Conferencia para Escritores

Nos estacionamos algo lejos de la puerta. Al salir del auto, me estiré fuerte y bostecé. El viaje había durado poco menos de una hora. Mi reloj marcaba las 8:55; cinco minutos antes de que comenzara la conferencia para escritores. Estaba algo emocionado pues jamás en mi vida había asistido a una conferencia, y aparentemente las conferencistas eran buenas; al menos, una de ellas ha publicado veinte novelas y ganado varios premios.

Y yo, un escritor amateur listo para escribir el próximo éxito de ventas. Eh, sí, claro.

Entramos y nos recibieron las secretarias. Dos señoras con cabello blanco y lentes con mucho aumento. «Qué bien», pensé. Tal vez esta era una de esas conferencias en las asisten gente ya grande de edad cuya última voluntad es escribir un libro. Una de las secretarias, con amplia sonrisa, me entregó el gaffette con mi nombre y me dijo en inglés: «Bienvenido Señor Elizardo». Hmmm... Decidí que lo mejor era no corregirla. Después de todo, los Americanos tienden a decir mi apellido mal. Le di las gracias y, junto con las otras tres muchachas de la universidad que venían conmigo, entramos a la primera conferencia.

Al sentarme le eché un vistazo a mi gaffette: «Emanuel Elizardo». Oh, grandioso. Después miré a mi alrededor: 30 personas. Dos muchachos--incluyéndome a mí. Muchas cabelleras blancas y lentes de aumento semi-telescópico. Varias barbas negras y largas, estilo Santa Claus en sus cuarentas. En la que me metí.

La escritora, de apellido Dow, impartió varias conferencias acerca de cómo escribir una novela y todo lo que ello implica: diálogo, acción, conflicto, suspenso, personajes, publicación, auto publicación, etc.

Excelentes conferencias. Es verdad que el lugar estaba lleno de autores amateurs como yo, y aunque todos excepto unos cuantos de nosotros ya estaban en la tercera o cuarta edad, hey, nunca es tarde para empezar, ¿no? Mejor tarde que nunca, eso siempre digo yo.

Regresé al campus de la universidad satisfecho y con varias páginas llenas de notas. Eso, y un deseo de seguir escribiendo.

No hay comentarios: