y, demostrando mi característica valentía, abrí esa bolsa (con el corazón ligeramente acelerado), orando que la serpiente no saliera disparada y causara un pandemónium en el estudio. Pronto alguien más terminó de abrir la bolsa y sacó a José la serpiente, porque tenía la piel como una túnica de diferentes colores. Después, para la sorpresa de unos y el horror de otros, sacaron de la caja azul otra serpiente, pero esta era gigante y de color amarillo.

 

El show fue buenísimo. Al terminar, dejaron que el público se tomara fotos con ellas. Yo me acerqué titubeante y toqué a la amarilla, y gracias a Dios no se me enredó ni me trituró hasta morir una muerte lenta y dolorosa. Se sentía fría, y era interesante sentir sus músculos cuando se movía de un lado al otro, probando el aire con la lengua y mirando a su alrededor con sospecha.

 

Parece que en este trabajo voy a aprender a conquistar mis miedos. La otra vez me hicieron subir a una escalera para bajar unas luces, y no me resbalé ni me rompí la cabeza en el precipicio abajo. Aunque todo el tiempo sentí que el final de mi vida estaba cerca, no me pasó nada.

 

Lo repito, no es que tenga fobias. Pero no me gustan las alturas. Y tampoco me gustan animales que se arrastran, que tienen ojos malévolos, colmillos gigantes, y que te sacan constantemente la lengua.

 

Lo Relativo y lo Absoluto

Hay cosas que son relativas. En viajes largos, no hay quien le diga al conductor: «¿No le puede poner un poquito más frío al aire acondicionado?», y media fracción de segundo después otra persona grita: «¿Qué? ¡Me estoy muriendo de frío!». Lo mismo pasa en restaurantes: el platillo favorito de uno es una pócima venenosa para otro. Cuando yo era pequeño, recuerdo que veía a los de secundaria como «los grandes». Años después los veo como pequeños e inmaduros (con raras excepciones, claro). La semana pasada y ésta he tenido que trabajar cincuenta horas debido a mi contrato como asistente graduado en la universidad, y tengo que admitir que las horas pasan lentamente. A veces siento que seguramente "el sol se paró" como en el Antiguo Testamento, porque el día parece no terminar.

 

Gracias a Dios que, aunque hay cosas relativas, Su Palabra es una verdad absoluta. Dios no cambia, Él es el mismo desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura. Y aunque su forma de lidiar con la humanidad es diferente a través de las épocas, su naturaleza no cambia, y sus atributos siguien siendo iguales. Cristo es el Camino--el único--al Padre. La Biblia es la Palabra inspirada de Dios. La salvación es por gracia, por fe, por Cristo.

 

Podemos estar confiados que en este mundo de mentalidad post-modernista, existe una Roca en la cual podemos plantar los pies sin temor alguno.

Verdadera Adoración

Me encanta sentarme a platicar con otros acerca de la Biblia. Me gusta hablar de verdades bíblicas y escuchar opiniones en asuntos que me intrigan. Disfruto escuchar qué opinan los demás de las doctrinas de la gracia, el cristianismo y la cultura, predicadores y predicaciones, conferencias y música.

 

He estado pensando un poco en esto de la música como una forma de adoración a Dios. La Universidad en la que estudio, por ser cristiana, tiene un tiempo cada día separado para cantar y escuchar un mensaje de la Biblia. Es difícil explicar lo increíble que es unir mi voz junto con otras cuatro mil personas, cantando a diferentes voces, con el propósito de adorar a Dios a través de nuestro canto. Los Domingos por la mañana voy a una Iglesia Hispana que amo mucho, en la cual uno mi voz a otros cincuenta hermanos. Por la noche voy a una Iglesia Americana en donde canto con más de seiscientas personas. ¡Qué oportunidad! Es una ambiente perfecto para adorar a Dios… ¿cierto?

 

Tengo que admitir que, muchas veces, después de haber cantado, me siento de nuevo en mi lugar sin haber adorado al Señor. Es tan fácil pensar que porque la letra que estoy cantando es rica en contenido y la música es excelente y revigorizante, ¡seguramente adoré a Dios!

 

Sin embargo, la Biblia dice que los verdaderos adoradores adoran en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). No es suficiente que la letra sea bíblica. No es suficiente que la orquesta o el piano toquen magistralmente. No es suficiente que cante fuerte. No es suficiente.

 

No debemos resguardarnos detrás de la letra (aunque creo firmemente que debe ser buena y profunda), o pensar que el éxito de la alabanza depende de la habilidad de los músicos (aunque creo firmemente que la música debe de ser ejecutada lo mejor posible). Hay que recordar que, a fin de cuentas, depende de ti mismo si tú alabas a Dios. Que inclusive si se te salen media docena de gallos al cantar, o si la guitarrista toca otro acorde, o si el director se equivoca, la adoración depende de si lo haces en espíritu y en verdad. (Por cierto, para un estudio de este pasaje de Juan 4:23-24, recomiendo la Biblia de Estudio MacArthur, aunque estoy seguro que otros comentarios pueden ser de igual utilidad).

 

Así que la próxima vez que cantes, ya sea en tu Iglesia o en tu cuarto con tu guitarra, piensa bien que cada que abres tu boca y expresas tu alabanza en canto, debes de vocalizar una verdadera adoración a Dios. Y es allí cuando hallamos el deleite. Es cuando adoramos a Dios en verdad que podemos gozarnos en Él. Es allí cuando la letra cobra vida, la música exalta el espíritu, y nuestros deseos se centran en un Dios asombroso y soberano, quien mandó su propio Hijo a morir por alguien tan insignificante como yo. La verdadera adoración exalta y apunta a Dios, la verdadera adoración se trata de Dios y no de nosotros.

 

Que el Señor nos ayude a ser esos verdaderos adoradores que el Padre busca que le adoren.

 

Sueños

Hoy hace cuarenta y cinco años Martin Luther King, Jr. dio su famoso discurso "Tengo un Sueño" desde las escaleras del memorial a Lincoln. En este apasionado discurso, King proclamó que todos los humanos somos creados iguales. Su sueño era ver a los Estados Unidos como una nación sin segregación racial.

 

Unos años atrás, cuando yo estaba en la preparatoria, tuve la oportunidad de recitar este discurso frente a más de cuatro mil personas para una competencia en una convención estudiantil internacional. Fue una experiencia inolvidable. Recuerdo la adrenalina y las palpitaciones de mi corazón mientras subía las escaleras al escenario. Al dejar mis notas en el púlpito y mirar al frente, pude ver el gentío que guardaba silencio para escuchar. Ya después compartiré un video que tengo de cuando di el discurso.

 

Como el Sr. King, todos tenemos sueños. Terminar la carrera, tener una familia, tener un buen puesto, vivir en una casa bonita, servir al Señor de tiempo completo, darle una educación cristiana a los hijos, y la lista sigue, tan grande como la cantidad de gente en el mundo.

 

Tener sueños no es malo, de hecho es bueno, siempre y cuando éstos vayan de acuerdo a la voluntad de Dios. Muchas veces no queremos dejar nuestros anhelos en Sus manos por miedo a que nos los cambie. ¡Qué insulto para Dios! Es como levantar la mirada y decir: «Dios, mis planes para mí sin mejores a los planes que tú puedas tener para mí». La Palabra dice que Dios tiene para nosotros "pensamientos de paz, y no de mal" (Jeremías 29:11). Dios es bueno, y quiere lo mejor para Sus hijos. Él dijo, "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:9).

 

¿Tienes algún sueño? Entrégaselo a Dios. Él quiere cumplirlo, pero con una condición: "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón" (Salmos 37:4). Que tu deleite sea Dios. Busca primeramente Su Reino. Todo lo demás vendrá.

 

 

¡Tornado!

Mientras trabajaba ayer por la tarde me llegó un email de emergencia que decía que se había visto un tornado en la zona. Rápidamente me metí al Weather Channel y con sorpresa fijé mi vista en el monitor. «Alerta de tornado. Busque refugio inmediatamente», decía.

 

«Vaya», pensé. «Esta sí es nueva». Medio minuto después se nos dio la orden de que todos los empleados deberíamos congregarnos en el centro del edificio, por seguridad. Dejé mi cubículo y junto con mis compañeros me dirigí al área designada mientras escuchaba a una empleada decir, «Esto nunca pasa en California». Prendimos la televisión para ver si la alerta seguía. Cada vez que el agua incrementaba en intensidad, todos guardaban silencio, por si lluvia maliciosamente estuviera enmascarando el sonido de un tornado aproximándose.

 

Gracias a Dios nos dejaron ir unos cinco minutos después, cuando la alerta de tornado fue descontinuada. Nunca me sentí en peligro, pero me pareció una experiencia interesante. Qué bueno, además, que tenemos un Dios que está en control.

 

 

Verdadera Fe

 Lamentablemente, muchos hoy en día se llaman cristianos cuando nada en su vida da evidencia de ello. Se confían en el hecho de que "hicieron una decisión", pero no les importa seguir al Señor Jesucristo ni ser sus discípulos. No se dan cuenta que la Palabra jamás dice que lo que nos salva es una simple confesión, sino la fe.

 

Recuerdo que de niño me angustiaba el pensar que tal vez no había hecho la oración adecuada para ser salvo. ¿Habré dicho todo lo necesario? ¿Y si se me olvidó decir algo? No quería llegar al cielo y que Dios me dijera, «Lo siento, Emanuel, pero tu oración no fue buena. Se te olvidó decir…».

 

Qué interesante que las "oraciones de pecador" que uno encuentra en la Biblia no son muy elocuentes que digamos. El ladrón junto a Cristo simplemente dijo, «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino» (Lucas 23:42), y el publicano arrepentido suplicó: «¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!» (Lucas 18:13, NVI).

 

No estoy diciendo que la oración en sí no es importante. Lo que digo es que la oración en sí no es "mágica". Lo que salva es cuando esa oración refleja la verdadera fe. De hecho, para poder hacer esa oración uno necesita fe.

 

Así que, no basemos nuestra salvación en palabras, sino en verdades bíblicas.

 

* * *

 

John MacArthur, en celebración por el 20 aniversario de su libro The Gospel According to Jesus (El Evangelio de Acuerdo a Jesús), está transmitiendo los podcast de sus predicaciones en las cuales se basa el libro. En ellas, MacArthur analiza lo que es la verdadera fe y cual es el Evangelio bíblico.

 

En inglés, puedes escuchar las predicaciones aquí.

Verdadera Religión

Leí hace poco de un documental que saldrá en unos meses el cual denuncia a las religiones como la causa de muchos de los problemas en el mundo. El documental fue hecho por un conocido ateo y crítico en los Estados Unidos, quien entrevista a personas de diferentes religiones y se burla de sus creencias, las cuales califica de ridículas e ilógicas.

 

Esta crítica no es nada nueva. Muchas veces he escuchado a gente que señala a la religión como un grave problema, y les he escuchado decir que lo mejor que podemos hacer como seres humanos es deshacernos de ella. Nos bombardean con esas ideas de diferentes maneras: canciones ("Imagine" de John Lennon), la prensa, películas, televisión, blogs, etcétera.

 

Algunas de las cosas que les gusta decir es que por culpa de la religión han ocurrido guerras (las Cruzadas), se han frenado avances científicos, se ha mantenido ignorante a las masas, se ha ofrecido falsa esperanza a la gente, y muchos han muerto al ser víctimas del terrorismo ultra fundamentalista religioso.

 

Eso me hizo pensar acerca de lo que es la religión. Hace poco una persona me dijo que el cristianismo no es una religión sino una relación personal con Jesucristo. Estoy parcialmente de acuerdo con ese comentario. Creo firmemente que el cristianismo es una relación personal con Jesucristo, y que no es meramente seguir reglas o ciertos patrones de conducta, por bueno que éstos sean. Así que en ese sentido estoy de acuerdo con el comentario.

