No es fácil

La clase de Taller Literario es una de mis favoritas. No solamente la maestra es una novelista reconocida, sino también tiene el don de enseñanza.

 

La semana pasada nos encargó escribir, en menos de trescientas palabras, una escena de conflicto. Así que me senté frente a mi computadora y escribí mi obra maestra. Al terminarla, mis compañeros de cuarto la leyeron y corrigieron (pues la escribí en inglés), y una semana después la entregué.

 

Cuando por fin la maestra nos regresó nuestras composiciones, yo rápidamente guardé las dos páginas de papel en mi mochila para después analizar bien los comentarios de la profesora tranquilamente.

 

Me compré un café (algo que cada vez se hace más común en mi vida cotidiana),  caminé a los dormitorios y entré a mi cuarto. Sentado frente a mi escritorio, saqué el cuento.

 

Al principio pensé que tal vez la maestra no solo había revisado el escrito, sino que también lo había hechizado, porque para mi sorpresa, estaba sangrando.

 

Después de parpadear dos o tres veces y acercar el papel a mi nariz me di cuenta que no era sangre, sino tinta roja, la cual había sido usada para formar oraciones en los márgenes, entre líneas y hasta entre las palabras de mi cuento.

 

Pensé que la maestra probablemente no tenía mucho dinero en su cuenta bancaria porque había decidido usar mi papel para escribir un cuento suyo. Un cuento bastante desorganizado, a mi parecer. Decidí leer su cuento para ver si era tan bueno como el mío. Me bastó leer el primer párrafo para darme cuenta de la triste realidad, eso que mi cerebro había estado tratando de bloquear conscientemente.

 

Sus comentarios no fueron duros, pero sí extensos. Sugirió quitar oraciones y reorganizar palabras. Cuestionó las motivaciones detrás de las acciones de mis personajes y el por qué de los diálogos. «Si tu personaje detesta que lo molesten, ¿por qué le dice a su esposa que no le importa que ella cante mientras él intenta leer?». «Interrumpir diálogos es bueno, pero no te emociones».

 

Los siguientes diez minutos después de leer los comentarios están llenos de sentimientos los cuales no son nuevos para mí. Me pregunto si en realidad soy bueno en esto. No, soy el peor escritor sobre la faz de la Tierra. Peor que Snoopy. No tengo el intelecto suficiente para escribir una novela sofisticada, como Hemingway o Fitzgerald. ¡No tengo talento! ¡No hay esperanza! Mejor me dedico a hacer algo más, algo más sencillo, algo que pueda hacer bien y por lo cual gane dinero suficiente para vivir. Como vender tacos en la esquina, o tal vez lanzar fuego por la boca en un crucero.

 

Entonces entra a escena una segunda mezcla de sentimientos. Tal vez es orgullo, honor, o lo que sea. Pero miro ese papel y pienso que no me voy a dejar derrotar. Vuelvo a leer esos comentarios, y muy detenidamente. Algo una nota o dos en un pedazo de papel. Muevo el mouse de la computadora, abro ese documento, y escribo debajo del título: «Primera Revisión».

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ay emanuel!!! claro que no!
muchas veces yo he sido bendecida con tus escritos en vida plena!! por no decir que cuando escribes tus cuentos siempre resulto entretenida.... Dios tiene planes maravillosos y a veces nos manda cosas que no entendemos para que sepamos que lo unico que podemos hacer es depender de Él. Él es el maestro exelente, el dueño de la perfección... bueno, ya no me extiendo en sermones.... bye bye,
Elfa

Raquel dijo...

Bueno amigo, ¡ánimo!
Por final del relato me imagino que no te darás por vencido tan fácilmente.
Hace poco leía a Saramago y me di cuenta que jamás lograría escribir así, que todas mis ideas eran infantiles y mi estilo brillaba por su ausencia. Después de un rato concluí que es demasiado ambicioso compararse con un escritor que ganó el premio Novel. Después de todo, hay muchos escritores que no lo han ganado, no son tan buenos, pero aún así son hacen obras son memorables. Al final, creo que lo que más importa es divertirse uno escribiendo y si de paso a alguien le gusta leerte ¡genial!. Y a seguir tratando, que la práctica hace al maestro.
Saludos ^^
Drowsy.