¡Oh, pero lo sentimos mucho!

Chéquense nada más esta carta que le mandaron a Louis Zukofsky cuando una editora en China le rechazó su novela:

Gran y honorable Sr,

Leímos cuidadosamente su manuscrito

con deleite inmensurable. Y

nos apremia jurar por nuestros ancestros

que jamás hemos leído un trabajo

que iguale su maestría.

De publicar su libro,

nunca podríamos suponer que seremos

capaces de publicar libros del estándar

como el de ud.

No podemos imaginar que

ni en los próximos diez mil años

llegaremos a publicar

uno que lo iguale.

Así que por lo tanto debemos rehusar

su trabajo que brilla como el cielo

y pedirle mil veces

que nos perdone esta falta

que sólo nos afecta a nosotros.

—Los Editores

Vaya. Pero ¡aún hay esperanza!

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