 

Pero al buscar la palabra  «religión» en una concordancia electrónica, encontré que la palabra sí se encuentra en la Biblia. En algunas traducciones se encuentra más que en otras, así que me centré en la Reina Valera 60, la cual es conocida por su fiel (aunque no perfecta) traducción, y es una de mis dos traducciones favoritas para mi estudio personal.

 

Encontré que Santiago, en su primer capítulo, habla de religión, y me pareció interesante que dice que puede haber religión «vana» (Santiago 1:26). Así que busqué esa palabra en el diccionario de la Real Academia Española y encontré que la palabra «vano» quiere decir «falto de realidad». Así que, Santiago está diciendo que hay religión que no es real, o por decirlo de otra forma, que es falsa.

 

Santiago, en el versículo 27, explica cual es la verdadera religión: "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo." Osea, la verdadera religión, el cristianismo del cual habla Santiago en su carta, es el amor, buenas obras, y santidad. Y al seguir leyendo su carta, y al leer la Palabra, nos damos cuenta que estas cosas son consecuencia de la salvación, y no un medio para obtenerla.

 

Concluyo, entonces, que el problema no es la religión, sino la religión falsa. Es la religión falsa la cual ha causado estragos en el mundo, y es nuestra responsabilidad como creyentes denunciarla y gritarle al mundo que la verdadera religión, la cual es de Cristo, es completamente diferente a lo que creen.

 

La verdadera religión es la de la libertad. Como dijo el Señor Jesucristo: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).

 

Un Visitante Escucha el Evangelio

Un americano entró a la Iglesia ayer a la hora del mensaje y me preguntó si hablaba inglés. Le dije que sí. Entonces me pidió que lo siguiera al lobby de la Iglesia, y allí vi a Samuel (le cambié el nombre), de pié junto al florero.

 

Samuel nos visitaba por primera vez. Era un hombre bastante delgado. Traía puestos unos pantalones azules tan viejos que habían adquirido un tono casi morado, sujetados a duras penas por un cinto negro que hacía lo posible por mantener los pantalones en su cintura. Tenía una barba descuidada, y el bigote era ligeramente más largo de un lado que el otro. Sus ojos estaban tan rojos que me hizo parpadear dos o tres veces.

 

Mister David, el americano, me contó que esa mañana había compartido el Evangelio con Samuel afuera de su casa, sentados en el césped, pero quería que yo lo hiciera de una manera más clara ya que Samuel entendía el inglés pero no tan bien como el español. Así que Samuel y yo nos sentamos en un cuarto, y después de platicar un poco acerca de su vida, por media hora abrí la Biblia y le expuse el mensaje de salvación.

 

Samuel entendió muy bien su condición como pecador delante de un Dios Santo, y entendió la maravilla y el amor de Dios para con él. Entendió el llamado de Dios a arrepentirse para perdón de pecados. Cuando le expliqué que poner su fe en Jesucristo y hacerlo su único Señor y Salvador era una decisión que no debía tomar a la ligera, me pidió que le diera más tiempo para pensarlo. Le dije que por favor lo pensara bien, y oramos juntos, dándole gracias a Dios por Samuel y por la oportunidad de plantar la semilla en él.

 

Samuel es diabético, no tiene empleo, y necesita a Cristo. Oren por Samuel, para que regrese a la Iglesia, pero más importante, que llegue a los pies de Cristo.

 

 

Jóvenes, Dinámicos, Reformados.

Ayer terminé de leer un libro titulado Young, Restless, Reformed (Jóvenes, Dinámicos, Reformados) por Collin Hansen, quien es un editor de la revista Christianity Today. El libro está escrito desde la perspectiva del reportero, quien por dos años viajó por todo EUA para conocer a los líderes del movimiento Reformado el cual está atrayendo a muchos, en especial a jóvenes, con el énfasis de poner teología en práctica.

 

Disfruté leer de cómo este hombre pudo ir a las iglesias y entrevistar a gente como John Macarthur, R.C. Sproul, John Piper, Al Mohler, C.J. Mahaney, Josh Harris, Mark Dever, Marc Driscoll, y otros. También asistió a diferentes conferencias famosas como Desiring God, New Attitude, Passion, Shepherd's, etc.

 

Me pareció interesante cuando entrevistó a jóvenes que tienen poco de abrazar la teología reformada, y ver cómo un énfasis en teología les ha cambiado la vida y ayudado a poner las verdades del cristianismo en práctica.

 

Lo único que no me gustó es que aunque hizo énfasis en el lado más carismático del movimiento Reformado (Piper, Mahaney, Harris, Driscoll), no enfatizó a otros grandes líderes conservadores (Macarthur, Sproul, Dever).

 

De todas formas fue un libro divertido, entretenido e informativo. No sé si ya lo tradujeron al español, pero cuando lo hagan, recomiendo su lectura.

Vasijas de Barro

Tengo una amiga que es maestra de arte y le encanta trabajar con barro. El otro día me contestó un email y debajo de su nombre tenía el siguiente versículo:

 

"Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros" Isaias 64:8.

 

¡Qué pasaje más increíble! Me dejó tan impactado que inmediatamente abrí la Biblia a ese capítulo y leí el pasaje entero. La primera parte es una alabanza a Dios. Muestra al Señor como el Todopoderoso, el hacedor de maravillas. Después habla de la pequeñez del hombre. El verso 6 dice: "Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia".

 

Me parece interesante que muchos hoy en día se esfuerzan por decirnos que somos buenas personas. Los libros de auto-estima, que hablan de creer en uno mismo, se venden como si fueran gratis y con cupones de descuento a mitad del libro. Otros nos convencen de que somos especiales, tan especiales que Dios mandó a Cristo a morir por nosotros.

 

Pero la Biblia dice todo lo contrario. De hecho, el punto de la Gracia es que Cristo vino a morir ¡por pecadores! Por gente que no valía la pena. Por criaturas en rebelión total contra Dios. Pablo dice en Romanos 5: 7-8: "Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (NVI).

 

Nunca dejo de asombrarme al pensar que Cristo murió por mí. Que se haya dignado en morir en alguien como yo. De no ser nada, me hizo especial: me convirtió en su hijo. Así que ahora soy lo que soy porque Cristo es quien es. No es nada en mí, sino todo en Él. Así que Dios se lleva toda la gloria.

 

Dios es nuestro Padre. Dios es el Alfarero quien nos formó. Yo no me puedo moldear a mí mismo, sino que Él, con sus manos, me moldea. Obra de tus manos somos todos nosotros, Señor.

 

 

Un Rey Muy Sabio

Hoy en la mañana, antes de salir a trabajar, escuché una predicación por John Piper y mencionó el pasaje de I Reyes 3. Me pareció interesante porque leí ese capítulo ayer en mi devocional personal.

 

Salomón acaba de recibir el reino, así que Dios se le aparece (I Reyes 3:5) y le pregunta qué es lo que desea, para cumplírselo. ¡Increíble pregunta! A muchos les encantaría que Dios les preguntara algo así. ¿Apoco no? Es el sueño de todo Aladino.

 

Sin embargo, el Rey, quien en ese tiempo era un joven (vs.7), pidió sabiduría para gobernar. Su respuesta es impresionante en los versículos 6-9. Salomón pidió un "corazón entendido". Y como a Dios le gustó la petición del Rey, se la concedió de manera desbordante y además le otorgó riqueza y poder sobre sus enemigos.

 

Me impresiona que Salomón tenía la cabeza bien puesta sobre los hombros. No se creía la gran cosa por ser joven y rey. Era un muchacho sensato, inteligente, y con una gran reverencia hacia el Dios de su padre David.

 

¿Qué le pides a Dios? Cuando oras, ¿en qué están enfocadas tus peticiones? Creo que deberíamos seguir el ejemplo de Salomón, porque si hay algo que yo necesito, es sabiduría.

 

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada" Santiago 1:5-6ª.

 

 

Mero Cristianismo

¿Alguna vez te has preguntado cual es el núcleo del Cristianismo? ¿Cuales son las bases? ¿Qué quiere decir cuando me llamo «Cristiano»?

