Don Pancho y su guitarra

Esta balada cuenta

La historia de un viejito

A quien le gustaba cantar

(Pero lo hacía muy bajito).

Lo que pasa es que a Don Pancho

No le queda mucha voz,

Pero tiene una guitarra

(¿Con cuantas cuerdas? Solo dos).

Así que cada día

Don Pancho canta por las calles

Toca y toca su guitarra

¡No hay quien lo calle!

Con una bella sonrisa

Que no muestra ni un diente

Don Pancho su guitarra toca

Mientras lo escucha la gente.

En el case de su guitarra

Alguien lanza tres monedas.

“¡Que Dios me lo bendiga!

¡Se lo agradezco de veras!”

Es así como Don Pancho

Se ha ganado por años la vida,

Es feliz haciéndolo,

Su gozo es sin medida.


Una foto


He aquí una foto de mi graduación. Yo soy el de la mera derecha. El que casi no se ve.

El Futuro de los Libros

La clase de Psicología Infantil es interesante, pero después de dos horas estaba listo para salir. Bajé las escaleras con varias cosas en mente. Primero, iría a mi cuarto a checar qué había en el menú del día en el comedor, y dependiendo de la comida decidiría si comer dentro o fuera de la universidad (tener un auto vaya que es una bendición... excepto por la gasolina, que está carísima).

 

Bajé las escaleras y en el lobby del edificio vi una edición de la revista Newsweek en la mesa. Me acerqué y la portada me llamó la atención. Hablaba acerca del futuro de los libros, y yo, como todo buen lector y aficionado a los libros (y algunas veces comprador compulsivo de libros... creo que deberían de agregar esa enfermedad al DSM), abrí la revista y me puse a leer.

 

Hablaba del Kindle, el «revolucionario» aparato que vende Amazon.com. Si no lo has visto y te gusta leer, en serio, tienes que verlo. Puede que sea el futuro de los libros. Imagina poder leer tus blogs favoritos cuando quieras (en especial este, claro), bajar cualquier libro que se te antoje, y si al autor de tu libro se le ocurre un final alternativo o un nuevo capítulo medio mes después de publicado el libro, ¡no hay problema! Un click y listo.

 

Lo malo es que está muy caro, y no sé si funcione en México y Latinoamérica. Pero si vives en los EEUU y tienes dinero, deberías considerarlo.

¡Terminé!

Pues me gradué. Caminé por la plataforma con esa toga negra y con ese sombrero cuadrado, recibí la carpeta (sin diploma, por cierto; ese importante papelito me lo mandan por correo después), di un testimonio en frente de casi seis mil personas, me regresé a mi silla, y esperé a que el resto de mis compañeros hicieran la misma rutina.

 

Cuatro años de estudios. Muchas tareas. Muchos trabajos. Muchas horas de estudio. Muchos libros leídos, muchas libretas llenas. Mucho, mucho, mucho.

 

Gracias a Dios ahora puedo escribir las tres letras "Lic" antes de mi nombre. No es la gran cosa, la verdad. Es simplemente un título, y aunque me gusta y estoy orgulloso de él, no hay mejor título que el de "cristiano". Ese sí que vale la pena.