 

Estoy leyendo «Mero Cristianismo» por C.S. Lewis, autor de las famosas Crónicas de Narnia. Recomiendo ampliamente este libro. Me ha hecho reflexionar mucho.

 

Está escrito en forma conversacional y no usa términos complicados o palabras rebuscadas. Pero eso sí, hay varias porciones en las que uno tiene que leer bien y pensar en lo leído, porque Lewis tiene un talento para hacerte ver cosas que nunca habías considerado.

 

De paso, no estaría mal que te familiarices con la vida de C.S. Lewis, quien de ser ateo se convirtió al Cristianismo. Su biografía es increíble.

 

Gente buena

Estoy sentado, esperando la comida. Alrededor de mí, el lugar está lleno. No hay ni una mesa libre. Es un mercado de comida rápida en un centro comercial. La mesa junto a mí—una mesa para cuatro—se desocupa, pero pronto se sienta un muchacho de unos treinta y cinco, vestido de ejecutivo, con pantalón negro, una camisa plateada de rayas y zapatos bien lustrados.

 

«¿Dónde está mi comida?», me pregunto al mirar mi reloj. Nos dijeron que estaría lista en diez minutos, los cuales acaban de cumplirse.

 

«¿Puedo sentarme aquí?» escucho a mi izquierda. Es una señora de edad, con cabello blanco y algo encorvada que le pide permiso al joven ejecutivo de sentarse del otro lado de la mesa, en contra esquina de donde él está sentado. El muchacho dice que sí. La ancianita se sienta, pone su plato con comida frente a ella, y al tratar de colocar su vaso con agua de jamaica en la mesa, éste se cae, se derrama por la mesa y salpica el pantalón del muchacho.

 

La señora está apenada. Su cara lo demuestra. «Hay, no, por favor discúlpeme» dice mientras menea la cabeza y levanta un poco las manos. El muchacho le responde: «Señora, no se preocupe. No se preocupe». Entonces el muchacho se levanta y regresa con dos cosas en mano: servilletas, para limpiar la mesa, y un nuevo vaso con agua de jamaica que él mismo pagó.

 

«Aquí tiene, señora. Siéntese, y por favor, no se preocupe».

 

Pronto mi comida estuvo lista, y yo me retiré de allí no sin antes echar un vistazo a aquella mesa en donde el muchacho ejecutivo y la ancianita comían juntos.

 

 

¿Presumidos?

"Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado" Romanos 12:3, NVI.


Hay un término sociológico llamado «etnocentrismo», el cual se usa cuando un individuo cree que su cultura es mejor que otra. Hay otro término llamado «presumido», el cual se usa cuando una persona piensa ser mejor que otra. ¿Has conocido a alguien así? Seguro que sí. ¿Y te digo algo? Seguramente has caído (como yo) en el orgullo también. ¿Apoco no hemos pensado, «mi papá es mejor, mi ropa es de mejor calidad, mi intelecto es superior, tengo más dinero, etc.?».


En Romanos 12:3, Pablo manda a los creyentes romanos (y nos aplica hoy en día) a que "nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener”. Pablo les dice, «¡No se crean la gran cosa!» De hecho, continúa Pablo, su concepto personal debe ser “con moderación”. ¿Por qué? El final del versículo 3 y los versos 4 y 5 responden a esta pregunta.


Primero que nada, todo lo que hacemos bien—lo cual proviene y es por la fe—viene de Dios (ver Santiago 1:17). Todo don es repartido por Dios, y todo lo bueno en nosotros proviene y es para Dios.


En segundo lugar: todo creyente, aunque tiene diferentes roles y dones (Romanos 12:6-8), es uno en Cristo. Todos somos partes de un solo cuerpo. Dios no tiene favoritos. Todo cristiano es parte vital de la Iglesia, el cuerpo de Cristo.


Algo para pensar: todo lo que somos, desde la salvación hasta nuestros dones y buenas obras, son un regalo de Dios. No debemos alabarnos a nosotros mismos, mejor alabemos al Dios misericordioso y lleno de gracia, que sin que mereciéramos nada, nos dio la salvación, vida eterna, y la habilidad de servirle con gozo.


Súper Poderes


En la mesa estábamos varios sentados, comiendo en silencio nuestra comida. Yo podía escuchar el sonido mezclado de las conversaciones en las demás mesas, pues el comedor de la Universidad estaba lleno.


El silencio en nuestra mesa se prolongaba y amenazaba con convertirse de un «silencio normal» a un «silencio incómodo». Así que decidí rescatar la situación. Busqué una buena pregunta qué hacer, miré a mi amigo Josh frente a mí y le pregunté: —Si pudieras tener un súper poder, ¿cual tendrías?


Mi amigo lo pensó un poco. Yo, para ayudarlo, sugerí que sería fantástico tener «mirada zoom». ¡Imagínate! Adiós a los lentes y a los binoculares. Si estás en la parte de atrás del salón y el maestro escribe en el pizarrón con letra pequeña, ¡zoooom! Y listo. O si ves a alguien que te parece conocido a lo lejos, ya no tienes que pasar por la vergüenza de ondear tu mano sólo para darte cuenta de que no era la persona que pensabas. Con «mirada zoom» todos esos problemas y mucho más podrían ser solucionados.


Mi amigo Josh dijo: «A mí me gustaría tener una hielera incluida. Así podría tener refrescos siempre conmigo». Nada mal, nada mal. Ese poder podría ser muy práctico, sobre todo en una misión en el desierto.


Pronto otros se agregaron a nuestra constructiva y edificante conversación. Algunos pedían poderes que ya han sido usados por otros, como volar, fuerza excepcional, o invisibilidad, pero otros pensaron en algunas opciones más creativas.


Alguien sugirió que si pudiera tener un poder, escogería tener todos los poderes. ¡Vaya trampa! Es como la típica persona que le preguntas, «Si pudieras pedir un deseo, ¿qué pedirías?». Y entonces, con una sonrisa de sabios y con una voz de superioridad e inteligencia abrumadora responden: «¡Pedir más deseos!». Eso no se vale.


Pero bueno. Lamentablemente, como no tengo memoria eidética, no recuerdo todas las sugerencias hechas en ese día. Pero fue misión cumplida, porque el silencio fue derrotado una vez más por las fuerzas del bien.


Si pudieras tener un súper poder, ¿cual tendrías?



Una Nieve con Papá

Iba hoy en el carro a comprar la comida cuando pasé por un lugar que se me hizo familiar. Era un restaurante dónde mi papá me llevaba una vez al mes para comer nieve y platicar con él. En ese tiempo (hace ya unos cuantos años) sólo éramos yo y dos hermanas, así que cada semana nos llevaba a uno de nosotros para poder disfrutar de una banana split y de un tiempo juntos (el resto se quedaba con mamá en casa).

Recuerdo que el restaurante estaba en el segundo piso, y nos sentábamos en una mesa donde se pudiera ver hacia el primer piso, donde vendían desde medicina hasta dulces y juguetes.

Era un tiempo a solas con papá. Era un tiempo que disfrutaba mucho.

La Biblia dice que Dios es nuestro Padre Celestial. Una forma de pasar tiempo con Él es leyendo Su Palabra. Los tiempos devocionales deben ser algo que anhelamos: de la misma manera que anhelamos ver la cara de un familiar o amigo; de la misma manera que un músico anhela tocar; de la misma manera que un sediento anhela el agua.

"Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida" (Salmo 42:1-2a, NIV).

Niños, Oración, y yo

"Dejad a los niños venir a mí, y no se los impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos" Mateo 19:14
Me quedé escuchando sus oraciones por unos momentos. Guardé silencio, y escuché. Sus oraciones eran simples, muchas de ellas comenzaban con: "Señor, gracias por este día...". Pero eran oraciones sinceras, que venían desde el corazón. Oraban por los demás, por hermanos de la Iglesia, por decisiones de la Iglesia, y por ellos mismos.

El Miércoles pasado tuve la oportunidad de cuidar a los niños de la Reunión Bíblica que dirige mi papá mientras tenían su reunión de oración. Me senté en la mesita, con ellos, y escuché mientras cada uno de ellos oraba por turno.

Me impresionó la seriedad con la que tomaban la oración. Ellos sabían que estaban orándole a Dios, al Creador del Universo. Me hizo reflexionar en mis propias oraciones. ¿Son verdaderas, o simples vanas repeticiones? Muchas veces me parece que al orar, solamente estamos haciendo un tipo de formalidad. Lo hacemos porque es lo que debemos hacer. No lo vemos como un privilegio. ¡Y sí que lo es! Que el Soberano Rey del Universo se digne a escuchar mis plegarias es algo que no puedo comprender, es algo completamente increíble.

Y sin embargo, nos oye. ¡Gracias, Señor, por escucharme!



Kukulkán


Tuve la oportunidad de visitar Chichen-Itzá la semana pasada. ¡Fue increíble! Ya puedo decir que he visto una de las nuevas maravillas del mundo. La pirámide que más me impresionó fue la de Kukulkán (foto). Lástima que ya no dejan subir a la cima...

"Relámpago" Celestial

"No está tu laptop, Emanuel," me dijo mi Papá. No lo podía creer. Estábamos en una camioneta de camino al aeropuerto, y aún no sé si fue por mi culpa o por la del botones (tal vez ambos), mi computadora se había quedado en el hotel. Le dijimos al chofer, quien dio la media vuelta y aceleró.

En el camino, súbitamente el chofer dijo: "¡No puede ser! ¡Yo también dejé algo en el hotel!" Nos explicó que la tablita en la que tiene su itinerario debe estar encima del cenicero, olvidada. "Y no solo eso, sino que tengo un cupón que debo canjear para mi jefa, ¡y es de mil quinientos pesos!"

Ese fue el comentario que comenzó todo, pues de allí en delante, el chofer comenzó una especie de catársis con nosotros. Nos contó todo sobre su mal sueldo y la horrible jefa--un horrible tirano con un genio demoniaco--para quien él trabajaba.

"Llevo diez dias sin descanso," nos dice. "La patrona nos dijo, 'Hay que aprovechar ahora que hay mucha clientela', pero ¡la que se aprovecha es ella! ¡No nos paga nada y ella se hace rica!"

Yo iba dos asientos justo atrás del chofer, escuchando sus lamentos, un poco extrañado por su comportamiento, con ganas de decirle que la vida es difícil y que no gana nada con quejarse, en especial con nosotros. Voltéo a la ventana de la derecha y admiro un poco el campo de golf que estamos pasando, cuando repentinamente suceden varias cosas al mismo tiempo.

Una, se escucha un sonido sordo, un crlap que retumba en la camioneta. Dos, justo en frente del chofer, en el parabrisas, se materializa una extraña telaraña. Tres, en reacción a los puntos uno y dos, el chofer salta un poco y la camioneta a penas y vira a derecha e izquierda.

Lo primero que pensé fue: alguien nos lanzó una piedra. Pero entonces mi Papá dice acertadamente: "¡Fue una pelota de golf! ¡Nos pegó una bola de golf!". Era cierto. Algún golfista con pésimo tiro lanzó una bola a toda velocidad que vino y golpeó nuestro parabrisas exactamente en frente del chofer, formando una orbe central con muchas ondas cristalinas esparciéndose hacia afuera.

Minutos después seguimos nuestro camino, yo completamente sorprendido por lo sucedido, y tratando de evitar la sonrisa en mi rostro, porque no con frecuencia veo este tipo de extraña coincidencia, esta especie de ironía celestial.

Por poco y le digo al chofer, "Haber, ya deje de quejarse porque capaz y nos chocan". Pero gracias a Dios llegamos con bien al aeropuerto y aterrizamos sin problemas en nuestra ciudad.

¿Y del chofer? No tengo la menor idea. Pero espero que le sirva de lección. Con quejarse uno no gana nada. O bueno, sólo pelotazos en el parabrizas.